CC se despide de su bastión

24/07/2019

Una moción de censura sellada entre PSOE, dos consejeros de Cs y Sí Podemos puede desalojar del poder a los nacionalistas después de 32 años ocupando la Presidencia del Cabildo de Tenerife.

B. Hernández Las Palmas de Gran Canaria

En junio de 1987, las elecciones locales dieron como resultado el triunfo arrollador de las AIC en Canarias. En Tenerife, Adán Martín se hizo con la victoria en el Cabildo desplazando al único presidente no nacionalista que ha tenido la institución, José Segura (PSOE). La primera corporación insular ha sido, junto con el Ayuntamiento de Santa Cruz, los bastiones inexpugnables primero de ATI-AIC y después de Coalición Canaria. Hasta hoy.

La censura que se vota esta mañana en Tenerife -se presentó el pasado 10 de julio, la misma mañana que se registró otra en el Cabildo de La Palma contra Nieves Lady Barreto- puede dar un vuelco al escenario político en la isla y, de paso, acabar con 32 años de poder nacionalista. Este cambio viene de la mano de Partido Socialista, dos consejeros de Ciudadanos (Cs) -que han sido suspendidos cautelarmente de militancia- y Sí Podemos, que apoyarán de forma externa este acuerdo para hacer presidente al casi eterno alcalde de Guía de Isora y ahora líder del PSOE tinerfeño, Pedro Martín.

Así, Carlos Alonso, presidente desde septiembre de 2013 por 900 votos de diferencia sobre Martín, puede pasar a la oposición en una corporación que maneja en torno a 1.000 millones de presupuesto al año. Inició la legislatura en minoría y posteriormente firmó un acuerdo con el PP, pero esta alianza fue insuficiente para mantener la Presidencia sin los votos de los dos consejeros de Ciudadanos (Cs).

A Alonso le precedieron Adán Martín (1987-1999) y Ricardo Melchior (1999-2013) mentor de Alonso, con quien llegó al Cabildo para dirigir proyectos de relevancia, como el del tranvía de Tenerife. También pasó por el Gobierno de Canarias como viceconsejero de Agricultura y director general de Asuntos Económicos de la UE.

De perfil técnico, fue al frente del Cabildo donde se ganó la fama de insularista y polémico, con escaramuzas a golpe de titulares y tuits. De su mano, los nacionalistas tinerfeños pasaron de «La hora de Tenerife», la frase de Manuel Hermoso a principios de los años 80 al «BOOOOOOOOOM! Tenerife manda en Canarias», el comentario que Alonso publicó en las redes sociales después de una victoria del CD Tenerife sobre la UD Las Palmas.

De su espíritu provocador también saben los integrantes socialistas del pacto CC-PSOE en la pasada legislatura. Él fue el encargado de colocar obstáculos de manera permanente para desestabilizar la alianza de Gobierno. Lo hizo primero con la ex vicepresidenta, Patricia Hernández, y el consejero de Sanidad, Jesús Morera, y después -el enfrentamiento más sonado- con la extitular de Obras Públicas, Ornella Chacón, por la financiación del anillo insular de la isla. Su objetivo era conseguir directamente en Madrid financiación para esta obra fuera del convenio regional que se estaba negociando. Entre los logros que deja para la isla, figura el nombramiento de la Virgen d Candelaria como presidenta honoraria y perpetua de Tenerife.