La activista Helena Maleno visita el archipiélago para analisar nuevas estrategias. / JUAN CARLOS ALONSO

Investigadora y activista

«Canarias es un ejemplo de cómo se están perdiendo los estándares democráticos»

La defensora de las personas migrantes y fundadora de Caminando Fronteras pide poner los derechos humanos en el centro de las políticas para afrontar el fenómeno migratorio

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

La activista Helena Maleno visita este sábado las islas para participar en las jornadas 'Canarias y las alternativas desde el sur global'. En su intervención plantea cambiar el enfoque con el que los estados afrontan el fenómeno migratorio y poner en el centro de las políticas la defensa de los Derechos Humanos. Una labor en la que, a su juicio, se suspende.

-Se ha convertido en la cara visible a la que acuden las personas que buscan auxilio. ¿No es demasiada responsabilidad?

-No creo que tengamos responsabilidad. Nosotras formamos parte de un entramado orgánico que planta cara a las políticas de muerte que es lo que hay ahora mismo en las fronteras.

-A priori, ese poder lo deberían tener los Gobiernos, pero parece que no se ponen de acuerdo.

-Hay muchos intereses económicos y cambiar a otro modelo nos va a llevar tiempo. Ahora lo que prima es la militarización de la frontera, la presencia de Frontex y la movilización de miles de millones que impiden que se pongan en el centro otros valores. Necesitamos ser valientes para abrir ese debate sobre un cambio de paradigma porque las democracias europeas están en peligro.

-¿También la nuestra?

-Sí. Lo vemos con el auge del odio, del racismo y cosas que creíamos superadas que no lo están. Canarias es un ejemplo de cómo se están perdiendo los estándares democráticos. Por eso los ministerios deben colaborar entre sí.

-¿La pugna entre Interior y Exteriores está pasando factura?

-En zonas como Canarias son las decisiones de Interior las que dirigen la realidad de una comunidad, pero ese ministerio no puede estar por encima de otros ni cruzarse con sus competencias, como la del derecho a la vida. Se tienen que coordinar para que los derechos humanos de todas las personas, sean inmigrantes o no, estén en el centro.

-¿Y qué calificación saca España en la defensa de derechos?

-Este año ha sido catastrófico, con una responsabilidad del Gobierno central pero también del autonómico. En Canarias se han violado y se violan los derechos humanos de las colectividades migrantes y tenemos muchos ejemplos. Las familias tampoco tienen respuesta o las miles de víctimas que han perdido la vida en la ruta canaria. Así que suspenden, no solo en la violación sino en la persecución de los que están defendiendo sus derechos.

«Las cifras a final de año serán catastróficas y ni siquiera las hemos cerrado aún»

Víctimas

-Usted ha vivido en carne propia esa persecución política.

-Estamos en una situación bastante grave que debe ser analizada. En Canarias, por ejemplo, recuerdo a los periodistas manifestándose en Arguineguín porque no les dejaban pasar y no podían ejercer su derecho a la información. A algunos abogados tampoco les dejan hacer su trabajo y a quienes defendemos los derechos humanos a menudo se nos ponen trabas. No solo hay que abrir procedimientos judiciales, como me pasó a mí, sino que hay muchas estrategias de los estados como la estigmatización o la difamación. Todo eso son ataques que recoge un informe de la Organización Mundial contra la tortura donde cuenta cómo la persecución de personas que defienden los derechos de los migrantes está en toda Europa. Es durísimo pero es un mapa a la realidad a la que nos enfrentamos.

-Para dibujar ese mapa también hacen falta datos, pero cuesta conseguirlos desde el Gobierno.

-El tratamiento de los datos dice mucho. De forma perversa, las cifras de los procesos migratorios se usan para difundir discursos de odio y muchas veces los medios de comunicación son colaboradores. En cambio, se invisibilizan otros que deshumanizan y por eso no se facilitan. Cómo se tratan los datos en España hace que se criminalice pero que nunca se hable de sujetos de derecho.

-¿Qué respondería a la opinión de que ceder a los rescates contribuye al tráfico de personas?

-El tráfico se alimenta cuando en las redadas financiadas por Europa se viola a mujeres de forma sistemática, no con los rescates de Salvamento Marítimo, que tratan de preservar el derecho a la vida y la democracia. Las mafias ganan dinero con las muertes y el sufrimiento. Son los estados y las redes criminales quienes tienen más cosas en común que nosotras. Lo demás es demagogia.

-Desde Caminando Fronteras han comenzado a publicar el número de víctimas y desaparecidos. ¿Cómo se cerrará el año?

-Cada semana va aumentando el número de muertes y parece que no se termina. Nos llaman muchos familiares incluso para saber si se están buscando a personas y los tenemos que tranquilizar mientras la esperanza va decayendo. En nuestra web también empezamos a publicar un listado de tragedias por si puede servirles. Sacaremos nuevos datos en diciembre y son catastróficos.

-¿Qué ha sucedido con la promesa del Gobierno de crear una oficina de desaparecidos?

-No sabemos por qué no sale adelante. Nos hemos reunido con los responsables pero parece que no tienen prisa. Quizás es porque en España no hay una cultura de reparación a las familias: si nos cuesta con las que tienen a víctimas en una fosa, imagínate con las de los migrantes. Tanto tiempo de represión hace que la gente deje de empatizar pero hay que luchar contra esas dinámicas.

-¿Hay motivos para el optimismo?

-Claro que sí. Existen porque hay gente que se autoorganiza y que lucha y ayuda a sentar las bases tanto de pensamiento como de acción. En este sentido tenemos muchos ejemplos de resistencia y de solidaridad. Lo hemos visto también en Canarias, donde mucha gente salió a defender a las personas migrantes en un momento en el que el sistema fallaba. Cada día tenemos motivos y es lo que más pesa al final.