Canarias ante el Gobierno de Sánchez, ¿y ahora qué?

17/06/2018

El repentino vuelco del panorama político ha volatilizado los canales de interlocución directa con el Estado, y el Ejecutivo canario teme que una regresión en nivel de conocimiento de las islas afecte a los asuntos pendientes con los distintos ministerios.

Foto de familia del primer Gobierno de Pedro Sánchez. La mayoría de los ministros ha tenido poca o ninguna relación con Canarias durante su carrera política.

Con el desalojo de Rajoy y la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa, Canarias ha visto desaparecer de un día para otro las vías de interlocución que mantenía abiertas con el Estado y ahora debe empezar de cero a establecer nuevos canales de diálogo con el Gobierno del PSOE, más allá de la mera comunicación institucional, para dar salida a la amplia carpeta de asuntos pendientes.

El imprevisto vuelco del panorama político nacional justo en el momento en que las Islas tienen varios calderos en ebullición en el ámbito estatal vitales para su futuro -REF, Estatuto de Autonomía, reforma del sistema electoral- y con una importante ficha financiera pactada con el PP en unos Presupuestos que aún no están aprobados, ha puesto al Ejecutivo canario en alerta.

El anterior Gobierno de Rajoy se preciaba públicamente -desde el propio expresidente al exministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro- de conocer en profundidad los asuntos canarios y de entender, al menos sobre el papel, que la singularidad de una región ultraperiférica requiere un trato y unas políticas diferenciadas. Un conocimiento que, ya sea por afinidad con las Islas, por experiencia previa de gestión o por efecto de años de cultivar las relaciones personales, es reconocido también por el Ejecutivo autónomo, que en los apenas dos años de la actual legislatura llegó a tener un alto nivel de interlocución con Rajoy, convenientemente aderezado por la necesidad que el PP tenía de contar con el voto de CC en el Congreso de los Diputados.

Sensibilidad

Ahora, con Pedro Sánchez al frente del país, el Gobierno regional se pregunta sottovoce si el nuevo presidente, al que en teoría le atribuye un menor conocimiento de las especificidades canarias, demostrará la misma sensibilidad hacia el Archipiélago que su antecesor, o si perdido el papel determinante del nacionalismo canario en la política nacional se podrán estancar los expedientes que la Comunidad Autónoma tiene abiertos con el Estado.

«No nos preocupa, pero sí nos ocupa», señala el presidente del Gobierno canario, Fernando Clavijo, sobre la posibilidad de que haya que empezar de nuevo a «hacer pedagogía» para que en el Ejecutivo central «se entienda a Canarias». «Es algo a lo que estamos acostumbrados», asegura.

De entrada, el perfil del nuevo Gobierno ha tenido una acogida positiva en el Ejecutivo autónomo, que lo considera «solvente», a la espera de ver cómo se trenzan a partir de ahora las relaciones. Clavijo confía en que estas sean fluidas, dada la mutua disposición al diálogo. «La lealtad institucional debe estar por encima de las circunstancias políticas», señala el presidente regional, «para Canarias es importante que la Administración del Estado nos tenga presentes, pero para el Gobierno de España también es importante contar con la colaboración de Canarias», añade.

Sin margen de duda

Los socialistas, por su parte, aseguran que no hay sitio para la duda sobre el grado de conocimiento de Sánchez de la realidad de las Islas, que juzgan muy alto, y recuerdan que el hoy presidente ya suscribió la agenda canaria cuando se presentó a la fallida investidura de 2016. Durante el debate de la moción de censura que lo aupó al Gobierno, Sánchez se comprometió a acompasar la decisión de convocar elecciones a la renovación del Estatuto de Autonomía y del REF, y en su primer contacto telefónico con Clavijo le reiteró su compromiso. «El presidente ha dado reiteradas muestras de que tiene a Canarias en su agenda, no necesita que le den ningún cursillo», señalan en el PSOE, «si Gobierno canario y CC manifiestan algún recelo, no es sino porque están descolocados tras perder protagonismo y capacidad de presión, pero no hay motivos reales para temer nada».

El nuevo Gobierno ya ha echado a andar y los equipos de Sánchez y Clavijo preparan un primer encuentro, aún sin fecha establecida, en la que el presidente canario podrá calibrar de primera mano el nivel de receptividad hacia las Islas.

Respaldos y desafectos del líder del PSOE entre los socialistas canarios

Cuando un casi desconocido Pedro Sánchez, por entonces diputado llano, visitó Canarias para participar en las jornadas de la escuela de verano que organiza el PSOE, el también diputado en el Congreso Sebastián Franquis ya lo señaló como futuro secretario general del partido. Años después, Sánchez no solo es el líder socialista, elegido por segunda vez en primarias frente a Susana Díaz tras sobrevivir a su particular travesía del desierto, sino que se ha convertido además, de forma inesperada y contra pronóstico, en Presidente del Gobierno de España.

El superviviente Pedro Sánchez que resurgió de sus cenizas y hoy es el inquilino de la Moncloa, cuenta con un notable apoyo entre los militantes y simpatizantes socialistas isleños. De hecho, Canarias fue una de las federaciones donde mejor resultado obtuvo en las primarias en las que recuperó la secretaría general del PSOE.

Notoria fue la diferencia entre la capacidad de convocatoria de Sánchez cuando en la campaña de esas mismas primarias -mayo de 2017- visitó el archipiélago, con colas en el recinto para escucharlo, frente a la discreta asistencia que congregó Susana Díaz en un local de menor aforo.

División interna

En el seno del PSC hay sin embargo una mayor división respecto a la figura del secretario general que entre la militancia. Aunque ahora, investido presidente del Gobierno, ensalzan su liderazgo algunas voces que hasta antes de ayer lo denostaban -en la muerte y en el triunfo todo el mundo es bueno-, entre los socialistas canarios se mantiene la pugna entre sanchistas y susanistas.

En el grupo de los primeros está el secretario general del PSC, Ángel Víctor Torres, elegido en primarias el año pasado frente a la expresidenta del Gobierno autónomo, Patricia Hernández, que encabeza el sector partidario de Susana Díaz.

Hasta hace poco más de un año, el hombre de confianza de Sánchez entre los socialistas canarios era Sebastián Franquis, aquel que lo acompañó desde sus comienzos en la política nacional. Pero llegaron las primarias y Sánchez no se sintió claramente apoyado por Franquis, al que atribuye un posicionamiento tibio, y las relaciones de enfriaron. El papel de hombre de Pedro en Canarias lo ejerce hoy Héctor Gómez, miembro de la Ejecutiva del PSOE y posible secretario de Estado de Comercio pendiente de los problemas administrativos que impidieron su nombramiento el pasado viernes.