Imagen de archivo de un grupo de migrantes rescatados en aguas canarias. / efe

Biometría, algoritmos y alquiler: las nuevas discriminaciones a migrantes

Estas han sido presentadas por Accem en la jornada 'Las múltiples caras de la discriminación'

EFE Madrid

Las trabas en el acceso a una vivienda o la discriminación provocada por los algoritmos y los sistemas biométricos de reconocimiento facial son algunos de los problemas cotidianos a los que se enfrentan las personas migrantes, según ha denunciado la Asociación Comisión Católica Española de Migraciones (Accem).

En la jornada 'Las múltiples caras de la discriminación', Accem ha presentado este miércoles su proyecto de sensibilización contra el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancias, Sinracxen, que se ha implantado en Madrid, A Coruña, Sevilla y Santa Cruz de Tenerife.

En las jornadas se han abordado las situaciones de discriminación a las que se enfrentan las personas migrantes y racializadas desde distintas perspectivas.

La representante de Algorights y experta en comunicación Lucía Errandonea ha explicado que los algoritmos muestran patrones racistas en algunos programas, como los buscadores o los traductores, donde el completado automático termina las frases «con términos racistas o sugerencias discriminatorias» al introducir términos cómo «los islamistas son…».

También ha expuesto el racismo en los sistemas biométricos y de reconocimiento facial, cuyas deficiencias en la tecnología para identificar a personas con un tono de piel más oscuro, unidas a los sesgos de los creadores de estos algoritmos, pueden perjudicar a personas negras cuando son utilizadas para identificar delincuentes o señalar posibles reincidentes.

Por otra parte, el abogado del Programa de Promoción de la No Discriminación Residencial de Inmigrantes y representante de la Asociación Provivienda, Miguel Ruiz, ha señalado que el racismo es «un problema estructural» y que la discriminación en la vivienda «está relacionada con la discriminación en otros ámbitos», como el empleo o la solicitud de créditos.

Según ha explicado, es habitual que se deniegue un alquiler o que se aumenten las condiciones del mismo cuando el arrendador detecta que la persona que contacta es migrante.

Además, según ha podido comprobar, a pesar de que «la mayoría de solicitantes de vivienda pública son personas con nacionalidad extranjera, la mayor parte de adjudicaciones de estas viviendas se dan a españoles», ya que los requisitos para migrantes son especialmente exigentes.

Uno de ellos es la petición de 10 años de trabajo y residencia en la Comunidad de Madrid, que dificulta el acceso a una vivienda a las personas migrantes, incluso con niños pequeños, ha indicado Ruiz.

El Proyecto Sinracxen ha sido financiado por la Dirección General de Programas de Protección Internacional y Atención Humanitaria, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, y cofinanciado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI).