Algunos de los faros de Menorca (Artrutx, Cap de Cavallería, Punta Nati y Favàritx). / Turismo Menorca

Menorca de faro en faro

Entre calas paradisiacas y paisajes de película se encuentran siete atalayas que llevan años iluminando el litoral de las Islas Baleares

E. MARTÍN Madrid

Los faros siempre han sido los guardianes del mar, esa luz intermitente al final del camino que, tras un largo viaje entre olas, tantos naufragios ha evitado; y esa torre defensiva desde la que se divisa la inmensidad del océano. En España, como península y como hogar de dos archipiélagos (Baleares y Canarias), los faros han adquirido una relevancia especial a lo largo de la historia y, como tal, están salpicados por todas sus costas. No todos están abiertos al público ni tienen fácil acceso, pero es también en esa peculiaridad suya donde radica su atractivo y su misterio.

Según datos del Ministerio de Fomento, España cuenta con un total de 188 faros en su litoral. Verlos todos en un solo viaje es prácticamente imposible, pero recorrer seis de los siete faros que tiene Menorca en una única escapada (el de San Carles tiene acceso restringido porque está en una zona militar), es más que factible. Una aventura imprescindible para los amantes de este tipo de arquitectura y una experiencia muy recomendable para aquellos que buscan escapar del ruido de la ciudad. El plan perfecto tanto en invierno como en verano.

Faro de Punta Nati

Situado en el extremo noroeste de la isla, a tan solo 6 kilómetros de Ciutadella, se encuentra el faro de Punta Nati. Esta torre de luz está rodeada por un paraje árido, envolvente y casi mágico al que se accede por una estrecha carretera con carril bici flanqueada a ambos lados por paredes de piedras. Los constantes naufragios producidos a principios del siglo XX, y en especial el del barco de vapor francés Général Chanzy, motivaron su construcción en 1912. Fue inaugurado el 1 de septiembre de 1913 y tras décadas de corrientes marinas, vientos de tramontana e impresionantes 'Bufadors', ahí sigue, con su perímetro vallado, su altura de 11,5 metros y esos parpadeos de luz que se distinguen a unas 26 millas de distancia.

Faro del Cap de Cavallería

Llegar al faro del Cap de Cavallería es toda una hazaña. Ubicado en el extremo más septentrional de la isla, alcanzarlo supone atravesar una larga, estrecha y serpenteante carretera no asfaltada en su totalidad. Es el faro más cercano a Fornells y las vistas que se obtienen desde sus alrededores son de disfrute obligado. También es muy recomendable visitar la exposición que alberga en su interior, que permite descubrir la historia de los faros de Menorca a lo largo del tiempo. La construcción del de Cavallería, concretamente, que data de 1857, fue motivada por los más de 700 naufragios registrados en la zona desde el siglo XIV. Y si después de la visita te apetece tomar algo, te interesará saber que a los pies del faro también hay un bar donde poder tomar algo rápido y desde donde se puede ver el atardecer.

Faro de Favàritx

Erigido en 1922 en el cabo del mismo nombre, la orografía que rodea Favàritx proporciona excepcionales panorámicas tanto en días soleados como en jornadas de lluvia, por lo que merece la pena acercarse a este extremo de Menorca sin preocuparse demasiado por la meteorología. Su diseño en forma de espiral y su ubicación en un paraje privilegiado rodeado de imponentes acantilados de pizarra, lo ha convertido en un punto de interés imprescindible de la isla para cualquier turista. Al Faro de Favàritx se puede llegar tanto a pie, como en coche o en bici, aunque en verano, dado el gran número de turistas que desean visitarlo, su acceso puede restringirse únicamente a los autobuses turísticos que salen desde Mahón. Recorriendo el camí Vell de Favàritx, que se encuentra junto al faro, se desemboca en las preciosas cala Presili y cala Tortuga.

Faro de la isla del Aire

Es el único faro menorquín que no se encuentra en la isla principal, sino en un islote delante de la playa de Punta Prima que posee un valor ecológico incalculable. Construido en 1850, es el faro más alto de la isla y cuenta con una escalera de caracol de 175 escalones. Solo se puede llegar a la isla en barco, pero si no se dispone de uno se puede reservar una excursión desde Mahón.

Faro de Artrutx

A diez kilómetros de Ciutadella, en el extremo suroeste de la isla, se encuentra el faro de Artrutx, construido en 1859, solo un año más tarde que el del Cap de Cavallería. A lo largo de su historia ha sufrido varios cambios arquitectónicos, pero su aspecto original fue diseñado por el ingeniero Emili Pou. Mide 34 metros de altura, lo que lo convierte en el segundo más alto de Menorca, y en su base hay un restaurante donde se pueden saborear los productos típicos de la isla mientras se contempla la puesta de sol. En sus alrededores se encuentran las turísticas playas de zonas turísticas Cala'n Bosch y Son Xoriguer.

Faro de Punta Sa Farola

Conocido también como faro de Ciutadella por su ubicación en la entrada del puerto antiguo de esta localidad, fue construido en 1863 para facilitar la entrada de los barcos. Dado que los fuertes temporales solían inundar sus instalaciones, fue necesario construir un muro para proteger su estructura. Fue el primer faro de la isla convertido en eléctrico en 1918 y, aunque puede no parecer uno de los más bonitos de la isla, desde sus inmediaciones se obtienen unas vistas fantásticas del Castell de Sant Nicolau.