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Los mejores lugares de España para practicar turismo ornitológico

La observación de las aves es una tendencia cada vez más extendida y nuestro país ofrece parajes ideales para realizar esta actividad

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Desde hace unos años, el 'birdwatching', o la observación y reconocimiento de aves en su espacio natural, está causando sensación en el sector turístico. Cada vez son más los adeptos que dedican sus vacaciones a contemplar el vuelo de los pájaros y a deleitarse con sus cantos, trinos y gorgoritos y, aunque no existen datos específicos del turismo ornitológico en nuestro país, el número de turistas de naturaleza en España oscila entre los 28 y los 65 millones al año, lo que supondría entre el 12% y el 29% de las visitas turísticas totales, según registra el Ministerio de Medio Ambiente.

El origen de esta actividad se dio en el mundo anglosajón, en Inglaterra más exactamente, fundándose en 1889 la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB), la entidad matriz que ha promovido el grueso de las actividades vinculadas a la ornitología, entre ellas la del turismo basado en la misma. De ahí que, a nivel europeo, los británicos sean, con creces, los que más practican este tipo de ocio. Los alemanes, holandeses, suizos, belgas, franceses e italianos también se dejan ver frecuentamente en este tipo de actividad y, fuera de Europa, Estados Unidos es el primer emisor de turistas de 'birdwatching'.

A título comparativo, en España nació en 1954 la Sociedad Española de Ornitología ( SEO/BirdLife), que en la actualidad trabaja con las administraciones e instituciones promotoras del turismo ornitológico, así como con agentes privados, para que el desarrollo del sector no afecte negativamente a las aves ni a sus hábitats y para impulsar un modelo de turismo sostenible y responsable que favorezca la situación económica local. Además, en su web hay a disposición de los viajeros un mapa con todo lo necesario para ver aves: los espacios naturales más recomendados, las reservas ornitológicas de SEO/BirdLife, las rutas más destacadas y una lista de profesionales del turismo comprometidos con la conservación de aves.

Aún así, los españoles no son los más fanáticos del aviturismo -aunque la cifra va en aumento-, pero España sí que es uno de los mejores territorios donde practicarlo. Poder observar casi 400 especies de aves, lo que equivale al 60% de todas las especies de aves de Europa, ha convertido a nuestro país en un destino preferente para practicar la actividad; además de que nuestro territorio cuenta con más de 600 Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA), una categoría europea que protege a las especies amenazadas y/o en peligro de extinción. A todo ello se suma, además, el hecho de que nuestras aves más emblemáticas, como el treparriscos, el quebrantahuesos, el buitre negro, el águila imperial, son fácilmente observables y no dejan, por lo general, que ningún viajero vuelva a casa sin haber contemplado su belleza.

¿Dónde practicar orniturismo en España?

Cáceres

Parque Nacional de Monfragüe

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Este paraje extremeño, ideal para ver buitres negros y águilas imperiales, acoge desde hace años la Feria Internacional de Ornitología, un evento al que acuden expertos y aficionados de la observación de aves de todo el mundo. Su decimoquinta edición se celebrará los próximos días 28 y 29 de febrero y 1 de marzo de 2020.

Tarragona

Parque natural del Delta del Ebro

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Con una superficie de 320 km2, constituye uno de los hábitats acuáticos más importantes del Mediterráneo occidental y el más extenso de Cataluña. Allí conviven la gaviota corsa, la polla azul o la garza, entre muchos otras especies, pero ver al flamenco común es el objetivo de la visita de muchos viajeros. Además, navegar en kayak por el Ebro o descubrir las tradiciones locales.

Cantabria

Parque natural de las Marismas de Santoña

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Con más de 4.000 hectáreas de alto valor ecológico y más de 20.000 aves de 120 especies diferentes, es considerado uno de los enclaves de mayor diversidad biológica de España. Entre las aves que se pueden observar en las marismas están: colimbos, somormujos, cormoranes, garzas, espátulas, gansos, patos, rálidos, limícolas, gaviotas y charranes.

Huelva

Parque natural de Doñana

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Es uno de los mayores santuarios naturales de Europa Occidental. En función de la época del año, se pueden llegar a divisar más de 300 especies distintas, tanto terrestres como acuáticas como el rabilargo ibérico, el camachuelo común, el picogordo, el flamenco común, la anátida, la grulla, la ganga, el chorlito carambolo, el águila imperial o el buitre negro. Su extensa biodiversidad le ha dotado de la categoría de Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera.

Ciudad Real

Parque nacional de Cabañeros

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Situado en Castilla La Mancha, entre las provincias de Ciudad Real y Toledo, presenta una gran diversidad de especies faunísticas y botánicas y una peculiar geología. Es por ello que está considerado el paraje natural representante del monte mediterráneo dentro de la red de parques nacionales. Cuenta con 40.856 hectáreas y permite disfrutar del vuelo de altura de aves rapaces (buitre leonado, buitre negro...), aves esteparias (avutarda, cenizo...), o aves rivereñas, como garzas y cigüeñas negras.

Madrid

Parque nacional de Guadarrama

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La Sierra de Guadarrama, enclavada en el Sistema Central, forma parte de la división natural entre las mesetas norte y sur que conforman el centro de la península. Este parque ocupa 33.960 hectáreas, de las cuales casi 22 pertenecen a la Comunidad de Madrid y algo más de 12 a la Junta de Castilla y León (Segovia). La mayor parte de las aves que aquí se encuentran son las propias de las cumbres montañosas como el acentor alpino o el común, la collalba gris, el pechiazul o el roquero rojo. Algunas de las especies amenazadas como el buitre negro, el águila imperial y la cigüeña negra también se dejan ver por estos lares.

Aragón

Laguna de Gallocanta

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Más de 220 especies de aves han sido citadas en este área ubicada entre las provincias de Zaragoza y Teruel, pero la zona es conocida especialmente por los llamativos bandos de grullas que, año tras año, ocupan estas tierras durante el trascurso de sus viajes migratorios. Este paraje destaca por ser el mayor humedal salino de la Península Ibérica y el mejor conservado de la Europa Occidental.