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Norman Reedus es Daryl en 'The Walking Dead'. Agencias
¿Y los zombies?

¿Y los zombies?

En serie ·

Los nuevos capítulos de 'The Walking Dead' evidencian el agotamiento argumental de la serie

Eduardo R. Paneque

Jueves, 9 de noviembre 2017

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A la octava temporada de 'The Walking Dead' no le interesa su catálogo de zombies. La serie parece más entregada a a cumplir la máxima 'hobbesiana' de "el hombre es un lobo para los demás hombres". No es nuevo, simplemente es más evidente. Los 'caminantes' han dejado de ser un quebradero de cabeza para convertirse en meros -y caros- extras que detienen innecesariamente la trama y la alejan de lo realmente interesante. La pregunta que ya se hacen los seguidores de la saga es: ¿cuándo se acabará con esto?

De aquí en adelante, propuesta para el lector: contabilizar el número de veces que se habla de zombies... en una serie de zombies.

La aparición de los Salavadores, Negan (y su inseparable Lucille) y la muerte de un protagonista -este tipo de shocks siempre son un revulsivo- parecían que iban a enderezar la serie.

Porque, siguiendo con la lectura del 'Leviatán', "antes de que los nombres de lo justo o injusto puedan aceptarse, deberá haber algún poder coercitivo que obligue igualitariamente a los hombres al cumplimiento de sus pactos". Y así se esfumó una de las temporadas más prometedoras -"épica", en palabras de su creador-. Aburrida.

Vídeo. Avance de la octava temporada de 'The Walking Dead'. Youtube

Para la actual, recién estrenada, se habían guardado nuevos artificios: una muerte con polémica mediática-social-virtual (capítulo 8x03) y un anuncio que más bien parece un ejercicio desesperado de sacarse un as de la manga, la inminencia de un 'crossover' con su hermana pequeña 'Fear the Walking Dead'. Y así hasta que Rick Grimes muera. Esto no es un spoiler, fue la otrora declaración de intenciones de Robert Kirman.

'El primer día del resto de tu vida'

No solo responde al nombre del último capítulo de la séptima temporada sino que parece una una declaración de intenciones de cara a recuperar la audiencia perdida (aún sin ella lidera con más de once millones de personas).

El año pasado falló porque Negan (Jeffrey Dean Morgan) solo fue Negan cuando sus actos era despiadados; porque Rick (Andrew Lincoln) pasó a deambular hasta la absurdez; porque nadie tiene menos química que Michone (Danai Gurira) y el citado protagonista; porque lo que sucede en Hilltop y El Reino se queda a medio gas; porque se echa de menos más escenas de Carol (Melissa McBride); porque Sasha (Sonequa Martin-Green) quiso morir para dedicarse en cuerpo y alma a 'Star Trek Discovery'; porque Gleen (Steven Yeun) era insustituible, y ya no está. Y Abraham (Michael Cudlitz) tampoco.

La cada vez más notoria falta de vínculo emocional entre el espectador y los protagonistas estaría detrás de la espantada de muchos de aquellos y aproximaría un final de la serie cuyos intentos de reconducirla cada vez parecen más desesperados. ¿20 años como pretendía Scott Gimple? Parece de locos.

Los productores insisten en que quedan muchas historias por contar. Aunque, superados los tres capítulos emitidos hasta el momento, nada hace presagiar que le rumbo vuelva a enderezarse.

En los campamento base le siguen pasando muchas historias pretenciosas y poco interesantes a personajes con poco -o esfumado- carisma. La guerra entre humanos sigue como telón de fondo. ¿Y los zombies? De ellos no se ha hablado. Es momento de hacer la cuenta. Ha sido fácil. Cero.

Hubo un momento en que 'The Walking Dead' dejó de contar tediosas historias de una forma visualmente atractiva para convertirse en un clase televisada de filosofía. O quizá esto sean solo una retaíla de justificaciones para seguir viéndola. O que, simplemente, Hobbes nunca ha pasado de moda.

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