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Darío Grandinetti, como Díaz. Jaime Olmedo
La nueva temporada de 'Hierro' se disfruta igual, pero pierde fuelle

La nueva temporada de 'Hierro' se disfruta igual, pero pierde fuelle

Segunda temporada ·

La segunda temporada del 'noir' canario toca temas interesantes como la corrupción urbanística o la custodia de los hijos, pero el juego del gato y el ratón que se traen entre manos Díaz y la jueza ya cansa

Iker Cortés

Madrid

Lunes, 15 de febrero 2021

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Quizá consciente de que el chicle no podía estirarse más, la segunda temporada de 'Hierro' ha reducido de ocho a seis capítulos su estructura. No me entiendan mal, había ganas de volver a los personajes que, con tanto mimo, cariño y esmero, han escrito los hermanos Coira y de regresar a El Hierro, pero es innegable que las dos tramas sobre las que se contruye el nuevo relato han perdido fuste y que el juego del gato y el ratón que se traen entre manos la jueza Candela (Candela Peña) y el empresario Díaz (Darío Grandinetti), ambos fantásticos una vez más, cansa un poco. La anterior temporada acababa en lo alto, con Daniel (Saulo Trujillo) entre rejas al confirmar la Guardia Civil que era el responsable de los asesinatos -uno de ellos a Samir, una traficante de las islas- que habían en vilo a la isla por el robo de unos diamantes. Unos agentes que siempre habían tenido bajo sospecha a Díaz por sus turbios negocios con las drogas.

Esta nueva tanda de episodios arranca con la llegada de un ferry a la isla. En el van Candela, junto a su hijo Nico, después de haber pasado una temporada con los médicos debido a que el pequeño tiene cada vez más problemas para respirar. Junto a ellos, viaja también Lucía (Aroha Hafez) y las dos hijas que tuvo con Gaspar Cabrera (Matías Varela), un magnate del sector inmobiliario, afincado en Madrid, del que se separó. La lucha intestina por la custodia de las pequeñas, con unas motivaciones no muy claras, todo hay que decirlo, centra una de las dos tramas principales de la nueva temporada. La otra también llega en la embarcación y la protagoniza un tipo armado que está dispuesto a hacer lo que sea para acabar con Díaz, propietario de una de las plantaciones más importantes de plataneros de la isla, además de transportista en la sombra de droga para los capos de las islas. Descubrir cuáles son las motivaciones del potencial asesino será otro de los argumentos que mantendrán al espectador pegado a la pantalla.

Candela Peña, como la jueza Candela.
Candela Peña, como la jueza Candela. Jaime Olmedo

Comienza así una historia que se va revelando poco a poco, pero que abusa, una vez más, de situar a Díaz en el meollo de todo. El empresario se cruzará una y otra vez con la jueza en sus pesquisas, una fórmula algo desgastada ya. En cambio, sí que se aprecia una evolución interesante en los personajes. Candela sigue siendo esa mujer de hierro de la primera temporada, arisca y toda una profesional, pero se ha ganado el cariño y el respeto de sus compañeros. Con un hijo de una edad similar a la de las niñas de Lucía, el asunto de la custodia la llevará al límite en más de una ocasión. Díaz, por su parte, ha dejado de ser ese 'villano' inteligente, pero algo plano, para convertirse en un ser con muchos más claroscuros y matices, que debe resolver unos cabos sueltos de su pasado. Conviene también destacar la incorporación de Iris Díaz, como la sargento Cruz, uno de los personajes con los que Candela trabajará estrechamente, o de Aina Clotet, como la abogada y algo más de Gaspar Cabrera.

Visualmente poderosa, los fantásticos paisajes de la isla canaria siguen dominando una ficción que toca, con mayor o menor profundidad, asuntos como el tráfico de drogas, la presión y el chantaje a los jueces, la posición de los menores ante la ley, la corrupción urbanística, la ambición o la traición. Es de agradecer que la serie tire, en gran medida, de actores de las islas. Sus interpretaciones son fabulosas -nunca me cansaré de subrayar el trabajo de Luifer Rodríguez como Bernardo, el abogado de Díaz- y contribuyen a dotar de realismo una serie con algunos puntos demasiado rocambolescos. Hay secuencias, además, de una maestría innegable -ese recorrido por las carreteras de la isla en el que Candela sigue a Díaz-, en los que la tensión y el suspense sube enteros. Y, sin embargo, uno tiene la sensación de que la segunda temporada de 'Hierro' es más de lo mismo -su conclusión, sin ir más lejos, sigue unas pautas similares-. En definitiva, se disfruta sin problemas, pero puede que la jueza necesite cambiar de aires.

La segunda temporada de 'Hierro' se estrena el 19 de febrero en Movistar+.

Vídeo. El tráiler de la segunda temporada de 'Hierro'.

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