Un fotograma de 'Hollywood'.

Lo que pudo ser 'Hollywood' y no fue

Ryan Murphy imagina una meca del cine que nunca existió en una serie con buenas intenciones que peca de superficial y simplona

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDA Valencia

¿Tiene el cine la capacidad de transformar el mundo? ¿Debe una industria tan potente como la de Hollywood servir para acelerar cambios sociales? ¿Podrían haber liderado actores como Rock Hudson o Talullah Bankhead la lucha para que cualquier persona, más allá de su raza o de su condición sexual, gozase de los mismos derechos? Si has contestado que sí a todas estas preguntas tendrías que hacer una serie reescribiendo la historia de Hollywood para imaginar cómo habría sido de haber contado en sus filas con directivos y representantes más valientes. Eso es lo que debió de pensar Ryan Murphy a la hora de idear una ucronía en torno a una meca del cine en la que mujeres, homosexuales y personas de razas no caucásicas batallan para no ser marginados ni obligados a vivir realidades con las que no se sienten a gusto. Porque de eso trata la nueva producción del creador de 'Glee' y 'American Horror Story', que ha viajado a los años 40 y los ha soñado más aperturistas y con grandes oportunidades para profesionales que entonces lo tenían complicado por cuestiones que no eran meramente laborales.

Esta licencia le permite contar la historia de una actriz negra, Camille Washington, que consigue un rol protagonista en una industria que solo era capaz de destinar papeles de criados a intérpretes afroamericanos. Este personaje no es real, al contrario del de Hattie McDaniel, que ganó un Oscar por encarnar a la sirvienta en 'Lo que el viento se llevó' pero fue obligada a ubicarse en el hotel donde se oficiaba la ceremonia separada del resto de reparto por su condición de afroamericana. En el universo de Ryan Murphy Hattie es coetánea de Camille y sus experiencias sirven para contrastar cómo se ha de avanzar, el modo en que los errores del pasado tienen que valer para impedir que se cometan otra vez en el futuro. En este nuevo 'Hollywood' se puede llevar a cabo a un proyecto firmado por un guionista negro, que no ha de esconderse por temor a escandalizar al gran público. Y todo esto es posible gracias a los arrestos de una multimillonaria productora que opta por no dejarse vencer por los miedos y apoyar una película cuyo valor va más allá del propio argumento.

Un fotograma de la serie.

Esta situación va a dar lugar a acontecimientos que en el Hollywood real no sucedieron como que Rock Hudson pudiese vivir su sexualidad libremente o que un depredador sexual como Henry Wilson tratase de encontrar la redención por los excesos cometidos con sus representantes. No cabe duda de que las intenciones de la nueva serie de Netflix son buenas y generan debates interesantes, como el de la necesidad de que haya representación de distintas formas de vida en las pantallas (para que todo aquel que no sea blanco, heterosexual y bello no se sienta un bicho raro), o por qué ha consentido la industria americana conductas abusivas y denigrantes que se han perpetuado en el tiempo con consecuencias horribles. Porque la realidad es que ese Hollywood del que habla la serie, ese que hay que cambiar, sigue teniendo ecos hoy en día. Y si no solo hay que ver lo actual que resulta un tema como el 'Me Too' o las continuas polémicas que sacuden a la Academia de cine cuando l a diversidad racial brilla por su ausencia en las nominaciones a los premios.

Ahora bien, más allá de los buenos propósitos, ¿consigue esta producción ser un producto redondo? Dista mucho de eso, la verdad. La serie peca de simplista en sus planteamientos, se torna en previsible en algunos momentos, se deja embelesar por el físico perfecto de sus protagonistas e incurre en el error de romantizar una práctica como la prostitución masculina. Y, sobre todo, esto último resulta imperdonable teniendo en cuenta el objetivo del trabajo de Murphy. El principal problema de este creador suele ser él mismo, sus excesos, sus subrayados, sus filias incontrolables. Ya sé que eso imprime un estilo propio, que es un distintivo que lo hace personal, pero en este caso empaña y lastra los resultados. 'Hollywood' no deja de ser un buen entretenimiento -no es aburrida ni mucho menos- pero sí fácilmente olvidable, porque no logra ir más allá de la anécdota, de la utopía, del sueño dentro de la fábrica de sueños.

'Hollywood' está disponible en Netflix.

Vídeo. El tráiler de la serie.