Leticia Dolera, caracterizada como María, en un fotograma de la serie.

Leticia Dolera: «El feminismo sigue molestando»

La actriz y directora estrena este viernes 'Vida perfecta', una serie que aborda la crisis vital de tres amigas

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

No empezó con buen pie la serie de Leticia Dolera (Barcelona, 1981). A la directora, destacada feminista, le estalló la polémica durante el rodaje de 'Déjate llevar'. Aina Clotet denunció ante los medios que tuvo que abandonar el proyecto cuando anunció que estaba embarazada. Dolera no se escondió y dio las explicaciones pertinentes, pero el daño ya estaba hecho. Tras un cambio de título, 'Vida perfecta' llega este viernes a Movistar y lo hace precedida de buenas críticas y un par de premios en el festival televisivo de Cannes. La ficción, escrita entre Dolera y Manuel Burque, aborda la crisis vital de tres amigas, María (Leticia Dolera), su hermana Esther ( Aixa Villagrán) y Cris ( Celia Freijeiro).

-¿Cómo se repuso de una polémica así, sobre todo cuando hay trolls que siguen machacándola?

-Pues primero haciendo un ejercicio de entender que lo que molesta no es tanto mi persona sino las cosas que llevo diciendo durante los últimos cinco años, que el feminismo sigue molestando y sigue incomodando porque nos sigue dando miedo el cambio, tanto a nivel individual como a nivel grupal, como sociedad. En definitiva, no tomármelo como algo personal. Y luego también es muy importante el hecho de saber que no se cometió ninguna discriminación en esta serie.

-¿Se cohíbe más ahora?

-Sigo expresando mi opinión, pero ahora sí coloco Twitter en el lugar donde tiene que estar. Nos pensamos que Twitter es el mundo real o un reflejo de la sociedad y ni siquiera el 10% de la sociedad española usa Twitter.

-La serie llega con varios premios a sus espaldas. ¿Cómo va esa presión? ¿Le preocupa cumplir con las expectativas del público?

-Me parece interesante que uses la palabra expectativas, porque de eso va la serie, de cómo conjugas o cómo encuentras un equilibrio entre las expectativas de vida y los conceptos intelectuales de lo que son la familia, el éxito, la pareja, la maternidad, la paternidad, y la vida real. Si la serie va de eso, pues tengo que tener claro que yo también tengo que encontrar un equilibrio a nivel personal a la hora de enfrentarme a cómo el público vaya a recibir la serie. Yo me centro en pensar que he hecho la serie con mucho esfuerzo, amor y dedicación y que he intentado ser lo más honesta posible. A partir de ahí, si tienes la suerte de que te sale bien y la gente conecta con lo que has contado, pues maravilloso. Pero también soy consciente de que en un futuro escribiré un guion, haré una peli con el mismo esfuerzo y el mismo amor y no ganará premios y no conectará con el público, como parece que esta serie puede hacer. Y eso no quiere decir que no pueda seguir contando historias o que esa historia sea peor, sino asumir que la perfección no existe.

-De nuevo, como en 'Requisitos para ser una persona normal' vuelve a poner sobre la mesa no una sino tres crisis vitales.

-La serie nace de preguntas que me hago, que tienen que ver con madurar, con crecer y con encontrar tu lugar en la vida y en el mundo. Creo que son preguntas que nos hemos hecho todos en algún momento de nuestra vida. Te las haces además cuando cruzas edades simbólicas: los 30, los 40, los 50… Momentos en los que miras atrás, recuerdas las expectativas de vida que tenías, miras tu presente y, evidentemente, miras también tu futuro. Y, claro, soy una persona que se hace preguntas que tienen que ver con eso porque 'Requisitos' ya hablaba de qué te hace normal, de qué pasa si no cumples lo que la sociedad espera de ti. Creo que todo el mundo que hace películas, libros, historias… lo hace para contárselas a los demás pero también a sí mismo.

-Rompe tabúes abordando temas como la sexualidad de los discapacitados. Alguien puede pensar que tiene afán provocador.

-No, no hay un afán provocador, hay un afán de hablar de las cosas que me inquietan, me preocupan y me emocionan. Y en este caso la discapacidad para mí es un tema importante. Yo he crecido con la discapacidad cerca, en mi entorno, y en mi primera película uno de los protagonistas era una persona con síndrome de down y es algo de lo que me sale hablar de manera natural, de momento. A lo mejor, en lo siguiente que haga, hablo de otras cosas, pero sí que era consciente de que era un tema delicado, por eso he tratado de contarlo con el máximo respeto, sensibilidad y sin caer en el paternalismo.

-Pone temas peliagudos como las drogas, el aborto o las infidelidades sobre la mesa. ¿Descubre una cosas de sí misma cuando escribe sobre estos temas?

-No sé si descubrir, pero sí explorar y eso es también lo bonito de dedicarse a algo artístico, el sentir que te expones. Y cuando digo te expones no quiero decir que la serie sea autobiográfica, ni que sea mi vida, pero es inevitable, y creo es la forma más interesante de hacerlo cuando uno se dedica a la escritura o la creación, mojarte, escribir cosas que te dan miedo o que no sabes muy bien hacia dónde van. Estuve en una charla de Alan Moore y uno de los consejos que dio a los escritores es que si cuando estás escribiendo algo, te encuentras con dos páginas que te da vergüenza que la gente lea, que te dan pudor, esas son las páginas que no tienes que borrar.

-Duro, ¿no?

-Pero es interesante, mójate, sal de tu caparazón y eso es lo bonito de dedicarse al arte porque además, cuando sales de ahí, a alguien le va a llegar. Cuando hablas de cosas que te emocionan a ti de verdad o que te dan miedo de verdad, vas a conectar con el miedo de otra persona.

-Y, sin embargo, en 'Vida perfecta' no hay juicios morales. ¿Tuvo que frenarse mucho para no dar su opinión?

-Lo primero es que la opinión es flexible y la opinión tiene matices y con la serie yo no quería dar mi opinión sobre algo, yo creo que para eso puedes escribir un artículo o un ensayo. Yo con la serie quería explorar estas preguntas que me hago y decir: «Ey peña, no hay un camino bueno o uno malo en la vida». Estamos todos haciéndonos preguntas y todos nos hemos sentido y nos vamos a sentir perdidos en algún momento y no pasa nada. Hay que aceptar también esa vulnerabilidad.

-Es su segundo gran proyecto como directora, ¿qué fortalezas y qué debilidades se ha visto?

-Me resulta difícil concretarlas y, además, me sentiría muy expuesta, ¿sabes? (ríe). Sí que he aprendido mucho y he aprendido que el guion es el cimiento más importante de cualquier proyecto audiovisual. Era algo que ya sabía, pero que lo voy reforzando con cada experiencia.

-¿Cómo está viviendo el tema de Cataluña? ¿Cree que hay vuelta atrás?

-¿Si se puede encontrar una solución? Por supuesto que sí. Lo estoy viviendo triste, pero es una tristeza que ya viene de antes, no viene de estos dos últimos días. Evidentemente, la tristeza se ha visto incrementada al conocer las sentencias, pero bueno también es que llevan dos años de cárcel provisional. Lo estoy viendo con pena y a la vez con cierta indignación por el hecho de que no hayamos tenido políticos a la altura y capaces de resolver un problema político. Pienso que todos hablamos de diálogo y el diálogo pasa también por la escucha. Si tu hablas pero el de delante no te escucha, y viceversa, no llegas a ningún lado. Creo que hace falta una política con más empatía, con intentar entender por qué el otro quiere lo que quiere. Creo que cualquier solución a este conflicto pasa por ahí, para empezar, y creo que estas penas de cárcel que a mí me parecen excesivas, y sobre todo las de los Jordis, que no logro entenderlas, nos alejan de la solución a un conflicto político y que lo que hacen es tensar más la cuerda. No creo que un problema político tenga que resolverlo la justicia sino que tienen que resolverlo los políticos. Me pone muy triste también que ciertos partidos políticos estén intentando caldear más el ambiente,. No hay que caldearlo, hay que buscar soluciones y las soluciones no se buscan desde la emoción sino desde la reflexión y el análisis. Creo que hay que dejar la emoción de lado y hay que sentarse a hacer política.