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Una de las protagonistas de 'The walking dead: dead city' RC
Crítica de 'The Walking Dead. Dead City': los muertos no mueren

Crítica de 'The Walking Dead. Dead City': los muertos no mueren

La fuente no está agotada y la nueva derivación de la popular franquicia de muertos vivientes ha tenido un estreno de récord. Negan, sin su bate Lucille, tiene la culpa

Viernes, 7 de julio 2023, 00:22

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Es, cuando menos, festejable, que un fenómeno como 'The Walking Dead', estirado hasta la extenuación, se haya convertido en una jugosísima franquicia cuya incombustibilidad es digna de estudio. Ignífuga ante los movimientos sísmicos de las plataformas de entretenimiento bajo demanda e impertérrita ante la evolución del consumo audiovisual, se ha ramificado en varios spin offs que calientan la parrilla e iluminan varios menús en streaming. El canal de televisión AMC no está dispuesto a matar la gallina de los huevos de oro. Tras 'Fear the Walking Dead' vinieron 'The Walking Dead: World Beyond' y 'Tales of the Walking Dead'.

Ahora irrumpe en escena, con fuerza y buena audiencia, 'TWD: Dead City', avanzadilla de una nueva ofensiva de próximos lanzamientos basados en el conocido cómic creado por Robert Kirkman, con dibujos de Charlie Adlard y Tony Moore (publicado por ECC en nuestras fronteras). Las viñetas fueron el punto de partida de una invasión zombi imparable que ha contaminado a incontables producciones. Lo interesante de la versión en papel es que se paseaba por los lugares comunes del (sub)género esgrimiendo cierta originalidad, algo que fue perdiendo en su salto a imagen real. La serie finalizó, supuestamente -nunca se sabe-, con la friolera de 11 temporadas en antena. Fue perdiendo punch, pero no dejó de enganchar a una enorme legión de fans que sigue devorando cualquier proyecto que lleve la etiqueta 'The Walking Dead'. En la segunda mitad del año verá la luz precisamente 'TWD: Daryl Dixon', centrada en el personaje interpretado por Norman Reedus. Como novedad, traslada la acción a Francia. No es el único estreno previsto con el sello característico de los muertos que caminan. Los comedores de cerebros nunca mueren.

'TWD: Dead City' sitúa su acción en Nueva York y ya advierte desde sus primeros minutos, con una cabecera que parece diseñada para presentar un videojuego de principios de siglo, que piensa homenajear a más de un título fantaterrórífico de antaño, incluyendo el cine italiano de serie B, léase exploitation, y la imaginería del maestro John Carpenter. De hecho, este toque vintage ya se hace notar en la trama, con un claro guiño a la mítica cinta ochentera '1997: Rescate en Nueva York'. La miniserie está conformada por seis episodios, lo que es de agradecer, protagonizados por Lauren Cohan y Jeffrey Dean Morgan, quienes retoman sus emblemáticos personajes de la franquicia de no-muertos para el deleite de sus entusiastas: Maggie y Negan. Este último se hizo famoso por su crueldad impredecible, especialmente en aquella escena del final de la sexta temporada donde mataba con su bate de beisbol con alambre de espino, por nombre Lucille, a uno de los roles principales de la aventura, pero su identidad no se supo hasta el comienzo de la siguiente sesión, marcándose un cliffhanger histórico. Esta terrible secuencia está presente en el spin-off, cuyo nivel de hemoglobina se muestra generoso. Hay escenas gore por doquier, un festival de tripas de mentira y látex juguetón para el regocijo de los incondicionales de la franquicia. El arco argumental es obra de Eli Jorne ('Wilfred'), con Greg Nicotero, el experto en FX, en la producción ejecutiva. El dueto principal viaja a Manhattan, cuyas calles están envueltas en una atmósfera post-apocalíptica que nos suena de algo. La anarquía reina en la ciudad, tomada por los muertos vivientes. Ambos se ven sumidos en una complicada misión de rescate, con la aparición de nuevas piezas en el tablero de juego durante el viaje.

Negan, el antihéroe

La entretenida 'The Walking Dead: Dead City' cumplió de sobra en su debut en AMC+, con excelentes cifras, vapuleando el récord de la serie madre. El fenómeno zombi no pierde fuelle, sobre todo después del éxito de 'The Last of Us'. La serie inaugura un futuro atractivo para la franquicia, aunque se nota el ajuste de presupuesto, solventado por esa aureola de producto añejo, lo que no quita que algunas escenas de acción sean mejorables. El carisma de los roles protagónicos es esencial para entender el funcionamiento de una historia minimalista que permite el despliegue de momentos álgidos de una violencia desatada que nos recuerda que lo peor de la trágica situación de aniquilación de nuestra civilización es el propio ser humano. Negan y Maggie unen fuerzas, a pesar de sus diferencias, para rescatar al hijo de ella, Hershel (Logan Kim), de las garras de un villano ejemplar, El Croata (Zeljko Ivanek), quien no se anda con tonterías con tal de sobrevivir ante la obvia adversidad. De nuevo los zombis son figurantes, el atrezzo que anda por ahí y no desvía la verdadera intención del relato: subrayar nuestros miedos y nuestras contradicciones como especie.

Negan, el antihéroe sádico, cuenta con una escena brutal en el segundo capítulo de la serie. Una salvajada con la cual nos recuerda, tras apartar la mirada, que no falta algo de humor negro en la serie y que el amado u odiado personaje es de armas tomar. El lado oscuro fluye a la hora de sembrar el terror ante sus enemigos. Llueve la sangre después de un destripamiento que duele. Una performance delirante que estremece y enfatiza la capacidad del socarrón personaje para moverse entre el bien y el mal, algo que sigue atrayendo a un gran número de espectadores.

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