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De izquierda a derecha y arriba a abajo, 'Drácula', 'Crudo', 'Halloween: El final', la serie de 'Chucky' y 'Barbarian'.

El espanto que surge de la pantalla

Llega Halloween y además de disfrazarnos de nuestros monstruos favoritos nos gusta revisar clásicos del cine de terror y descubrir nuevos títulos en los menús en streaming, ya sean series o películas de culto protagonizadas por los grandes mitos del género

Borja Crespo
BORJA CRESPO

A las puertas de Halloween cabe preguntarse, viendo cómo la popular fecha se ha convertido en otra fiesta consumista más, qué ocurriría si los difuntos se levantasen de sus tumbas. Probablemente se dividirían en dos bandos, en base a sus intereses. Se polarizarían, acorde a la sociedad en que vivimos, pronunciándose por un lado aquellos muertos vivientes que se apuntan al baile, a celebrar el acontecimiento, y los que lo ven como una americanada y una tomadura de pelo, insulte o no a los valores religiosos. La masa se disfraza más que en carnaval y decora sus hogares con motivos siniestros para aligerar, como animal racional, que la muerte nos acecha irremediablemente. El sentido del humor, preferiblemente negro, es un buen antídoto contra la angustia existencial, con lo cual toca reírse de aquellos monstruos que nos han provocado pesadillas a lo largo de la historia, ahora convertidos en mitos de la cultura popular.

El Día de los Muertos, precedido por la famosa Noche de Halloween el 31 de Octubre, es una fecha señalada donde los seres humanos más desprendidos devoran series y películas de temática fantaterrorífica, además de convertirse en sus seres siniestros favoritos, con caretas horripilantes, látex de pega y uniformes de saldo manchados de hemoglobina. Las plataformas en streaming lo saben y se ponen las pilas por esta época, nutriendo sus menús de títulos viscosos y espeluznantes. La antología de relatos macabros apadrinada por Guillermo del Toro, 'El gabinete de curiosidades', está arrasando entre los aficionados a la truculencia en Netflix mientras Disney+ ha estrenado su propio ciclo de filmes perturbadores con una joya inédita, 'Barbarian', absolutamente recomendable, muy aplaudida en el reciente Festival de Sitges, y un divertimento sin vergüenza, 'Grimcutty', o como un meme espantoso de internet, lo que leen, puede estremecer a una familia desconcertada cuya hija se provoca cortes en la piel víctima de una supuesta leyenda urbana (que cobra vida). Este fin de semana vio la luz en Prime Video la segunda temporada de la renovada 'Historias para no dormir' y son incontables los lanzamientos en esta línea durante estos días. La ficción audiovisual sabe aprovechar al máximo nuestros miedos. Repasamos algunos iconos representativos del género y algBaunas de sus tribulaciones más sonadas, de ayer y de hoy, en la multipantalla.

Vampiros

La imaginería excéntrica creada en torno a la figura del vampiro es casi inabarcable, extendida de la literatura a otras disciplinas, entre ellas el cine, donde Drácula, el no-muerto pergeñado por el escritor Bran Stoker, ha brillado a lo largo de la historia del séptimo arte, encarnado en el cuerpo (y alma) de actores legendarios como el inefable Bela Lugosi o el excelso Christopher Lee, por siempre inmortales. Quizás la imagen más descarada del mito sea la de Gary Oldman en la adaptación del maestro Francis Ford Coppola, trufada de referencias a otras artes como la pintura. Es un icono esencial del género, pero chupasangres hay muchos, también en la vida real, con o sin dientes de plástico. Por citar algún filme cercano en el tiempo, recomendamos 'Crudo', el fin de la inocencia de una adolescente que se transforma en otra persona, por ello sus gestos mutan, su comportamiento huye de convencionalismos y su cerebro se adapta a una existencia renovada… donde la sangre es vital.

Un fotograma de 'Crudo'.

'Crudo' es una metáfora caníbal del despertar de la juventud, narrada de forma visceral por Julia Ducournau ( 'Titane'), capaz de llevar un relato macabro de lo obvio a lo singular, revelando una clara iniciativa autoral que se mueve a conciencia en el terreno del cine más siniestro. Cuenta con escenas truculentas, abunda el rojo líquido elemento, pero su explícita estética no es lo más interesante, ni mucho menos, de una excelente muestra de cine de presupuesto modesto que cuenta con una familia de vegetarianos como punto de partida. La pequeña del clan se desvía de sus principios al probar la carne por una necesidad incontrolable. No faltan buenas dosis de humor negro, con momentos de auténtico impacto que pueden despertar sensaciones encontradas. El despertar de la inocencia como maldición, como también mostraba la excelente 'It Follows' y tantos otros ejemplos similares, con una amenaza sobrenatural diferente.

'Drácula', de Mark Gatiss y Steven Moffat.

El último Drácula que ha dado de qué hablar, sobre todo en las redes sociales, es una adaptación televisiva de la BBC, alojada por Netflix. Si adoras el terror, las pelis de la Hammer, Paul Naschy y compañía, la batería de referencias es abrumadora a lo largo de tres capítulos protagonizados por el danés Claes Bang, visto en 'El hombre del norte'. El resultado acaba siendo un festín de guiños a la historia ficcionada del gran vampiro. Mark Gatiss y Steven Moffat ('Sherlock') rinden pleitesía al relato original de Stoker, con un polémico replanteamiento del personaje. Si no te despojas como público de ciertos prejuicios, el comportamiento del famoso Conde Drácula puede resultar ridículo. La friolera de 100 años ha cumplido el 'Nosferatu' de F. W. Murnau. Una obra maestra que perdura en el tiempo y continúa sorprendiendo con algunos pasajes que, a día de hoy, mantienen su carácter vanguardista. El trabajo expresivo de Max Schreck, rostro espeluznante del mítico chupasangres, a quien interpretó Willem Dafoe en 'La sombra del vampiro' (E. Elias Merhige, 2000), es historia del séptimo arte. Se llegó a especular con la idea de que el excéntrico actor alemán era un espectro real. Werner Herzog revisó este título de culto imperecedero en 'Nosferatu, vampiro de la noche', con Klaus Kinski haciendo de las suyas.

Hombres lobo

El licántropo, el peludo lobizón, el hombre lobo, es una criatura nocturna legendaria, un mito universal, peligroso e incontrolable, que nunca desaparecerá. Imagen indispensable del género junto a Drácula y Frankenstein, con los cuales se ha enfrentado en más de una ocasión en una variedad in crescendo de relatos macabros, su mito, pasto de supersticiones, ha alimentado el arte cinematográfico desde tiempos inmemoriales. La sangre ha corrido por sus garras en numerosos títulos de referencia, hazañas abracadabrantes, desde 'Un hombre lobo americano en Londres' (1981) a 'Una pandilla alucinante' (1987), pasando por 'Lobos humanos' (1981) o el hijo lobuno de La familia Munster, que acaban de sufrir un remake pergeñado por Rob Zombie.

Si el mítico Lon Chaney Jr. levantara la cabeza, rostro bajo el peludo maquillaje de hombre lobo en las películas clásicas en blanco y negro de la Universal -o nuestro querido Paul Naschy, licántropo patrio en multitud de producciones españolas de los años 70, bautizado como el «terror de pipas» que llenaba las salas-, se encontraría con una imagen distorsionada del famoso monstruo de los colmillos que aúlla en la noche. Ya no es el mismo desde que Michael J. Fox, el jovenzuelo que viaja en el tiempo en 'Regreso al futuro', protagonizase 'Teen Wolf (De pelo en pecho)'. Ver al lobisome jugando al baloncesto y escuchando música con los auriculares tomando un refresco con pajita mermó su capacidad para aterrorizar al personal. Hace unos días se estrenaba en Disney+ 'La maldición del hombre lobo', donde Gael García Bernal se transforma en bestia sin la necesidad de la luna llena para el deleite de los fans de Marvel. Sí, han leído bien. La editorial especializada en superhéroes también explota el filón. Cabe citar, por aportar más, la cinta de culto 'Ginger Snaps' (2000), donde la licantropía sirve de excusa para retratar, en el ámbito del instituto, el salto de niña a mujer. El horror se transforma en apología de la diferencia. Cuenta con dos secuelas.

Zombies

Los muertos vivientes nos dan más ternura que miedo desde que Michael Jackson estrenase el videoclip de 'Thriller'. El malogrado cantante es uno de los culpables de la pérdida de entidad de los resucitados, cuya capacidad para sembrar el terror quedó tocada desde que pudimos ver sus cuerpos regresando del más allá tan felices, de verbena moviendo el esqueleto. El éxito televisivo de 'The Walking Dead', basada en el cómic, insufló energía a una moda que parece imparable, que contamina especialmente al medio audiovisual, con una cantidad de series innumerable ('Z Nation', 'Reality Z', 'S.O.Z.', 'Day of the Dead', 'Black Summer', etc.). 'La noche de los muertos vivientes' es una película indispensable. Revolucionó las constantes del celuloide terrorífico gracias a su renovador planteamiento, estético y expresivo. Lanzó al estrellato a los zombis apocalípticos, alejados de ritos vudús, más cercanos a nosotros, mientras planteaba una exquisita parábola social. En 'Shaun of the Dead', aka 'Zombies Party', se carcajeaban de ello en un festival de anatomía desatada y humor absurdo. La española 'No profanar el sueño de los muertos' es un clásico del horror autóctono, como la saga de los Templarios de Amando de Ossorio.

Vídeo. El tráiler de 'The Sadness'.

El pasado año llamó poderosamente la atención la producción taiwanesa 'The Sadness', brutal y despiadada. No hace prisioneros, remitiendo directamente al cómic 'Crossed', creado por Garth Ennis, donde los infectados hacen mil perrerías a sus víctimas. Hay que reconocer a los orientales en general y a los coreanos del sur en particular su excelente manejo de las claves del género. Manejan el tono a su antojo y no se cortan un pelo a la hora de afrontar premisas delirantes y secuencias imposibles, ofreciendo espectáculo. 'Train to Busan' nos recordó en 2016 que no estaba todo dicho en el terreno de los muertos vivientes, planteando las consecuencias de una plaga zombi en el interior de un tren en marcha con algunas situaciones tan divertidas como originales y personajes entrañables que pueden morir. 'Zombieland' mezcla hábilmente acción, aventura, humor y escalofríos, como la desopilante 'Little Monsters', un inesperado apocalipsis en un campamento de verano. Los zombis se multiplican y el atolondrado protagonista se ve obligado a unir sus fuerzas con una profesora de educación infantil para salvar a un grupo de pequeños estudiantes ajenos al horror caníbal. Los devoradores de cerebros van ganando terreno, lo que da pie a inesperados giros de guion.

Juguetes asesinos

Entre los grandes iconos del cine de terror moderno, grandes mitos de la cultura popular que lucen en todo tipo de merchandising, ahora que los muñecos de plástico, léase Funkos, son las nuevas figuras Lladró, se encuentra un monigote pérfido que cobra vida cuando los adultos miran para otro lado. La aviesa marioneta se dedica a sembrar el pánico cuchillo en ristre. Hablamos del mítico Chucky, cuyas bromas pesadas causan serias bajas entre la especie humana. Múltiples mutilaciones, desmembramientos y decapitaciones figuran en el currículum sanguinolento de este muñeco diabólico, convertido en la estrella, que cuenta con otros compañeros de aventuras charcuteras. Juguetes asesinos hay muchos, no todo va a ser 'Toy Story', como la saga 'Puppet Master' o la escalofriante muñeca Annabelle. Ojo también a los payasos locos, que la infancia da mucho juego a la hora de contar historias para no dormir. Está el clown psicópata de 'It', nacido de la imaginación de Stephen King, o el de 'Terrifier', más bruto si cabe. 'Killer Klowns fron Outer Space' son los más delirantes.

Vídeo. El tráiler de la segunda temporada de 'Chuky'.

En breve se estrena la segunda temporada de la serie Chucky, cuya sesión inicial sorprendió para bien a los seguidores de sus andanzas punzantes. Las peripecias del títere exterminador se han volcado en formato serializado con un resultado bastante solvente, un slasher de instituto que explota la imaginería de la criatura ideada en los años 80 por Don Mancini, implicado a conciencia en este nuevo proyecto emitido en el canal Syfy. El humor macabro manda y el cruel pequeño engendro vestido con peto vaquero y camiseta a rayas sigue siendo un personaje tan temido como adorable cuando despliega sus dotes de manipulación psicológica. Esta vez se centra en un adolescente con problemas en clase que lo adopta y sufre las consecuencias, con trasfondo LGTBI+.

Asesinos en serie

Los asesinos en serie son los reyes de la función en el cine de terror juvenil y más allá, por encima de los científicos locos -premio a 'Re-Animator'-, con permiso del propio diablo o criaturas demoniacas de todo tipo. Personajes como Jason, Leatherface, Freddy Krueger o Michael Myers -la cara de Halloween- se han convertido en incuestionables mitos del terror que han arrasado en la taquilla y continúan su andadura sanguinaria en formato doméstico, ya sea online o en las benditas cintas VHS de antaño. Son las estrellas del horror y la serie Z. Matan sin descanso, a machetazos, cuchilladas o blandiendo un bate de béisbol, con mucho humor negro. Han dado pie a franquicias inabarcables para el regocijo de todo fan del slasher, etiqueta que define sus fechorías cinematográficas, a cada cual más original desde el punto de vista del sufrimiento de la víctima. El contador de muertes no para, explorando mil y una posibilidades de acabar con la vida de un ser humano, la mayor parte de las veces jóvenes despistados. Sus carnicerías han pasado a la historia del séptimo arte por la puerta de atrás. Solo hace falta ponerse una máscara y empieza el festín sangriento.

La apisonadora Michael Myers, dado a conocer en el clásico de 1978 del maestro Carpenter, acaba de estrenar en salas 'Halloween: El final', un cierre a la última trilogía notablemente fallido. Citemos una cult-movie de recibo, la tremebunda 'The Burning', o cómo liarla una vez más en el campamento de verano, porque no solo «la sierra es la familia». El crimen clasista y maníaco viene de la mano de Patrick Bateman, alias 'American Psycho', o del caníbal ilustrado Hannibal Lecter en la magistral 'El silencio de los corderos'. Victor Crowley es amo y señor de la saga hemoglobínica 'Hatchet', por no hablar del inquietante Jack Torrance en 'El resplandor', aunque ahora se llevan los matarifes reales, el formato true crime, nada de 'Jeepers Creepers' y criaturas cazadoras sobrenaturales, como bien apunta el éxito de la serie 'Dahmer', basada en la historia del monstruo de Milwaukee, con una masacre a sus espaldas de quitar el hipo. Otras piezas magnas del despedazamiento: 'El tren del terror', 'Happy birthday to me', 'San Valentín sangriento', 'Uncle Sam' o 'Silent Night, Deadly Night'… La lista es interminable. No están todas las que son, pero son todas las que están, en el presente texto en general. ¡Cuidado con Halloween!