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Tim Burton, en el bosque de 'La novia cadáver'.

Tim Burton: «La palabra 'normal' me aterra»

El cineasta presenta 'El laberinto', una exposición inmersiva que adentra al visitante en la «caótica mente» del creador de 'Eduardo Manostijeras' | «Sí, por supuesto, en algún momento», dice sobre la posibilidad de volver a trabajar con Johnny Depp

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Sombrero de ala ancha, vaquero, camisa y chaqueta negros. De esta guisa se presentó el martes Tim Burton (Burbank, California, 64 años) en el Espacio Ibercaja Delicias que la entidad tiene junto al Museo del Ferrocarril en Madrid. El cineasta detrás de películas como 'Ed Wood' (1994) o 'Mars Attacks!' (1996) se dejaba caer en la capital para dar los últimos retoques a 'El laberinto', una exposición inmersiva que abre sus puertas hoy e introduce al visitante en la «caótica mente» –lo dijo él mismo– del creador. Un pretexto perfecto para que más de una docena de periodistas mantuvieran un encuentro distendido con el director sin que la promoción lo copara todo.

Divertido y muy animado, Burton dejó claro que aunque sean la oscuridad y lo siniestro lo que más le interesan, él es capaz de mirar con otros ojos. «Para mí, mis películas son casi terapéuticas», explica entre risas. «Cuando hago una película o un dibujo, estoy trabajando parte de esos problemas –continúa– y si consigo tener ese impacto en algún espectador, es fantástico». Pone como ejemplo el desarrollo de su cuarto largometraje, 'Eduardo Manostijeras' (1990). «Es un personaje que creé basado en cómo me sentía yo cuando era adolescente», admite. Cuando de joven el director veía películas como 'Frankenstein' se identificaba más con aquellos seres rechazados por la sociedad. «A mí me enamoran los monstruos, conecto muchísimo con ellos, y me parece que la luz y la oscuridad no son necesariamente excluyentes, al igual que el monstruo y la ternura o el romanticismo», afirma. Por eso, dice, «la palabra 'normal' me aterra. ¡Mis grandes pesadillas creciendo iban sobre mis padres o el colegio!», justifica con ímpetu.

Precisamente, fue en aquella época cuando comenzó a dibujar, un hábito al que el cineasta se entrega todos los días –es fácil verle sentado a la mesa de un restaurante con una libreta al lado de los cubiertos–. De muchos de esos dibujos, han partido obras maravillosas como 'La novia cadáver' (2005) o 'Frankenweenie'(2012), pero Burton no siempre fue admirado por su obra plástica. «Es curioso porque yo creo que la mayoría de los niños dibuja, pero a veces creces y tienes a un profesor que te dice que no dibujas muy bien. Yo, de alguna manera, me resistí a esas críticas. Creo que es importante guiarse por lo que uno disfruta y no por la opinión que tienen los demás de lo que uno hace. Si no hay un disfrute en lo que haces es muy dificil llegar a nada», dice convencido.

«Demasiado oscuras»

Precursor, junto a Richard Donner y su excelente 'Superman' (1978), de la traslación a la gran pantalla de superhéroes con 'Batman' (1989) y 'Batman vuelve' (1992), Burton se echa a reír cuando se lo recuerdan porque los ejecutivos del estudio no hacían más que repetirle que sus películas «eran demasiado oscuras». «Tiene gracia porque ahora son casi cuentos de hadas al lado de las actuales, en las que parece que ninguna es lo suficientemente oscura», afirma. Curiosamente, el 'Batman' de Burton, encarnado por Michael Keaton, iba a regresar a la vida en la fallida 'Batgirl', que finalmente Warner ha cancelado. El director que volverá a trabajar con el actor en la segunda parte de 'Bitelchús', desvela que había una broma recurrente en el set de rodaje de los ochenta: «Decíamos que dentro de cuarenta años Michael se disfrazaría de Batman pero porque le contratarían para inaugurar centros comerciales o para animar fiestas de cumpleaños. ¡Y no, está interpretando a Batman otra vez!».

Incapaz de quedarse con solo una de sus películas –«Todas forman parte de mí, las buenas y las malas, son como mis hijos, los quieres igual aunque algunos sean más feos que otros», argumenta–, el director de 'Alicia en el país de las maravillas' sostiene que las redes sociales le dan «miedo». «No me gustan nada. Me preocupan muchísimo en general y, especialmente, por mis hijos. De alguna manera, te impiden ver las cosas desde un punto de vista fresco», asegura. Por eso, afirma estar contento de «no haber nacido en esta época y de haber podido ir a ver una película cuando era pequeño» sin saberlo todo de la misma. Está claro que los tiempos cambian. De hecho, Burton acaba de trabajar por vez primera para una plataforma. 'Miércoles', la serie que ha facturado tomando al personaje de 'La familia Adams' como protagonista, se estrenará el 23 de noviembre en Netflix. «Es la primera vez que trabajo en algo así», afirma. «Hace años sí que tenía la sensación de que la industria de Hollywood estaba cambiando tanto que ya no se iban a hacer más películas y que todo iba a ser por 'streaming', pero ahora mi perspectiva es más positiva que entonces. A mí me da la sensación de que a la gente le gustan las películas y verlas, de vez en cuando, en un formato grande. Creo que cada cosa tiene su valor y su espacio».

Cabe preguntar, a alguien que siempre se ha sentido y definido como un bicho raro, cómo ve el hecho de que ahora sean las películas y las series dirigidas a este sector de la población las que dominen la conversación cultural y las que triunfen en taquilla. «Cuando yo crecí no era así, los perdedores no dominanban la conversación. Es algo que sufrías. Es difícil de decir», reflexiona. Y va más allá: «Cuando alguna vez de pequeño te has sentido de una manera determinada, eso permanece contigo para siempre, ¿no? Aunque luego la cosa cambie y tengas éxito, tu siempre vas a tener la sensación que sentiste de aislamiento o de soledad. Es algo que se queda contigo, te guste o no».

La exposición atesora cientos de bocetos originales del artista, con personajes que nunca han visto la luz. ¿Veremos películas inspirados en ellos? «Cuando hago un dibujo, nunca sé si va a acabar siendo una película, pero siempre existe esa posibilidad». ¿La podría protagonizar Johnny Depp? «Sí, por supuesto, en algún momento».

Una de las figuras elaboradas por el taller fallero Santaeulalia.

Un paseo por un universo tan familiar como extraño

Dice Tim Burton que no puede destacar ningún rincón de 'El laberinto', la exposición que a partir de hoy abre sus puertas al visitante en Madrid. «No puedo porque representa perfectamente mi mente. Ya sabes, abres una puerta y no sabes dónde vas a ir. Sigo sin entenderme a mí mismo», sostiene entre carcajadas el cineasta.

Algo de eso hay en esta muestra inmersiva ubicada en una de las carpas del Espacio Ibercaja Delicias. Su llegada, dicen los responsables de Letsgo, la compañía que ha desarrollado la idea en colaboración con el director, ha concidido, casi como por arte de magia, con la puesta en marcha en la carpa aledaña del musical 'Charlie y la fábrica de chocolate'. Pero, ¿qué es lo que el visitante se va a encontrar? Pues un mundo tan familiar como extraño, basado en el rico universo que Burton ha ido creando y recreando a lo largo de los alrededor de cuarenta años que lleva en el oficio.

200 bocetos originales, algunos de ellos jamás expuestos, animaciones nunca vistas de dibujos que ahora mismo se encuentran en otras muestras a lo largo y ancho del mundo, figuras a tamaño real de los protagonistas de sus películas –ahí están, por ejemplo, el pingüino al que dio vida Danny DeVito o la reina de corazones de 'Alicia en el país de las maravillas'– y enormes esculturas elaboradas por el taller fallero Santaeulalia que han logrado llevar 'a la vida' monstruos que jamás habían salido de las libretas del creador son solo algunos de los elementos expuestos de una exposición en el que la ambientación es igual de importante que los objetos. No en vano, muchas de las salas cuentan con proyecciones mapeadas sobre las superficies y la banda sonora que Danny Elfman ha compuesto para las películas del de Burbank, que se ha implicado tanto que ha diseñado hasta el dibujo y los tentáculos que engalanan el exterior de la carpa.

La muestra es un laberinto y tiene algo de juego porque es el visitante quien decide el itinerario que va a seguir, sin saber qué se va a encontrar detrás de cada puerta, donde encontrará salas temáticas con nombres como 'Monstruos incomprendidos' o 'Amigos y enemigos'. «Cada visitante verá quince salas. Algunas son comunes, pero otras no, así que cada experiencia es distinta», comenta Felype de Lima, director y diseñador del proyecto. Con un precio de 14 euros, calcula que uno tendría que visitarla tres o cuatro veces para verla entera.