Ryan Reynolds en 'Free Guy'.

Ryan Reynolds: «Hoy el público conoce demasiado de la vida privada de los actores»

El actor ha triunfado en la taquilla estadounidense con 'Free Guy', en la que interpreta a un hombre que descubre que vive en un videojuego

MARÍA ESTÉVEZ Los Ángeles

Dentro de un videojuego todo es posible: dinero, vidas, botiquines para curar heridas, personajes que siempre visten de azul... Así es 'Free Guy', un filme que pretende recrear el mundo de los videojuegos con un algoritmo como protagonista y que el pasado fin de semana superó todas las expectativas de la taquilla norteamericana. La cinta cuenta con Ryan Reynolds (Vancouver, 1976) en el papel de un hombre que descubre que su vida es parte de un juego, pero quiere a toda costa cambiar sus circunstancias. El actor fusiona la frontera entre lo real y la ficción para postularse como la estrella de la postpandemia con esta declaración de modernidad existencial en la que un personaje toma conciencia de su condición digital.

-¿Cómo consiguió desarrollar un proyecto con un algoritmo de protagonista?

-Lo realmente importante para mí fue crear un personaje auténtico que el público aceptara sin pensar que estaba viendo un videojuego. Creo que no es necesario conocer Twitch o los videojuegos para disfrutar con la trama que plantea el filme. Queríamos estar seguros de que el público entendiera la historia y los sentimientos de mi personaje, aunque no hubieran jugado nunca a un videojuego. Esa fue la clave, dedicarnos a crear una historia de acción, aventura, sátira y humor.

-La película ha sido un exitazo, igual que ocurrió con 'Deadpool'. Parece que ha encontrado la clave para triunfar en la taquilla.

-La verdad, creo que la clave del éxito es hacer una comedia con corazón y humor de calidad. La gente está cansada de sufrir tras la pandemia y dos horas de entretenimiento es el mejor escape a lo que hemos vivido. También te digo que no es fácil dar con la receta. Sabemos que el humor funciona, pero no siempre se da con la tecla adecuada para hacer reír a la audiencia durante dos horas.

Vídeo. Tráiler de 'Free Guy'.

-Ha conseguido atraer al público de nuevo a los cines.

-No sé si vamos a lograr que la gente regrese a las salas, pero siempre es más divertido poder reírse en grupo. Este tipo de películas consigue que la gente se sienta bien. Afortunadamente, hemos contado con algunas de las personas más inteligentes de Hollywood en la realización y eso ha ayudado muchísimo.

-El videojuego donde vive el protagonista imita a la vida real.

-Sí. Es curioso, porque muchas de las secuencias de acción que usamos tienen como referencia diversos videojuegos. Los coreógrafos de las escenas de acción y persecución debieron imitar el ritmo y la estética de los videojuegos para poder filmarlas.

-¿Buscaba que el público se cuestionara al obligarlo a preocuparse por el destino de un algoritmo?

-Efectivamente, esa era la idea. Al final del día, es una película de muchísima actualidad porque Guy, el personaje que yo interpreto, es un tipo que va de ser un cero a convertirse en un héroe, pero todo el tiempo que aparece en escena mantiene el mismo nivel de optimismo y amabilidad, dos características con las que no nos encontramos lo suficiente en las películas de acción. Estamos acostumbrados a héroes representados a través de la lente del cinismo o hipermasculinos, y este personaje es un tipo noble e ingenuo capaz de ser un héroe manteniendo sus valores. Personalmente, me gusta mucho esa idea dentro de la trama.

-Siendo padre de hijos pequeños, ¿le gusta interpretar personajes que se pueden disfrutar en familia?

-A quién no le gusta hacer una película que funciona para todos los públicos. A veces, como actor quieres hacer un filme independiente o dramático diseñado para un tipo de audiencia. Sin embargo, este no es el caso. Me encanta rodar películas de Disney construidas para unir generaciones. Esta película la van a disfrutar tanto los abuelos como los nietos, esa fue mi meta mientras la desarrollaba porque los 'blockbusters' de verano están hechos para el gran público.

Ryan Reynolds y Lil Rel Howery en 'Free Guy'.

-Usted interpreta dos personajes, Guy y Dude, ¿cómo desarrolló ese otro papel?

-La aparición de Dude es uno de los mejores momentos de la película y confieso que disfruté muchísimo interpretándolo. Era una idea que tuvimos en la última parte del rodaje y es un papel que básicamente soy yo, si alguien me hiciera una mejora (bromea). Soy yo con 120 kilos de músculo, el pelo teñido, dientes más blancos y ridículo. Hemos descubierto que el público lo disfruta porque aplaude cada vez que aparece en pantalla. Es un papel del que me siento muy orgulloso.

-Cuando rodó 'Deadpool' también dijo que existía un paralelismo entre usted y el personaje.

-Sí. Siempre he sentido que existía una simetría entre Will Wilson y yo. 'Deadpool' es el estereotipo del antihéroe y no le importa mucho lo que otros esperan de él. Es un tipo fascinante.

-Usted también es productor de la película.

-Sí, pero eso no quiere decir mucho. Es un crédito que ayuda a financiar el filme, nada más.

-Cuando se tiene que entregar tanto a un personaje ¿Cómo se desintoxica después?

-Me cuesta mucho desprenderme de los personajes porque constantemente me reflejo en ellos, pero una buena ducha y pasar tiempo con mi familia es la mejor medicina que he encontrado para olvidar el trabajo.

-Ha repetido en dos ocasiones como el hombre más sexy del planeta.

-En esta industria conoces a mucha gente atractiva que no ha cultivado ningún otro aspecto de su personalidad, y respeto su poco interés creativo, pero, al mismo tiempo, hay artistas que hacen un gran esfuerzo por entender otros espacios de su identidad. Para mí es importante encontrar equilibrio entre el físico, la inteligencia y el talento.

-Mantiene casi en secreto su vida familiar junto a su mujer Blake Lively.

-Rechazo hablar sobre mi vida personal porque quiero mantener guardada nuestra privacidad. Y no porque sea un hombre que tiene secretos, que no los tengo, sino porque hoy en día el público conoce demasiado de la vida privada de los actores, tanto que luego les cuesta creer a los personajes que ellos interpretan en el cine.