Joanne Woodward, en 'Raquel, Raquel'.

'Raquel, Raquel', la condición femenina en la América profunda

Paul Newman debutó detrás de la cámara con esta historia que protagonizó su esposa, Joanne Woodward, hoy una de las grandes leyendas vivas de Hollywood

Boquerini .
BOQUERINI .

Cuando Paul Newman accedió a la dirección cinematográfica, ya llevaba muchos años siendo uno de los actores más destacados de Hollywood, uno de los grandes surgidos en el Hollywood de los 60, un intérprete muy sólido y con unos ojos azules capaces de deslumbrar a cualquier jovencita de la época. Pero para su debut con 'Raquel, Raquel' -solo como director, en el filme no interpretaba personaje alguno- eligió como protagonista a otra actriz muy sólida, del método, con la que estuvo casado toda su vida, Joanne Woodward, hoy una de las grandes leyendas vivas de Hollywood.

A Paul Leonard Newman (Cleveland, 26 de enero de 1925 - Westport, Connecticut, 26 de septiembre de 2008) la interpretación no le interesó nada en sus primeros años. A los 19 años se alista en la marina y a su vuelta de la vida militar estudia Economía y, entonces sí, comienza a dar sus primeros pasos en el teatro de aficionados (allí conoce a su primera esposa). Al morir su padre hereda el negocio familiar pero tuvo que venderlo porque no podía hacerse cargo de él; el teatro ocupaba ya toda su actividad. Cursa estudios en la Yale Drama School en 1951, y un año después en el mítico Actor's Studio, siendo uno de los más reconocidos actores del 'método'. Con su ingreso en el Actor's Studio tenía como objetivo convertirse en director, pero su espectacular físico lo llevaron a la escena, debutando pronto en los escenarios de Nueva York. Sería en esta escuela donde conoce a Joanne Woodward que pasará a ser su gran amor.

Debuta como actor en el Hollywood de los 50 ('El cáliz de plata') trabajando también en Broadway, pero su consagración como actor llega en los 60, sobre todo gracias al director Mertin Ritt ('El largo y cálido verano', 'Un día volveré', 'Hud, el más salvaje entre mil', 'Cuatro confesiones', 'Un hombre'…) y en 1967 se encuentra preparado para dirigir.

Será la Warner Bros la que le ofrece dirigir la adaptación de una novela de Margaret Laurence, 'A Jest of God', cuya adaptación había escrito Stewart Stern. Lo sorprendente es que era una historia muy diferente a los filmes que había protagonizado hasta la fecha. Un drama intimista y costumbrista que efectuaba una poderosa radiografía de la condición femenina en la América profunda. Y Newman acepta el reto. La ofrece el protagonismo a su esposa Joanne Woodward, y él decide no actuar, reservando todas sus energías para la dirección. Llama también a sus amigos James Olson, Kate Harrington, Estelle Parsons o Donald Moffat para sus principales.

La película narraba un profundo retrato femenino: A punto de cumplir los 35 años, la solitaria Raquel Cameron (Joanne Woodward), siente que ha llegado a la mitad exacta de su vida. Catorce años han pasado desde que la muerte de su padre la obligó a interrumpir sus estudios universitarios y regresar al hogar de su soñoliento pueblecito, situado en el segundo piso de la casa funeraria que otrora fuera el negocio de la familia. Atrapada entre las exigencias de su madre y su frustrante trabajo de maestra en la escuela, Raquel ha dejado pasar los años hasta verse convertida en una solterona. El joven Nick (James Olson) se deja arrastrar hacia una cita con Raquel, a la que había conocido de niño. Para Nick, el breve episodio trae a su vida un poco de alivio, aunque pasajero. Para Raquel, sin embargo, el fugaz romance representa una renovación total en su vida. Nick, al verla enamorada, le hace creer que está casado y pone punto final a sus relaciones. Desesperada y nuevamente sola, Raquel empieza a sospechar que está embarazada. Sobreponiéndose a temores sociales y a los perjuicios personales que le pueda acarrear, Raquel decide tener su hijo sola, sin reclamar la paternidad a Nick.

La película se rueda en Redding (Conneticut) durante dos meses de 1967 con un reducido presupuesto de 700.000 dólares. Newman lo tiene todo controlado, para satisfacción de los ejecutivos de la Warner, y todo transcurre con normalidad. Newman demuestra un hábil dominio del lenguaje cinematográfico y sin demasiadas pretensiones, y con sencillez y eficacia, logra transmitir la sinceridad y emoción necesarias. Se estrena en agosto de 1968 con unas excelentes críticas, tanto para Newman como director como para Joanne Woodward como la solterona protagonista, lo que repercute en que acapare premios: Es nominada al Oscar como mejor película, mejor actriz protagonista (Joanne Woodward), mejor actriz secundaria (Estelle Parsons) y mejor guion adaptado. Newman y Woodward logran sendos Globos de Oro, el primero como director y ella como actriz. El filme llega a España a través de la Seminci en abril de 1969, estrenándose con un enorme éxito el 25 de agosto de 1969.