Jon Viar junto a su padre, Iñaki Viar, que pasó ocho años en la cárcel por pertenecer a ETA.

Mi padre estuvo en ETA

Jon Viar descubrió a los 8 años que su padre militó en ETA. A los 35 exorciza el trauma familiar en el documental 'Traidores'

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

A Jon Viar (Bilbao, 1985) la afición por el cine se la inoculó su padre Iñaki, psiquiatra y psicoanalista lacaniano cuyo trabajo ha sido decisivo en el 'caso Jokin' o en la condena al profesor de Gaztelueta acusado de abusos sexuales. Jon ha dirigido cortos desde los 11 años, cuando supo que quería ser director, y también ha trabajado como actor en películas como 'Los europeos' y series como 'La que se avecina'. En 'La línea invisible', la serie de Mariano Barroso sobre los orígenes de ETA, interpreta a Txillardegi, escritor y fundador de la organización terrorista. Un papel curioso para alguien obsesionado durante toda su vida por ETA tras descubrir a los 8 años que su padre perteneció a la banda y pasó ocho años en la cárcel. Tras la ley de amnistía en 1977, Iñaki Viar abandonó la militancia para acabar condenando el nacionalismo en el entorno del Foro de Ermua.

Vídeo. Tráiler de 'Traidores'.

«El pasado siempre le persigue a mi padre. Para muchas personas es un traidor», cuenta en 'Traidores', el documental que llega este fin de semana a los cines y en el que exorciza el trauma y los miedos de crecer en un entorno marcado por la violencia. 'Traidores' es mucho más que la conversación entre un hijo que le pide a su padre que rinda cuentas. Por la cámara desfilan compañeros de militancia como Teo Uriarte, Jon Juaristi y Mikel Azurmendi o el periodista Ander Landaburu. Jon Viar quiere saber qué llevó a aquellos universitarios a enrolarse en ETA en los años 60. El peso de la herencia familiar, «honrar a los antepasados», son algunas de las respuestas que escucha. En el caso de su familia, su tatarabuelo, Nicolás Viar Egusquiza, fue abogado de Sabino Arana y uno de los fundadores del Partido Nacionalista Vasco. El exilio y la represión del régimen franquista condujo a chavales idealistas, hijos de la burguesía, a acabar en una organización que al poco tiempo empuñaría las armas. «Una novela familiar, diría tu padre, siguiendo un poquito a Freud», ironiza Juaristi en el filme.

'Traidores' muestra imágenes de archivo de algunos de los atentados más sangrientos de ETA. Muchos de ellos le tocó cubrirlos en la delegación de Televisión Española en el País Vasco a a la madre del director, la periodista Chelo Aparicio, que tras figurar en el boletín 'Zutabe' de la banda se fue a trabajar a CNN Plus a Madrid. Allí coincidió con uno de los grandes amigos de la familia, Jose Mari Calleja.

Viar también incluye divertidos y terribles fragmentos de los cortometrajes que rodaba de adolescente, con petardos volando coches de juguete, donde ya se atrevía a abordar el terrorismo. «Los hacía para tratar de comprender por qué amigos de mi padre que habían estado exiliados ahora llevaban escolta», cuenta. En uno de ellos encarna a Txapote disparando a un amigo, que hace de Miguel Ángel Blanco. Jon reconoce que «heredó el trauma» de su padre, que en su primera acción se fue en bicicleta desde Plentzia armado con un martillo y un cincel para romper la placa por los caídos en la iglesia de Santa María de Getxo. Aquel chaval que siempre se preguntó qué pintaba la foto de Txabi Etxebarrieta en el álbum familiar acompaña a su aita a la Bolsa de Bilbao, donde puso una bomba, y a la cárcel de Segovia, hoy abandonada, de la que intentó fugarse en una hazaña que Imanol Uribe llevó al cine.

Un cartel de la época pidiendo libertad para Iñaki Viar, Jon Juaristi con Jon Viar en el documental y una imagen del realizador en uno de los cortos que rodó de adolescente.

«Para mi padre ha sido muy duro hablar en la película, lo ha hecho como un favor. El sentimiento de culpa por haber contribuido a crear un monstruo no se puede borrar, es una herida que nunca se cierra», apunta Jon Viar, que vio cómo su solicitud de subvención era rechazada en el Gobierno vasco. «En Gogora, el Instituto de la Memoria, me dijeron que era revanchista. Y en ETB también me trataron fatal», lamenta. Al final, 'Traidores' recibió una ayuda de la Diputación de Gipuzkoa.

Jon Viar se fue hace muchos años a vivir a Madrid porque quería dedicarse profesionamente al cine. Pero también porque la Euskadi en los tiempos de Ibarretxe se le hizo «irrespirable y coñazo, sufría temor y aburrimiento». «En el País Vasco de las institucionales nacionalistas seguimos hablando de las múltiples violencias», explica. «Mi padre fue torturado y en la película aparece el GAL, pero ha sido la violencia de ETA la que ha condicionado la vida de este país durante décadas», remarca. Yo sé que mi discurso no es habitual, y la gente se sorprende cuando cuentas que no has recibido ayudas en tu tierra». Lo que más inquieta a Viar es que 'Traidores' pueda resultar dolorosa para las víctimas. «Es un tema muy delicado, debes respetar la subjetividad de cada víctima y la manera íntima en la que afronta el dolor para hacer que su vida sea soportable».