Steven Yeun, visto en 'Burning', de Lee Chang Dong, es el padre de familia de 'Minari'.

'Minari': Corea conquista Hollywood

'Minari. Historia de mi familia' se basa en el sueño americano de los padres del director Lee Isaac Chung y suena como favorita para los Oscar que se anuncian el lunes

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

El triunfo de 'Parásitos' el año pasado en los Oscar alertó al mundo sobre la riqueza y el gran momento que vive el cine coreano, que saltaba así de los circuitos cinéfilos y llegaba al gran público. 'Minari. Historia de mi familia' es el título coreano de 2021, aunque en realidad es una producción estadounidense al cien por cien: su productora, Plan B, es propiedad de Brad Pitt. Ganadora del Festival de Sundance, donde obtuvo el Gran Premio del Jurado y el Premio del Público, Globo de Oro a la mejor película en lengua extranjera, 'Minari' se basa en elementos autobiográficos de su director, Lee Isaac Chung. Está protagonizada por actores coreanos y hablada casi en su totalidad en coreano. Al ser americana no puede optar al Oscar extranjero, pero, según 'Variety', obtendrá varias nominaciones este lunes, entre las que estaría la de mejor película.

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Si para Tom Joad y los suyos en 'Las uvas de la ira' el Dorado era California, para la familia protagonista de 'Minari' el sustento está en los campos de Arkansas. «Esta es la mejor tierra de Estados Unidos», le promete Jacob (Steven Yen) a Monica (Yeri Han) para compensarle de la desilusión de vivir en una casa rodante. Estamos en los años 80 con Reagan en el poder. Jacob quiere ser uno de esos emprendedores que hacen fortuna con un negocio propio, sin jefes ni amos. Hasta ahora vivían en la ciudad y trabajaban como sexadores de pollos, una labor lucrativa pero monótona que Jacob detesta. Su sueño es cultivar verduras coreanas para las riadas de inmigrantes que llegan al país. Como ayudante tendrá a un vecino, un veterano de la guerra de Corea fanático religioso, un pirado entrañable y trabajador (Will Patton) con el que desafiará la falta de agua y los tornados.

El argumento suena a ya visto, a película sobre el sueño americano de una familia que, tras salvar dificultades, acaba cumpliéndose. Sin embargo, 'Minari' resulta bastante más amarga y compleja de lo que parece. Lee Isaac Chung adopta el punto de vista del hijo pequeño, alter ego del director, un niño de siete años con problemas de corazón al que no le permiten correr, que sufre al igual que su hermana las continuas discusiones de los padres. El otro personaje fundamental en el filme que permite apreciar el choque de culturas es la abuela, que aterriza de Corea para hacerse cargo de los críos mientras los padres trabajan. Lejos del tradicional rol de cándida cuidadora, la anciana no sabe ni cocinar unas galletas y solo enseña a los chavales a jugar a las cartas y soltar tacos. Al mismo tiempo es la garante de las tradiciones de su país, simbolizadas en el cultivo de 'minari', una hierba para cocinar que crece en el lecho de los arroyos.

Lee Isaac Chung reconoce haberse inspirado en la obra de Flannery O'Connor a la hora de retratar con sinceridad y parte de comicidad el paisanaje con el que se encuentra la familia protagonista. La autora de 'Sangre sabia' ridiculizó los excesos religiosos del Sur, y en 'Minari' la Iglesia católica está muy presente: es el nexo de unión de la comunidad, a la que quieren pertenecer los recién llegados, y adopta la forma de una cruz gigante de madera que arrastra el personaje de Will Patton, una imagen que el director conserva de su infancia. Los ecos bíblicos y las resonancias mágicas de ese río sembrado de 'minari' se suceden en un drama sobre la diáspora que, contra todo pronóstico, carece de conflictos raciales, ya que la familia es aceptada desde el principio por la iglesia de condado y los vecinos.

En ese sentido, no suceden grandes acontecimientos en la trama hasta que una discusión conyugal, la aceptación de que los sueños no se pueden anteponer al cuidado de la familia, revela la hondura y el genio de su director.