Malcolm McDowell ha participado en casi 300 películas y series.

Malcolm McDowell: «Kubrick se quedó corto con la violencia en 'La naranja mecánica'»

El protagonista del mítico filme, narrador en el documental 'La naranja prohibida', sostiene que «hoy estamos anestesiados por la violencia que vemos en la televisión»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Malcolm McDowell (Horsforth, Reino Unido, 1943) asegura que el espíritu de Alex DeLarge, el protagonista de 'La naranja mecánica' todavía le acompaña «como ese primo lejano al que ves en las cenas de vez en cuando». Kubrick esperó durante años a encontrar a un actor para dar vida al encantador sociópata de 'La naranja mecánica'. Y cuando vio 'If' de Lindsay Anderson llamó a McDowell, que reconoce no haber conocido a ningún director de su talento. «Le ves en portada de 'Time' y 'Newsweek' y descubres que las fotos son suyas, hasta allí llegaba su obsesión por el control», explica. «Era un hombre fascinante, no he conocido a nadie como él, capaz de hacer obras maestras en todos los géneros. Yo le preguntaba cómo hacía para dirigir. Y me contestaba: no sé siempre lo que quiero, pero tengo claro lo que no quiero».

McDowell, narrador del documental 'La naranja prohibida', nunca ha parado de trabajar y en la web IMDB acumula casi 300 películas y series. Tan pronto se pone a las órdenes del «encantador» Rob Zombie aunque no le guste el género de terror, como aparece en series como 'Entourage' y 'Mozart in the Jungle'. Nunca, asegura, se deja llevar por la nostalgia. «No me gusta mirar hacia atrás. Siempre que me preguntan cuál es mi película favorito digo que la que estoy a punto de hacer».

-Sostiene paradójicamente que nunca ha sido tan libre actuando como con Kubrick, un obseso del control.

-No hay una paradoja. Kubrick siempre mantenía el control hasta los pequeños detalles de lo que tenía bajo su control: el guion, el entorno… Una vez elegido al actor protagonista, el control cambiaba de manos. Tenía que confiar en sus intérpretes, de hecho confío en mí. Durante el rodaje despidió a muchos. Hacía un gesto y sabías que ese día iba a despedir a alguien. Eso me acojonaba y me apenaba. Decía que no tenía tiempo para explicarle las causas del despido. Deteníamos el rodaje uno o dos días, contrataba a otro y vuelta al trabajo.

Vídeo. Tráiler del documental 'La naranja prohibida'.

-¿No cree que esa violencia a la que su personaje se expone en el tratamiento Ludovico la vemos hoy de manera constante en todas las pantallas a las que estamos expuestos?

-Sin duda. Hoy comprobamos que Stanley se quedó corto. Me invitaba a su casa y me mostraba películas de propaganda nazi, mucho peores que las de la película. Eran terroríficas. Creo que Kubrick pensaba que el público no estaba preparado para algo así, no podía mostrar algo tan terrible. A diario estamos anestesiados por la violencia que vemos en la televisión. Recuerde que 'La naranja mecánica' se estrenó en plena guerra de Vietnam, cuando todos los días se veía a niños y pueblos arder por culpa del napalm. Aquello era peor que lo que se veía en la película.

-¿Le apenó no volver a tener trato con Kubrick después del rodaje?

-Por desgracia perdimos el contacto por motivos en los que no voy a entrar. Tú trabajas con Stanley Kubrick una vez. Tienes una oportunidad, punto. Los dos pasamos a otros proyectos y perdimos el contacto. Eso no menoscaba la relación que mantuvimos durante el rodaje. Quería a ese hombre y él me quería a mí, es algo que se ve en la película.

-Sostiene que usted no elige las películas, que ellas le eligen a usted.

-Haces los que te ofrecen. No soy ese tipo de actor que hace lo que tiene que hacer para conseguir un papel, a mí eso me da igual. Con un poco de suerte, siempre espero que algo de lo que llegue sea bueno. Cuando era joven solo quería trabajar en las mejores películas. Eso me duró un par de años. No me llegaba nada que me gustara, así que fui a ver a mi representante en Londres y le dije: 'Denis, ¿y ahora qué hacemos?'. 'Bueno, no es que llegue mucho. Aquí tienes una película que te puede interesar, una historia bélica con Anthony Quinn y James Mason, que se titula 'El pasaje''. Un guion terrible, lo único que se rodaba ese año en Inglaterra. Me dije que era un actor profesional y que tenía que actuar. ¿Sabes qué? Me lo pasé genial. Me encantó trabajar con James Mason, los dos cenábamos juntos todas las noches. Era un tipo increíble. Por eso digo que las películas me eligen, yo no soy Tom Cruise o el que ahora sea Tom Cruise en el mercado. Siempre he encontrado trabajo. Y siempre hay perlas escondidas por ahí.

Stnaley Kubrick y Malcolm McDowell en el rodaje de 'La naranja mecánica'.

-¿Cuándo va a escribir su autobiografía? Tiene que tener mil historias que contar.

-Sigo siendo actor. Ahora me voy a Los Ángeles a trabajar con Jane Fonda y Lily Tomlin. Y tengo cuatro proyectos y una serie para el año que viene. ¿Cuándo me siento y escribo? El día que aparezca un escritor con ganas de contar mi historia a lo mejor lo hago. Yo grabo y que alguien lo escriba, eso es.

-¿Y cuál sería el capítulo más interesante del libro?

-Espera a que se publique para comprarlo… 'Calígula' sería divertido. Esa ha sido la experiencia más ridícula como actor que he tenido en mi vida profesional. Echas la vista atrás y te parece divertido, pero cuando lo hacía… Sí, 'Calígula' es el capítulo clave. Y mi relación con el director Lindsay Anderson, que ha sido estupenda. Mi director favorito con diferencia.

-¿Qué le ha dado el cine?

-El cine es mi vida, no sé hacer otra cosa. Llevo sesenta años dedicándome a esto. También incluyo la televisión, en la que he trabajado mucho en los últimos diez años. Me encanta. No hay tanta diferencia entre rodar una película y una serie. Me gusta el trabajo rápido en televisión.

-¿Ha pensado qué habría sido de su carrera si Kubrick no le hubiese elegido?

-¿Y qué hubiera sido de él sin mí? Porque tuvo el libro y el guion en el cajón durante años hasta encontrar a un actor. No sé, creo que la primera película es siempre la más importante, la que no olvidas. Y sin 'If' no hubiese hecho 'La naranja mecánica'.