Molina Foix ha colaborado en el documental 'La naranja prohibida', que estrena TCM. / Mireya López

Vicente Molina Foix: «Kubrick te vigilaba a distancia»

El escritor tradujo al español los diálogos de las últimas cinco películas del director, al que trató en su mansión de las afueras de Londres

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Vicente Molina Foix (Elche, 1946) puede presumir de haber sido el primer espectador de 'El resplandor'. O, al menos, el primer mortal que le contó a Stanley Kubrick qué le había parecido la adaptación de la novela de Stephen King, un libro que este escritor –Premio Nacional de Literatura en 2007–, poeta, autor dramático, director de cine y crítico durante años en 'Fotogramas' detesta. En 1980, Molina Foix vio 'El resplandor' en Childwick Bury, la mansión de más de cien habitaciones en las afueras de Londres en la que vivió el director tras comprársela a un magnate de la hípica. Al encenderse las luces, Kubrick, al que veía por primera vez, estaba a su lado y le preguntó qué le había parecido. «Llevo toda mi vida escribiendo de cine, así que no me limité a decirle 'very good'», recuerda. «Yo era la primera persona fuera de su equipo que veía 'El resplandor', que sigue siendo una de mis películas favoritas».

Traductor de los diálogos al español de las cinco últimas películas de Kubrick, Molina Foix es el culpable de que Jack Torrance teclee en la máquina de escribir «no por mucho madrugar amanece más temprano» hasta el infinito en 'El resplandor'. O que en 'La chaqueta metálica' Joker se convirtiera entre nosotros en el recluta Bufón y Gomer Pyle en el suicida Patoso. También le debemos que los 'drugos' (colegas) de 'La naranja mecánica' llamen 'quijotera' a la cabeza. Su colaboración ha sido esencial en 'La naranja prohibida', un documental que conmemora medio siglo del estreno de la película. Anoche se presentó en el Guggenheim, un día antes de su estreno en el canal TCM.

Molina Foix tuvo la fortuna de tratar al genio en su hogar a lo largo de veinte años. Carlos Saura, que ya había dirigido el doblaje de 'Barry Lyndon', le reclutó para 'La naranja mecánica'. El escritor daba clases en Oxford y tuvo que inventarse el lenguaje creado por Anthony Burgess a partir de sus fuentes: «El argot juvenil, el inglés culto del teatro isabelino y elementos del ruso». Solo Kubrick podía obligar a la Warner a pagar estos carísimos doblajes, en los que el autor de 'Espartaco' elegía a actores de renombre en los respectivos países para poner la voz a los personajes, aunque no fueran profesionales del doblaje. De ahí el discutido trabajo de la llorada Verónica Forqué en 'El resplandor', doblando a Shelley Duvall. «Lo hizo estupendamente con la misma voz cantarina que tenía Duvall, parecían hermanas», observa Molina Foix. «Otra cosa es que el espectador supiera que era ella al escucharla, pero eso a Kubrick no le importaba».

Guerra Civil española

El escritor, que recogió su experiencia junto al cineasta en un librito delicioso, 'Kubrick en casa' (ed. Anagrama), no padeció al genio maniático y exigente que volvía locos a sus colaboradores. Mientras le mostraba los restos del laberinto de 'El resplandor' (no así los ataúdes criogénicos de los astronautas hibernados de '2001', que, según asegura la leyenda, había reconvertido en congeladores domésticos), preguntaba sobre la vida en España sin Franco. O si Carlos Saura seguía con Geraldine Chaplin.

Stanley Kubrick en su mansión londinense.

«No nos hicimos íntimos amigos, pero entramos en otra dimensión de conversación», apunta Molina Foix. «Me decía: no trabaje tanto, 'take your time'; como no pagaba él... Te vigilaba a distancia. Era meticuloso, pero que alguien lo sea para que su obra llegue al público en perfecto estado y sin errores me parece perfecto». Entre preguntas sobre la Guerra Civil española para una película que el realizador proyectaba, Molina Foix aprovechó para hacerle la entrevista más larga que se le ha hecho al autor de 'Lolita'. En ella cuenta que ve «todas» las películas que se estrenan. ¿Cuáles le gustan? «Las buenas».

La última llamada de Kubrick fue para ver cómo se podía traducir el título de su filme póstumo, 'Eyes Wide Shut'. Tras su muerte en 1999, Molina Foix regresó a Childwick Bury. La viuda del realizador, Christiane, y su cuñado Jan Harlan le guiaron una luminosa mañana a la tumba en el jardín, bajo un árbol longevo, sin lápidas ni símbolos religiosos. «Kubrick es el único inglés contemporáneo que ha conseguido que un gobierno le deje estar enterrado en su casa. A cien metros de donde comimos y vimos en la cocina 'Eyes Wide Shut'».

Vídeo. Tráiler de 'La naranja prohibida'.