La actriz Juana Acosta ha presentado 'Llegaron de noche' en el Festival de Málaga. / Efe

Juana Acosta: «Pienso en mi padre asesinado todos los días»

La protagonista de 'Llegaron de noche', en la que Imanol Uribe recrea la matanza de jesuitas en el Salvador, ha logrado exorcizar la violencia que sufrió en su Colombia natal: «Actuar me ha salvado la vida»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Juana Acosta (Cali, 1976) ha tenido la suerte en 'Llegaron de noche' de conocer a la persona real a la que interpreta, Lucía, la limpiadora que en la madrugada del 16 de noviembre de 1989 fue testigo de la matanza de seis sacerdotes jesuitas, entre ellos Ignacio Ellacuría, y dos empleadas de la Universidad Centroamericana (UCA) en San Salvador. El Gobierno culpabilizó a la guerrilla del FMLN, pero Lucía vio que los culpables fueron soldados del Ejército. Objeto de interrogatorios salvajes por parte de la CIA, ella y su familia acabaron abandonando el país y viviendo en California, donde el director Imanol Uribe y la propia actriz se entrevistaron con ella.

'Llegaron de noche', a concurso en el Festival de Málaga y en los cines desde este viernes 25 de marzo, está contemplada en todo momento desde el punto de vista del personaje de Acosta, que también ha sufrido la violencia en carne propia. A los 16 años, su padre fue asesinado en un crimen que sigue impune. Quince años después, su hermano, incapaz de superarlo, se quitó la vida. Tras toda una vida sin hablar de ello, la actriz exorciza su duelo en un espectáculo de danza con el que está de gira estos días por toda España, 'El perdón'.

-¿Qué le llamó la atención cuando conoció a la auténtica Lucía?

-Que es una mujer con mucha bondad e inocencia, una buena persona de verdad. Le mueve un sentimiento de agradecimiento enorme que tiene hacia los curas. Ella dice la verdad para honrar la memoria de los padres. Conocer a Lucía fue un regalo. Se abrió conmigo y me contó todo sin pudor. Me ayudó mucho a construir el personaje, tuve tiempo para entrar en su cabeza. Leímos juntas el guion y me contaba qué le pasaba en cada momento de la historia, cuándo tuvo más miedo o más incertidumbre. Se lo agradeceré siempre.

Vídeo. Tráiler de 'Llegaron de noche'.

-¿Es usted creyente?

-No, a diferencia de Lucía. No me bautizaron cuando nací, mis padres fueron muy respetuosos, porque decidieron que yo lo eligiera. Mi hija tampoco está bautizada. Pero lo hermoso de este oficio es que te tienes que meter en maneras de ver el mundo distintas a la tuya. Este personaje está muy alejado de mí. Para eso estamos los actores, para transformarnos.

-'Llegaron de noche' adquiere otro significado estos días con la guerra en Ucrania.

-Sí, la buena gente siempre tiene las de perder. Es terrible cómo la película contiene imágenes exactas a las que vemos estos días en televisión, familias huyendo del horror de la guerra con una bandera blanca y la desesperación en sus ojos. Tener que abandonar tu hogar, tu país… Y enfrentarte a una nueva vida sin desearlo. Hoy el público está aún más sensibilizado, porque lo estamos viviendo aquí al lado. Treinta años después, el ser humano no avanza. Esa violencia me resonaba porque en mi país, Colombia, llevamos décadas derramando sangre. Yo viví a los 16 años el asesinato de mi padre. Lucía me dijo que ella no tuvo papá, y que esos curas eran como su padre. Ahí conectamos y entonces entendí qué había vivido.

-Le ha costado treinta años hablar de su padre.

-Antes no hablaba de ello públicamente, pero llegó el momento de perder el miedo, un impulso misterioso que me llevaba a colocar ese dolor en algún lugar. Atravesamos tiempos muy complicados en sociedades polarizadas por la rabia y el odio. Y yo quiero ayudar a cortar el círculo de la violencia para no perpetuarla. Cuando te hacen daño, quieres devolver con la misma moneda, eso es animal y humano. Los asesinos de los jesuitas siguen libres en el Salvador, razón por la que esa familia no puede regresar a su país.

Karra Elejalde como Ignacio Ellacuría y Juana Acosta en 'Llegaron de noche'.

-¿Piensa en su padre todos los días?

-Sí. Una pérdida de este tipo no la superas nunca, aprendes a vivir con ella. Mi padre era un ser excepcional. Aunque haya hecho terapia en el pasado, algo se mueve al ponerme en contacto con asuntos tan dolorosos. A mí, actuar me ha salvado la vida. ¿Qué haces con la violencia? ¿La sigues perpetuando? Otra opción es cortar con eso. No es fácil, a mí me costó años. Pero siento que lo he conseguido. Yo iba a ser bailarina, una vocación que la violencia me castró. A los 16 años, cuando estaba lista para irme a mis clases de danza, sonó el teléfono y me dijeron que habían matado a mi papá. Dejé de bailar de manera inconsciente, años después supe que había sido por eso. Menos mal que apareció la interpretación y este oficio que tanto amo. Creo que por lo que yo he sufrido en la vida puedo comprender mejor asuntos que tienen que ver con el dolor.

Una imagen de 'Llegaron de noche'.

-Vino a España en 2000, una aventura fructífera y feliz.

-En este país me he desarrollado como mujer y como actriz, he sido madre y tengo una hija española. Amo España, sinceramente. También me siento muy colombiana, amo y me duele Colombia. Y la he perdonado. He sufrido muchísimo el desarraigo, sobre todo los primeros años, cuando no te sientes ni de aquí ni de allá. No es fácil salir adelante en un país que no es el tuyo, ganarte un lugar.

-¿Qué relación mantiene con la edad?

-Tengo 45 años, me siento muy plena. Me gusta la edad que tengo, no me gustaría regresar ni a los 20 ni a los 30. La edad nos da a las mujeres otro peso, otra comprensión. Es una pena que entras en los 40 y parece que empiezas a desaparecer, cuando es el momento en el que deberíamos estar más presentes, cuando estamos más preparadas. Todas las mujeres vamos por un camino interesantísimo de empoderamiento y de perderle el miedo a decir lo que pensamos y hacer lo que queramos. Yo me siento cada vez más libre para decir y hacer lo que quiero, sin culpa ni miedo.

-Siempre aparece en la lista de mujeres mejor vestidas, es usted un icono de glamour.

-Surge de manera natural, no sé si porque estudié Bellas Artes antes de hacer teatro, por mi percepción de las formas, los colores y las texturas. Pero no le doy un minuto más a este tema, no tengo tiempo. Soy una actriz que trabaja muchísimo, ahora soy productora. El cine me acercó a la moda y, sin pretenderlo, empezó a haber buena sintonía. Pero te prometo que no me quita el sueño, trato de que no sea una exigencia y me lo tomo como un juego.