Nahuel Pérez Biscayart y Noémie Merlant, la pareja protagonista de 'Un año, una noche'.

Isaki Lacuesta regresa al atentado yihadista de Bataclan

El director catalán acaba de rodar 'Un año, una noche', adaptación del libro de Ramón González, superviviente del ataque a la sala parisina en 2005 en el que murieron 130 personas

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI Madrid

«Hacía unos instantes, bailábamos y escuchábamos rock and roll. Ahora se oyen unos gritos desgarradores atravesados por un fuerte ruido de tableteo. Comprendo que no son petardos cuando veo a tres desconocidos que nos disparan a discreción. Han venido a matarnos». El fragmento pertenece a 'Paz, amor y death metal' (ed. Tusquets), el libro que Ramón González, profesor de español en un instituto de París, escribió tras sobrevivir al atentado yihadista en la sala Bataclan. 1.500 personas disfrutaban de un concierto del grupo Eagles of Death Metal cuando tres terroristas silenciaron los riffs de las guitarras eléctricas con ráfagas de fusil. Eran las diez menos diez de la noche del viernes 13 de noviembre de 2015. Murieron 130 personas.

Isaki Lacuesta, homenajeado en el Festival de Las Palmas que arranca hoy, acaba de terminar de rodar entre París, Normandía y Barcelona 'Un año, una noche', adaptación del libro de Ramón González que retrata con precisión lo ocurrido aquel día, pero también las secuelas de una experiencia traumática tras la cual la vida cotidiana ya no vuelve a ser la misma. El director catalán, ganador de dos Conchas de Oro en San Sebastián por 'Los pasos dobles' y 'Entre dos aguas', llevaba tiempo queriendo abordar en su cine la violencia terrorista. De hecho, descubre que lleva doce años filmando material en el País Vasco para un documental que ninguna productora se ha animado a financiar. «Empecé antes de que ETA dejara las armas, quería mostrar cómo va cambiando la sociedad», explica. «Lo ofrecí repetidas veces, pero nadie lo quiso. Ahí sigue», lamenta Lacuesta, que el día en que ETA anunció el cese de su actividad rodó en las redacciones de 'Berria' y 'El Mundo'. «El planteamiento es hacerlo sin ningún compromiso con ninguna tele ni ningún gobierno para poder ser libre».

Isaki Lacuesta y la actriz Noémie Merlant en el exterior de la sala Bataclan. / Manuel Fernández-Valdés

'Un año, una noche' es un encargo del productor Ramón Campos, que al frente de la productora Bambú ha desarrollado series tan exitosas como 'Velvet', 'Fariña' y 'Gran Hotel'. Una gran producción de 6 millones de euros que contrasta con el cine independiente que el autor de 'Los condenados' ha abordado en muchas ocasiones con técnicas de guerrilla. La pareja protagonista está encarnada por el actor argentino Nahuel Pérez Biscayart, toda una estrella en Francia desde '120 pulsaciones por minuto', y Noémie Merlant ('Retrato de una mujer en llamas'). Completan el reparto Quim Gutiérrez, Natalia de Molina, Alba Guilera, Enric Auquer y el músico C. Tangana, que interpreta al hermano del protagonista. Ramón Campos estaba en París junto a su familia la noche del atentado. Cuando le ofreció a Lacuesta el libro para que lo llevara al cine, el director pensó antes de leerlo que era «una mala idea» y que no se veía capacitado.

«En París la herida de Bataclan sigue muy presente, a diferencia del atentado en las Ramblas de Barcelona, donde muchas de las víctimas eran turistas», compara. «Todo el equipo técnico y los actores tenían amigos que lo vivieron, todos me han contado su historia. Los hijos de la directora de vestuario se llaman como dos de las víctimas porque dio a luz gemelos pocos días después. En eso se parece mucho a Euskadi, donde la violencia fue algo muy vivo durante mucho tiempo». Cuando arrancó el proyecto hace tres años, sus responsables se preguntaban si no sería demasiado pronto. Ahora Bataclan protagoniza un sinfín de libros, cómic, podcast y hasta una serie, 'En terapia', del codirector de 'Intocable'. «Ya no notamos ningún recelo. Los franceses sienten que tienen que hablar de ello, no para cerrar la herida sino como parte de su normalización», apunta Lacuesta.

La actriz Noémie Merlant en el rodaje de 'Un año, una noche'.

'Un año, una noche' se basa en hechos reales pero es una película de ficción. El libro de Ramón González se centra sobre todo en la noche del atentado, que ocupa dos terceras partes de sus páginas, mientras que la película entremezclará los tiempos. Saltará del 13 de noviembre al año posterior. «Además hemos cambiado el punto de vista, que ahora es el de la compañera del protagonista, Céline, nombre ficticio en el libro y en la película», añade el director, que cuando conoció a Ramón González no pudo evitar compararlo con el personaje de ficción. «Me sorprendió lo parecidos y lo distintos que eran a la vez». La forma de vivir el trauma de González y su novia también es completamente diferente. «Él me contó que cuando estaba secuestrado en el camerino pensó que su existencia había sido un fracaso y que si conseguía salir vivo iba a cambiar de vida; ella decide lo contrario, que no es víctima de nada y que no va a cambiar en absoluto, porque sería dar la victoria a los terroristas. Son dos personas que vivieron cosas distintas en el mismo atentado».

Isaki Lacuesta ha rodado en el exterior de la sala Bataclan. Su interior ha sido recreado en el Apolo de Barcelona, que curiosamente era el siguiente destino en la gira de Eagles of Death Metal después de París. El grupo no aparece en la película pero ha cedido una de sus canciones para la banda sonora, compuesta por el músico Raül Refree. «Tener un presupuesto grande solo implica ventajas», se felicita el realizador. «Las dificultades las he tenido cuando hice 'Murieron por encima de sus posibilidades' con cero euros. Contar con un equipo como el que hemos tenido para recrear un imaginario cinematográfico es un lujo. Lo difícil ha sido escribir el guion, pero quiero seguir haciendo películas de cero euros, ¿eh?». Los supervivientes del libro aparecieron en el rodaje vestidos como aquella noche. «Hacerlo en tiempos de pandemia hizo que todo fuera todavía más intenso», certifica un realizador que sigue defendiendo el cine en pantalla grande en estos tiempos de Netflix. «Si se nos vende como avance tecnológico ver una película en casa solos en vez de hacerlo en comunidad, eso es una estafa. Queremos hacerlo de las dos maneras, y no hay que renunciar a las salas».