La mesa de las viandas de 'El Hoyo'.

'El Hoyo': lucha con tu vida por comer

El bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia arrasó en Sitges con una fábula futurista sobre la lucha de clases rodada en un único escenario

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

'El Hoyo' arranca con un exquisito festín elaborado por un ejército de cocineros. ¿Estamos en una cárcel o en un restaurante del futuro? Dispuesto en una plataforma, el banquete va descendiendo diariamente como si fuera un ascensor, deteniéndose brevemente en cada celda-piso, donde dos ¿reclusos? que la comparten se lanzan a devorar las viandas. Los de los pisos más altos se llenan, pero los de abajo se encuentran los platos vacíos. Y hay más de doscientos niveles. La metáfora de la lucha de clases está servida en la ópera prima del bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia, que arrasó en el Festival de Sitges al hacerse con los premios de mejor película, dirección novel, efectos especiales y el del público.

'El Hoyo' saca provecho de casi un único escenario –se rodó en un hangar de Zorroza donde se construyó una gigantesca estructura– y mantiene al espectador aferrado a la butaca. Es una fábula intrigante con elementos mínimos, a lo 'Cube', pero revuelve cuando le toca ser salvaje, con sus protagonistas devorando comida como si fueran cerdos e incluso recorriendo al canibalismo. Vamos, que es ciencia-ficción intelectual y gore a la vez. Nunca se nos dice en qué epoca o país estamos. Pero, como en las buenas cintas del género, tampoco hace falta.

El grueso del metraje descansa en el trabajazo de dos actores soberbios: el catalán Iván Massagué, popular por la serie 'Gym Tony', y el bilbaíno Zorion Eguileor, cantante, locutor e intérprete dotado de una voz arrebatadora, que a sus 73 años encuentra un papelón protagonista en cine. 'El Hoyo' ya ha sido adquirida por Netflix para su estreno mundial y, según su productor, el mismísimo Shyamalan anda detrás del remake. Habrá que buscarlo con su título en el mercado extranjero: 'The Platform'.