Chris Pratt se enfrenta a una amenaza alienígena en 'La guerra del mañana'.

'La guerra del mañana': esta película ya la he visto

Si los aliens de James Cameron aterrizasen, el planeta quedaría arrasado como en esta manida fusión entre acción y ciencia-ficción de Amazon al servicio de Chris Pratt

Borja Crespo
BORJA CRESPO

'La guerra del mañana', lanzamiento directo en streaming a pesar de su envoltorio de superproducción, comienza con su protagonista, Chris Pratt, el perfecto norteamericano, cayendo desde el cielo como el personaje principal de 'El Incal', uno de los cómics más importantes de la historia del medio, pergeñado por Moebius y Jodorowsky. En papel, el cuerpo de John Difool, un detective de poca monta, se precipita al vacío, sin saber muy bien por qué, con un amenazante lago de ácido que todo lo disuelve esperándole al final del mortal camino. A su alrededor se presenta un mundo futurista, fusilado sin acreditar en el filme de Luc Besson 'El quinto elemento'. A diferencia de esta historieta cargada de misticismo, alejada de los convencionalismos de la sci-fi tradicional, el lanzamiento que nos ocupa tritura tics del género, lejos de romper moldes, situando de inmediato al espectador en el centro de una aventura bélica fantástica al uso.

Vídeo. Tráiler de 'La guerra del mañana'.

Se interrumpe el misterio de la caída libre de Pratt en segundos para mirar de reojo 'Al filo del mañana' y en 'Starship Troopers', quedándose con sus primeras capas. Donde Tom Cruise se encontraba sumergido en una espiral temporal donde luchaba y moría una y otra vez sumido en un bucle, como en un videojuego en el cual contamos con múltiples vidas, en la apuesta de Amazon Prime Video, publicitada en exceso, el héroe de la función salta una vez en el espacio-tiempo para acabar con una terrible amenaza alienígena que entronca con los insectos espaciales de la obra maestra de Verhoeven. Una horda imparable de bichos extraterrestres exterminan al ser humano dentro de treinta años y la única solución posible consiste en reclutar a gente del pasado para que luche por el bien de la civilización dando un salto cronológico convenientemente armados. Una premisa interesante que se queda en la superficie.

Una imagen de 'La guerra del mañana'.

Los ciudadanos son reclutados prácticamente a la fuerza, no se animan a coger el el rifle con garbo como las tropas de 'Starship Troopers', nada de 'Sensación de vivir', más bien habitan en 'Independence Day' sin chistes de los 90. Si 'Aliens', de James Cameron, tuviera una secuela donde las criaturas diseñadas por Giger llegasen a la Tierra, arrasando el planeta, estaríamos hablando de 'La guerra del mañana', pero el túrmix de acción y ciencia-ficción no termina de arriesgar, quedándose con una idea simplista de todas las referencias mentadas, cocinadas por Zach Dean ('24 horas para vivir'), cuyo guión dirige un tipo del cual se puede esperar más, Chris McKay, máximo responsable de 'Batman: La LEGO película', una de las mejores adaptaciones de las hazañas del Hombre Murciélago.

También realizador del divertido especial de animación 'Robot Chicken: Star Wars Episode III', a los mandos de un proyecto en imagen real no se sale del libro de caligrafía del modo de representación habitual. Donde había ritmo y diversión, ahora hay lugares comunes a mansalva. Apenas hay humor, a diferencia de la superior 'Al filo del mañana'. El déjà vu es constante en un filme con moraleja familiar, incoherente en su lógica interna, con una tediosa resolución sin giros ni sorpresa alguna. No aprovecha sus posibilidades dentro del género y donde más se luce, en las secuencias movidas con efectos visuales, pierde fuerza al no estrenarse en salas, lo que no quita que satisfaga al público física y mentalmente adolescente. Como viene, se va.