El periodista Toni García con un resacoso Bill Murray en 2003 en Venecia.

Un chaval de pueblo entre las estrellas

El periodista Toni García reúne en 'Mata a tus ídolos' sus anécdotas más sabrosas tras veinte años entrevistando a 3.000 personalidades del cine en festivales y 'junkets' internacionales

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Cuando el videoclub de Mataró al que iba Toni García cerró, le dieron los resguardos que acreditaban que había alquilado más de 8.000 películas. Este periodista freelance que ha publicado en 'Fotogramas', 'Cinemanía', 'El País', 'El Mundo' y el 'Wall Street Journal', entre otros medios, es tan cinéfilo que asocia la muerte de sus padres con las películas que se estrenaban en aquel momento. Tras veintitantos años de su vida trabajando en más de un centenar de festivales en 25 países y con unas 3.000 entrevistas a la jet del cine mundial en su grabadora, García ha puesto por escrito algunas de las anécdotas más jugosas, que hasta ahora solo conocíamos sus compañeros de profesión.

'Mata a tus ídolos' (Catedral Books) no es tanto un libro de cotilleos sobre las estrellas, sino una suerte de memorias nostálgicas y crepusculares sobre un oficio que para el común de los mortales parece envidiable. «La gente se cree que ser periodista de cine es jauja», constata Toni. «Y es cierto que, a finales de los 90, se pagaba bien, podías acceder a muchos actores y directores y tenías la sensación de estar haciendo algo bonito». Ahora se ha retirado del circuito festivalero y solo hace reportajes puntuales, como visitar las instalaciones de Pixar en San Francisco invitado por la compañía. «Ya estoy muy mayor para trasnochar y dormir tres noches seguidas en un sofá», ironiza.

Durante muchos años, los 'junkets', en los que un grupo de periodistas entrevista a un 'talent' en un hotel de cinco estrellas, fueron el medio natural del periodista barcelonés. Un particular microcosmos habitado por una fauna excéntrica y estresada que cuenta con su particular vocabulario. Tras aguardar en la 'hospitality room', el plumilla tendrá el privilegio, si viene de un medio poderoso, de un 'one on one', un encuentro a solas con la estrella. En muchas ocasiones, los publicistas están presentes durante la entrevista para cronometrar el tiempo y cortar preguntas incómodas. Eso es algo que no va con Al Pacino, que atiende al periodista solo y que es tan educado que en un estreno no hace nada cuando ve que un fulano ha ocupado la butaca que lleva su nombre. A Jack Nicholson tampoco le gusta que le corten si está a gusto en una charla. «Oye, chaval, ¿tú sabes qué le hacía yo a los muebles en Cannes?», preguntó una vez a un publicista que miraba el reloj. «Los tiraba por la puta ventana. ¿Quieres que te tire por la puta ventana?».

Toni García con el actor Willem Dafoe en 2010.

'Mata a tus ídolos' retrata las bambalinas del glamour, los conflictos de egos, el 'entourage' o séquito que rodea a los astros compuesto por agentes, representantes, publicistas, maquilladores, personal de seguridad… «Ellos sí que te cuentan cosas en petit comité, pero nunca hablarán porque no pueden por contrato y acabarían en los tribunales», detalla Toni, que jura haber visto a una persona que tenía como misión llevarle el chicle a Catherine Zeta-Jones.Brad Pitt tiene estipulado por contrato que no quiere conocer a nadie, aunque sea un pez gordo de la distribuidora local. Una actitud muy distinta ante la fama demuestra su amigo George Clooney, un tipo encantador y tan profesional que se acuerda del nombre de cada uno de los seis periodistas que acaba de conocer.

Para un cinéfilo y mitómano como Toni García, conocer en persona a sus ídolos no le ha dejado indiferente. «Tienes delante a Harrison Ford y te tiemblan las piernas, sobre todo la primera vez que le entrevistas», recuerda. «¡Esta ante ti Indiana Jones, Han Solo, Rick Deckard…!». Claro que después Ford puede resultar una persona tan despistada que se lleva el móvil del periodista creyendo que es el suyo. Y cuando te lo devuelve descubres que el teléfono ha seguido grabando mientras estaba en el baño… Puedes amar a Helen Mirren desde que la descubriste en 'Excalibur' y confirmar que es una señora que derrocha personalidad. O idolatrar el cine de John Carpenter y descubrir que su autor es «un gilipollas».

Sabido es que a Robert de Niro no le gusta hablar de su oficio, pero no callará si te interesas por sus restaurantes. Un genio de la comedia como Larry David resulta «un imbécil que puede llegar a provocarte pesadillas», capaz de preguntar a una periodista alemana si su abuelo había estado en las SS. En raras ocasiones, cuenta el periodista, se obra el milagro de que el entrevistado no hable solo de la película que ha venido a promocionar. Oliver Stone puede despotricar contra Juan Carlos I y ese titular acaba en la portada de los diarios. «Los muy grandes siempre te lo ponen muy fácil: Tom Hanks, Meryl Streep, Judi Dench…», enumera. «A lo mejor fingen la empatía, pero parece que son gente que no tiene malos días. En cambio hay actores de tres al cuarto que parece que te hacen un favor dándote la entrevista».

Toni García con el actor Michael Fassbender en 2011.

Su oficio le ha dado a Toni García la oportunidad de viajar por todo el mundo y alojarse en hoteles que nunca podría pagar. De Austin a Londres, de México a Nueva York, de Locarno a Río de Janeiro. «Me he movido por círculos exclusivos que un chaval de pueblo como yo no podía soñar en conocer», reflexiona. Las cosas ya no son como antes en el sector. Gracias a las redes sociales, las estrellas ya no necesitan intermediarios para vender su producto. España tiene menos peso en la taquilla global que Rusia, India, China o Corea del Sur, así que cada vez vienen menos estrellas a Madrid. Y a partir de la pandemia puede que las entrevistas sean virtuales.

'Mata a tus ídolos' tiene algo de 'que me quiten lo bailao'. Su protagonista sabe que será muy difícil que vuelva a compartir un Alka-Seltzer con Bill Murray en el Lido veneciano, que David Lynch le hipnotice durante 45 minutos de conversación o que Abel Ferrara cambie el premio honorífico que acaba de recibir en Sitges en el bar del hotel por dos botellas de whisky. Los periodistas habituales de festivales, sobre todo los del norte de Europa, no salen muy bien parados en el libro. Como los austriacos: uno que preguntó a Philip Seymour Hoffman si había conocido a Truman Capote para preparar su papel y otro que le soltó a Macaulay Culkin «si hubo tocamientos con Michael Jackson en Neverland».

Toni García ha volado a otro continente en viajes pagados sin escribir una sola línea porque el 'talent' de turno decidió a última hora que no le apetecía hablar y recibido un regalo de Tom Hanks que le puso en aprietos en la aduana porque, claro, nadie se creía que era de Tom Hanks. Quizá en otro libro cuente aquella vez que le devolvió la marihuana a Enrique Iglesias tras caérsele por la ventanilla del Range Rover o la entrevista a Jean-Claude Van Damme en la que al actor se le murió el perro.