Renata Reinsve protagoniza 'La peor persona del mundo'.

Enamorados de 'La peor persona del mundo'

El noruego Joachim Trier ha triunfado en festivales con una original mezcla de comedia y drama que aborda asuntos como la maternidad, el compromiso y el fracaso

Borja Crespo
BORJA CRESPO

El cineasta noruego Joachim Trier, artífice inspirado de 'La peor persona del mundo', es un autor a tener en cuenta, con una trayectoria diversa, que no se casa con ningún género y mantiene una media alta. Llamó la atención con 'El amor es más fuerte que las bombas', cuyo título está extraído del primer álbum estadounidense del grupo The Smiths, un disco recopilatorio, aunque la banda lo obtuvo, a su vez, de un libro de la poetisa Elizabeth Smart. El también responsable de 'Oslo, 31 de agosto' y 'Reprise' firmaba un drama con tintes poéticos sobre la pérdida, con la colaboración excelsa de Isabelle Huppert, siempre exquisita, en la piel de una fotógrafa de éxito fallecida tres años atrás. Su hijo mayor, encarnado por Jesse Eisenberg, regresa a casa para asistir a la celebración de una exposición del trabajo de su madre. Su padre (Gabriel Byrne) y hermano pequeño (Devin Druid) intentan congeniar y recuperar la confianza.

Vídeo. Tráiler de 'La peor persona del mundo'.

Ninguno de los miembros de la familia recuerda de la misma manera a la mujer ausente. Otra de sus películas recientes, 'Thelma', anterior al estreno que nos ocupa, fue una de las sorpresas del festival de Sitges en 2017, bien recibida por la crítica entendida, dada su sobriedad y capacidad de perturbar sin efectismos. Se llevó el Gran Premio del Jurado y el Meliés de Plata a la Mejor Película, además del máximo galardón en el preciado apartado dedicado al guión. Se trata de un thriller sobrenatural con label escandinavo, de ritmo pausado, que va introduciendo al espectador en los pensamientos y vivencias de una estudiante excéntrica que sufre cambios inesperados, traducidos en fenómenos extraños, al conocer el amor. En la línea de 'Carrie', más contenida, la propuesta sabe abrazar el drama psicológico cuando le conviene y ofrece algunas escenas de una elegancia excelsa. Una de sus mayores virtudes es poder llamar la atención de los seguidores al género fantástico mientras sabe atraer a los aficionados al cine en general.

Con 'La peor persona de mundo' el inquieto Trier, muy ducho en la puesta en escena, da otro paso firme en su carrera, esta vez fusionando el drama y la comedia, una novedad en su trabajo, desgranando en diversos actos -con prólogo y epílogo- la historia de una casi treintañera que no encuentra su lugar en el mundo. Emparejada con un dibujante de cómic que no le satisface como persona, sumida en una profunda crisis existencial propia de su edad, pelea por no ahogarse en las procelosas aguas del amor en pareja mientras sacude lo convencionalismos que le estrangulan. Buscar una nueva relación es una posible vía de escape hacia la libertad que, como cabe esperar como espectador resabiado, no es tan fácil como la insatisfecha protagonista pudiera imaginar. Presentado en la Sección Oficial de la 66 Semana Internacional de Cine de Valladolid- Seminci, el filme se encontraba entre los favoritos del público asistente al festival, pero no tuvo la suerte esperada. La cinta asimismo cuenta con dos nominaciones a los Oscar, al mejor guion original y a la mejor película internacional.

Una imagen de 'La peor persona del mundo'.

Antes se estrenó internacionalmente en Cannes, donde su actriz protagonista, Renate Reinsve, recibió merecidamente el premio a la mejor intérprete en su categoría. Anders Danielsen Lie ('Oslo, 31 de agosto'), Herbert Nordrum ('Navidad en casa') y Maria Grazia Di Meo ('El cadáver') completan el reparto de una propuesta sugestiva que trata temas como la maternidad, la fidelidad y el compromiso, además del fracaso y la dificultad de elegir racionalmente lo que nos conviene en el pasaje vital que toque. La razón y el corazón chocan en un divertimento de original estructura que se mueve entre la melancolía y el optimismo. La colección de personajes que desfilan en el relato fragmentado en doce episodios se mueven entre la seguridad emocional y la hipnosis del deseo, evolucionando de la comedia al drama reescribiendo ambos modelos.