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Kike Maíllo, durante el rodaje de la película.
«Dios es un pésimo dramaturgo»

Kike Maíllo

Director de cine
«Dios es un pésimo dramaturgo»

Kike Maíllo dirige 'Disco, Ibiza, Locomía', una entretenidísima comedia que narra el auge y caída de la 'boyband' de las hombreras y los abanicos

Iker Cortés

Madrid

Jueves, 16 de mayo 2024, 18:46

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A Kike Maillo (Barcelona, 48 años), responsable de películas como 'Eva', 'Toro' o 'Cosmética del enemigo', no podía haberle salido mejor su primera incursión en la comedia. 'Disco, Ibiza, Locomía' es una película refrescante y entretenidísima que repasa la trayectoria de esta 'boyband' imposible justo cuando la formación, liderada por Xavier Font, y el productor de la misma, José Luis Gil, luchan por su paternidad. A partir de ese conflicto, la cinta cuenta el origen y la exitosa trayectoria de esta formación de cuatro muchachos que apenas sabían cantar y bailar en la España de los ochenta impregnada de excesos y hedonismo.

-¿Qué le atrajo de la historia de Locomía?

-Vivimos el fenómeno de Locomía en su momento, cuando Marta Libertad, que es la coguionista, y yo éramos pequeños. Dimos con unos artículos que empezaban a analizar el fenómeno desde lo anecdótico, contando muchas de las cosas que se ven en la película. A nosotros por un lado nos apasiona el nivel de locura por la parte anecdótica y por otro lado ya se dibujaban dos personajes antagónicos muy interesantes que luchaban por la paternidad del cuarteto. ¿Quién era el dueño? ¿El señor que había diseñado los trajes, los bailes y los abanicos o el productor que había diseñado en el laboratorio esa 'boyband' de cuatro?

-¿Cuándo empieza a pensar que hay material para hacer una película?

-Creemos en la película cuando nos podemos sentir reflejados en las temáticas, cuando encontramos las temáticas base de las que nosotros podemos hablar porque nos suceden, porque las padecemos, más allá de dónde está el mundo de lo que pasaba con Locomía. Son la busqueda del éxito por el éxito, ese rasgo de ambición, cómo esa ambición puede malograr una familia formada, cómo es de importante la familia escogida, el enfrentamiento entre la familia escogida y la biológica, cómo es de importante que en esa familia escogida te comportes en libertad, que puedas ser tu mismo, cómo en la busqueda de ese éxito malogras la familia y la libertad... Familia, libertad y éxito: había un caldo de cultivo de lo que queriamos hablar.

-¿Considera su película un 'biopic'?

-Te respondería que no porque nosotros, por suerte, no somos fans de Locomía. Sí que lo somos de las naturalezas de los personajes y del momento, de ese tipo de música y de lo que estéticamente supuso. Locomía no necesita un homenaje. Nosotros no venimos a hacer un homenaje ni hacer un recuento de anécdotas, queríamos hablar, a partir de esas anécdotas, de cómo funcionaba el coro y los personajes protagonistas y el no ser un fan nos daba la oportunidad de tomar distancia y con la distancia viene la mentira. El 70% las cosas que pasan son reales, el modo en que pasa y la grandeza, bueno... Y eso trae tono, puedes por ejemplo estar en la comedia. Por eso te diría que no es un 'biopic' al uso, porque no hacemos un homenaje y nos permitimos el lujo de estar en género. Puedes vivir la película como tal, con preguntas que hay que resolver, con personajes a los que quieres, que forman una familia, que responden a arquetipos de comedia. Para eso necesitábamos que el peso de la realidad no lastrase, ni sirviese como cortapisa para no llegar hasta donde queríamos llegar. Y en ese aspecto, el hecho de que Kiko Martínez estuviera en la producción ha sido vital porque necesitábamos cortafuegos, si no esto hubiese sido una jaula de grillos.

-¿Ve el 'biopic' como algo negativo?

-No necesariamente, pero hay algo que tiene el biopic que a mí me horroriza y es que la vida de 'per se' no tiene sentido narrativo, o sea Dios es un pésimo dramaturgo. Lo que pasa es que con esa cosa de 'basada en hechos reales', Dios gana toda las partidas. La vida tiene sentido cuando acotas en una determinada temporalidad o temática. 'El lobo de Wall Street' es un 'biopic' y tiene todo el sentido del mundo. Y esto es algo que nos hemos ido cargando. Las plataformas han ido trayendo mucho documental, lo que está muy bien, y también mucha película basada en ideas documentales, pero también se ha dado una perversión y es ese «vamos a contar anécdotas y vas a flipar porque esto pasó de verdad». Vale, ¿pero qué sentido tiene? ¿A dónde queremos caminar?

Un momento del rodaje.

-Es su primera comedia, ¿le costó encontrar el tono?

-Sí, y esto significa equivocarte muchas veces, frustrarte, rodar y montar mucho... Pero por otro lado, es que ya me ves, no soy un tío especialmente intenso, o sea lo soy, pero no necesariamente con la intensidad que expreso en mis películas, y si soy un tío alegre, habrá que hacer de vez en cuando películas alegres o frescas y que respondan a esa pulsión mía. Sí que es verdad que te vas metiendo en un lugar y el mercado, lo que la gente espera de ti o los proyectos que te llegan suelen ser de un corte. Esto los americanos lo hacen muy bien. Greta Gerwig puede hacer 'Lady Bird' y luego te hace 'Barbie'. Están como más liberados, nosotros en cambio tenemos como una mentalidad autoral más europea, que es como «no te salgas de este camino porque si no te van a llegar collejas». Por supuesto es mucho más facil defender tu carrera desde la seriedad que desde la comedia, infinitamente. ¿Qué premio o nominación te vas a llevar con una película así? Ninguno. Ni voluntad, ¿eh? Pero que está muy preparado para esa mentalidad autoral.

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