Chicho Sánchez Ferlosio, recogido por la televisión sueca en 1977.

El cantautor español que removió conciencias en Suecia

David Trueba dirige 'Si me borrara el viento lo que yo canto', un documental que retrata al músico Chicho Sánchez Ferlosio

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Cuenta Ana Guardione, exesposa de Chicho Sánchez Ferlosio (Madrid, 1940-2003), que al cantautor lo llamaron José Antonio, por Primo de Rivera, Julio, por Ruiz de Alda, y Onésimo, por Redondo. «Era la falange en pleno. No podían haberle puesto otros nombres más eficaces para estar en contra del régimen», dice, entre risas, a cámara. Es cierto. A Rafael Sánchez Mazas, todo un ministro franquista sin cartera, eso sí, coautor del 'Cara al sol' y acuñador del famoso '¡Arriba España!', no podía haberle salido una oveja más negra.

Así lo recoge David Trueba en el documental 'Si me borrara el viento lo que yo canto', que estos días puede verse en el Festival In-Edit de Madrid y Barcelona. Un filme en el que el cineasta madrileño realiza un retrato del músico y poeta y también de la convulsa posguerra española a través de amigos y familiares. Pero es, sin duda, su punto de arranque, tan emocionante como extravagante, el que da cohesión al largometraje: una secuencia de 'Juntos', la película del cineasta Lukas Moodysson, en la que una familia sueca celebra la muerte de Franco a mediados de los setenta.

¿Cómo podía entenderse tal alegría? Desde luego, la noticia suponía la caída de la última dictadura en Europa, pero también, como explica Trueba, los suecos habían estado haciendo turismo en España desde los sesenta y los más concienciados habían empezado a interesarse por la represión del régimen. Tanto es así que en enero de 1964, una revista cultural llamada 'Clarté' publicó un disco titulado 'Canciones de la resistencia española', con ilustraciones de José Ortega y Agustín Ibarrola, las letras traducidas al sueco y textos que hablaban de las huelgas de la cuenca minera y de la ejecución de Julián Grimau. La publicación guardaba el anonimato de su compositor «por seguridad». Tras la muerte de Franco, el disco se reeditó ya bajo la autoría de Ferlosio. Pero, ¿cómo se elaboró?

A partir de ahí el documental reconstruye la figura del cantautor, hermano del escritor Rafael Sánchez Ferlosio, al tiempo que reproduce piezas tan emblemáticas como 'Gallo rojo, gallo negro' o 'A la huelga'. De ascendencia italiana y judía y procedente de una familia adinerada Chicho fue un estudiante desastroso, con un humor desbordante, que fue saltando de colegio en colegio, «porque hacía barbaridades». Recuerda Guardione que en el Ramiro Maeztu no tuvo otra ocurrencia que subirse a la estatua del generalísimo e imitarlo en un discurso improvisado, razón por la que acabaría conociendo a su futura esposa en el Liceo Italiano. Ya de mayor, cuenta el poeta y editor Jesús Munarriz, amigo y compañero musical en los años universitarios, que se matriculó en Filosofía «sin intención de ir». Y lo corrobora el escritor Fernando Sánchez Dragó: «Estábamos todo el día en el bar de la facultad y fue allí, con la guitarra, donde se fue convirtiendo en cantautor». Por no dar, no dio ni clases de guitarra o canto, apostilla Máximo Pradera, su sobrino, que recuerda que su padre, Javier Pradera, decía de él que era «un príncipe del renacimiento tocado por la gracia».

Es en esa época cuando se afilia al Partido Comunista y comienza a cantar en las facultades, a veces protagonizando marchas en las que es detenido y puesto en libertad al poco tiempo por ser hijo de quien era. Pero es la detención y ejecución de Julián Grimau, el 20 de abril de 1963, la que desata las críticas internacionales al franquismo. En Suecia, días antes del asesinato del dirigente, habían abierto el periódico 'Expressen' con el titular 'Tortyr!!', en referencia a las torturas del régimen franquista. Esa misma noche, Ferlosio compone la 'Canción de Grimau', presente en 'Canciones de la resistencia española'.

Arriba, Sköld Peter Matthis, en un instante del documental. Debajo, la entrevista a Ane y una imagen de Chicho en la mili.

Lo ocurrido inspiró a Sköld Peter Matthis, director de 'Clarté' a realizar un imposible: bajaría junto a su novia y un colega a grabar a Ferlosio. Ese año 'Clarté' puso varios anuncios del Renault R4 para que les hicieran descuento en la compra de un vehículo. La radio pública de Estocolmo les prestó un magnetófono Tandberg, que tuvieron que atar a los bajos del coche para poder pasar la frontera. Al llegar a casa de Chicho, dice Ane que «fue todo muy rápido, se metieron en el baño, grabaron y se fueron».

El disco se editó en el 64 con una nota en la que ponía: «Estas canciones han sido grabadas en España en el verano del 63. Texto, música y comentarios de un español del que, naturalmente, no vamos a decir nada. Queda anónimo por razones de seguridad de seguridad». Su repercusión se sintió también en Noruega, Dinamarca, Finlandia y Alemania e incluso se elaboró una portada para quien quisiera llevárselo a España en la que ponía 'Canciones tradicionales suecas'.

Tras la muerte de Franco, la televisión sueca puso rostro a aquellas canciones que durante años se habían escuchado en las casas de Estocolmo. Muchos de esos oyentes llegaron a pensar que eran temas populares de la guerra civil española. Pero como dice Guardione: «El éxito de Chicho es que las canciones se sigan cantando. Es lo que él quería».

Vídeo. El tráiler del documental.