Leo Harlem es el superagente Makey.

Un Bruce Willis de Carabanchel buenazo y sentimental

'Superagente Makey' oscila entre la acción patosa y el enredo sentimental con un humor blanco que no ofende a nadie

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

El agente Makey se quedó anclado en los 80. Luce un reloj calculadora de entonces, al que en este tiempo solo le ha cambiado dos veces la pila, y vive rodeado de películas de acción en VHS de la época. Venera a Schwarzenegger, Van Damme y Bruce Willis por encima de todas las cosas. El «¡yipi ka yei, hijo de puta!» de 'La jungla de cristal' sería su grito de guerra si viviese alguna aventura, porque el bueno de Makey se limita a hacer más fácil la vida a sus vecinos del barrio de Carabanchel.

Este policía local es tan celoso del orden y la ley que en el cumplimiento del deber provoca algo que no tiene perdón: la suspensión del clásico Madrid-Barça. Su nuevo destino en Estepona le servirá para enemistarse con la mafia rusa y recuperar el cariño de una hija veintañera a la que dejó de ver cuando se divorció.

Alfonso Sánchez, director de 'El mundo es nuestro' y 'El mundo es suyo', confía en el carisma de Leo Harlem para una inofensiva comedia de clara vocación popular, que sustituye la incorrección política de otro policía cañí, Torrente, por un humor blanco que no ofende a nadie. Acaso a la colonia rusa en la Costa del Sol, que debe estar harta de que la asocien a negocios turbios.

Jordi Sánchez, el Recio de 'La que se avecina', acompaña al protagonista en la piel de un pícaro vividor mezcla de Espartaco Santoni y PocholoMartínez-Bordiú. Una composición mesurada y zen, alejada de otros papeles suyos más histriónicos. 'Superagente Makey' bascula con su factura televisiva entre la acción patosa y el enredo sentimental. Bienvenida sea si lleva gente a las salas.