Un momento de la película.

'Hasta que la boda nos separe': la enésima boda catastrófica

Es una versión nacional del éxito francés 'La wedding planner', que se apoya principalmente en la vis cómica de su plantel artístico

Borja Crespo
BORJA CRESPO

La carrera meteórica del joven cineasta catalán Dani de la Orden, director de 'Hasta que la boda nos separe', es digna de estudio. Estrena prácticamente una película al año, desde que saltase al formato largo con la modesta cinta coral 'Barcelona, noche de verano' en 2013, a la que siguió 'Barcelona, noche de invierno', donde se juntaban delante de la cámara talentos emergentes de nuestro cine. Después vino 'El pregón', a mayor gloria de Buenafuente y Berto Romero, el taquillazo estival 'El mejor verano de mi vida', la comedida 'Litus' y algún capítulo del fenómeno 'Elite' en Netflix. Con su último trabajo refuerza su condición de resolutivo realizador de encargos, con especial querencia por la comedia interpretada por un nutrido reparto. Aquí ha contado con nombres que defienden muy bien el género, entre ellos la reciente ganadora de un Goya Belén Cuesta, a la que se unen Alex García, de moda gracias al éxito de 'Si yo fuera rico'), Silvia Alonso ('Perdiendo el Este'), Mariam Hernández (de la recomendable serie 'Gente hablando'), Gracia Olayo ('Superlópez'), Adrián Lastra ('Velvet Collection'), Antonio Dechent ('Los Japón'), Salva Reina ('Antes de la quema'), el cómico Leo Harlem, Antonio Resines y Malena Alterio, que este fin de semana estrena en Movistar+ la tercera temporada de la inefable 'Vergüenza', no apta para todos los públicos.

'Hasta que la boda nos separe', versión nacional del éxito francés 'La wedding planner', se apoya principalmente en la vis cómica de su plantel artístico. Rehacer taquillazos de otras cinematografías europeas o latinoamericanas se ha convertido en tendencia en nuestro mercado. Rodada en Tenerife y Madrid, el nuevo filme made in De la Orden está respaldado por Atresmedia, con la participación de Movistar+ y Orange, con lo cual la campaña promocional ya está invadiendo la multipantalla. Incluso se han organizado pases para «influencers», youtubers e instagrammers, en las principales ciudades de España, con el ánimo de atraer a la mayor cantidad de público posible con la enésima comedia romántica con un tremendo casamiento de por medio. Cuesta encarna a una planificadora de bodas, profesión en alza, que se topa con un encargo peculiar que invita al enredo. La excusa perfecta para reírse de situaciones cotidianas, con algo de humor negro, sin caer en la incorrección política.

La máxima premisa del personaje entrañable interpretado por Cuesta dice mucho: «cuando la gente está enamorada, no mira el dinero». 'Hasta que la boda nos separe' retrata con algarabía la crisis de los 30, «ese momento en el que tienes que enfrentarte a tus miedos y decidir si vas a seguir alargando tu juventud o bien vas a crear tu propio camino», según el director de la enésima comedia nupcial castastrofista. «Nos propone un divertido acercamiento a lo patético de la condición humana, a como nuestros propios miedos, consecuencia de demasiadas experiencias propias, o quizás de terceros, condicionan nuestras vidas y a cómo, tarde o temprano, siempre acaban sacando a relucir lo peor de nosotros. Y es que, todo vale cuando uno trata de enfrentarse a sí mismo».