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Ana de Armas es Marilyn Monroe en 'Blonde'.

'Blonde': la vida de pesadilla de un mito

Ana de Armas se entrega casi de manera masoquista en un filme sádico y efectista con secuencias deslumbrantes, que Andrew Dominik ha dirigido para Netflix

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

¿Cuántos espectadores de Netflix verán de un tirón las tres horas de 'Blonde'? Sería interesantísimo averiguarlo, porque el filme protagonizado por Ana de Armas se sitúa en las antípodas de lo que podemos considerar un 'biopic' televisivo. Su director, Andrew Dominik (Wellington, NuevaZelanda, 1967), lo expresó acertadamente en el reciente Festival de San Sebastián: «'Blonde' en el cine duele más». La cinta producida por Netflix se exhibirá durante un par de semanas en salas de Estados Unidos y el Reino Unido. Pero entre nosotros se ha estrenado directamente en la plataforma.

Vídeo. Tráiler de 'Blonde'.

La quietud y concentración del cine y el tamaño de la pantalla ayudarían al disfrute de un filme con un elaborado trabajo de fotografía, que ha provocado división de opiniones entre la crítica: para unos resulta arriesgado y experimental, para otros sádico y efectista. Dominik, que ya jugó con la idea del mito en 'Chopper' y 'El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford', esta última protagonizada por Brad Pitt, aquí en tareas de productor, no arroja demasiada luz sobre la vida de Marilyn Monroe (1926-1962).

No hay revelaciones ni nuevos datos sobre una actriz analizada hasta la extenuación. Al director neozelandés le interesa remarcar una y otra vez el infierno que vivió Norma Jean Mortenson, obligada a asumir el papel de una sex symbol objeto de deseo de los hombres de la época, a la que nadie parecía tomar en serio, ni sus maridos ni la industria del cine. Ciertamente resulta agotador el sufrimiento de la protagonista, a la que Dominik nunca muestra disfrutando de su vida familiar o artística. En algún momento, Marilyn sería feliz, algo que en la película solo aparece durante la relación de mènage à trois que mantuvo con los hijos de Chaplin y Edward G. Robinson.

Ya de niña, la protagonista sufre a una madre trastornada y a un padre ausente que se dirige a ella mediante cartas que una voz en off lee a lo largo del metraje. En una de las escenas más sobrecogedoras de 'Blonde', la pequeña Norma Jean es arrastrada por su demente madre a un coche que se introduce en un incendio que devora las colinas de Los Ángeles. Ese tono de pesadilla, de flash alucinatorio, sustenta una película repleta de elipsis que no busca una narración canónica de la biografía y se inspira en la novela sobre la actriz de Joyce Carol Oates, que ficcionaba sobre su vida.

Los personajes y sucesos aparecen con la cadencia de un sueño. Joe DiMaggio, la estrella del béisbol que vivió 274 días junto a la actriz porque no soportaba los celos. Arthur Miller, el dramaturgo que no supo hacer feliz a Marilyn, alumna del Actor's Studio, lectora voraz a la que nadie imaginaba con un libro en la mano. 'Blonde' recrea los rodajes de títulos míticos de la actriz: 'Niágara', 'Los caballeros las prefieren rubias', 'La tentación vive arriba'... Cuando arrancan las secuencias, el parecido de Ana de Armas con Monroe es tal que hay que frotarse los ojos para comprobar que no estamos ante un fragmento del filme original.

Ana de Armas en 'Blonde'.

La entrega absoluta de la actriz hispano-cubana resulta casi masoquista. Ana de Armas se deshace en lágrimas, aparece desnuda en numerosas escenas y se somete a la efectista puesta en escena del autor de 'Mátalos suavemente', que llega al extremo de rodar un aborto con la cámara colocada en el útero de la protagonista. Si en otra reciente biografía que acaba mal por culpa de las drogas, 'Elvis', la muerte de la estrella se soslaya por completo, en 'Blonde' existe hasta delectación en mostrar esos últimos momentos.

«Me gustan las historias verdaderas y la gente extraordinaria, que en ocasiones es famosa, como en este caso», justificaba Andrew Dominik en San Sebastián. «'Blonde' se mueve entre el lado personal y el lado público, que en la película está exagerado. Marilyn fue la primera actriz que podía hacer un papel sexual y no morir, porque antes de ella las actrices que hacían personajes así, las 'femme fatale', recibían un castigo».

Adrien Brody encarna a Arthur Miller en 'Blonde'.

'Blonde' no se corta a la hora de mostrar con crudeza las humillaciones del mito. El todopoderoso Darryl F. Zanuck sodomiza a la recién llegada a su despacho y el presidente Kennedy la hace llamar para que le practique una felación sin miramientos. «No creo que Marilyn fuera una víctima, a lo largo de 'Blonde' toma sus decisiones. Ahora también hay gente que cree que tienen que salvar a Ana de Armas de mis garras. Eso es parte del atractivo de la película y del personaje».

Rodada en color y blanco y negro, con una hipnótica banda sonora compuesta por Nick Cave y Warren Ellis, 'Blonde' no contiene, según su autor, «una mirada lasciva o sexual», sobre el personaje. «Su desnudez sirve para reflejar rabia o vulnerabilidad. No hay deseo hacia ella, y si alguien lo siente es su problema». El guion de 'Blonde' se escribió en 2008, «si ha podido rodarse ahora es gracias al #MeToo».