https://static.lasprovincias.es/www/menu/img/pantallas-desktop.png

Un fotograma de 'El bazar de las sorpresas'.

Comedias de la A a la Z

'El bazar de las sorpresas', una de las películas más entrañables de Lubitsch

El príncipe de la comedia se muestra aquí más amable y menos cáustico que de costumbre, probablemente porque sentía una mayor simpatía hacia dos personajes que representaban a la clase media y trabajadora

Boquerini .
BOQUERINI .

'El bazar de las sorpresas' es una deliciosa comedia sentimental de Ernst Lubistch, sustentada en una situación de equívocos protagonizada por dos empleados de una tienda de regalos que no se tienen demasiada simpatía, pero mantienen sin saberlo una apasionada relación epistolar. La película, de 1940, está basada en una célebre obra teatral del húngaro Nikolaus Laszlo. Aquí Lubitsch se muestra más amable y menos cáustico que de costumbre, probablemente porque sentía una mayor simpatía hacia dos personajes que representaban a la clase media y trabajadora y no, como en otras de sus memorables comedias, a la alta burguesía. Lubitsch volvió a demostrar su perfecto conocimiento de los mecanismos de la comedia y su especial capacidad para sugerir una atmósfera sexual, a través de su ya celebérrimo toque, sin tropezar con la censura que representaba el Código Hays. Lubitsch declaró en alguna ocasión que su mejor película era 'El bazar de las sorpresas', una auténtica joya y una de las comedias románticas más entretenidas, entrañables, profundas y logradas.

Protagonizada por Margaret Sullivan y James Stewart, acompañados por Frank Morgan, Joseph Schildkraut, Sara Haden, Felix Bressart, William Tracy e Inez Courtney, la acción se desarrolla en el Budapert de entre guerras: Alfred Kralik (James Stewart) es el tímido jefe de vendedores de Matuschek y Compañía, una hermosa y próspera tienda de artículos de piel y de regalos situada en la esquina más comercial de Budapest -el título original, 'The Shop around the Corner' se podría traducir literalmente como 'la tienda de la esquina'-. Pepi Katona (William Tracy), recadero, Ferencz Vadas (Joseph Schildkraut), un empleado de carácter falso, Pirovitch (Felix Bressart), Ilona (Inez Courtney) y Flora (Sara Haden), también empleados, completan el personal del establecimiento.

Todas las mañanas, los empleados esperan juntos la llegada de su jefe, Hugo Matuschek (Frank Morgan), un buen hombre para el cual sus empleados forman una pequeña familia. La única sombra en la vida Hugo es su esposa, de la que sospecha que le engaña con uno de sus dependientes. Un día, Alfred le dice a Pirovitch que respondió a un anuncio del periódico y tiene un romance por carta, bajo pseudónimo, con una desconocida. Esa misma mañana, Hugo contrata a Klara Novak (Margaret Sullivan) contra los deseos de Alfred. En el trabajo, Alfred y Klara discuten constantemente, sin sospechar que Klara es la mujer que se cartea anónimamente con Alfred, que se ha enamorado de esta desconocida. Los enamorados acuerdan reunirse una noche en un café, pero ese mismo día Hugo despide a Alfred porque una agencia de detectives le ha informado de la aventura de su mujer y piensa que él es el empleado en cuestión. Más tarde, cuando el detective (Charles Halton) le dice que el amante de su mujer es Vadas y no Alfred, Hugo intenta suicidarse, pero Pepi le salva. Mientras, Alfred se queda de piedra al descubrir que le ha estado escribiendo a Klara, su odiada enemiga tras el mostrador. Habla con ella pero aun no le revela su identidad secreta. Esa misma noche Hugo hace que vaya al hospital. Le nombra director de la tienda y le pide perdón. Alfred despide a Vadas y el día de Nochebuena Hugo regresa a la tienda. Cuando todos se han ido, Klara le confiesa a Alfred que le gusta y él finalmente le revela que es el enamorado secreto en un desenlace típicamente navideño.

Vídeo. El tráiler de la película.

Si les suena la trama es, sin duda, por un remake, 'Tienes un email', con Meg Ryan y Tom Hanks, de 1998, que dirigió la desaparecida Nora Ephron. 'El bazar de las sorpresas' es uno los filmes declarados 'culturalmente significativos' por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y escogido para su conservación por el National Film Registry. La película está llena de giros sorprendentes que hacen que, a pesar del tiempo transcurrido desde su estreno, siga plenamente vigente. Cambien las cartas por emails, y nada hace pensar que la película es de 1940. La trama argumental sigue dos líneas paralelas: por un lado, la eterna historia de amor y guerra de sexos tan característica en la filmografía de Lubitsch (en este caso entre el empleado Alfred (James Stewart) y recién llegada Klara Novak (Margaret Sullivan), y por el otro, la llena de equívocos hilarantes entre Matuschek (Frank Morgan), el dueño de la tienda que mantiene una relación casi paternal con sus empleados, pese a lo cual verá como su estable mundo pequeño burgués se derrumba cuando descubre la infidelidad de su esposa con uno de sus dependientes, que él cree que es Alfred, y contrata a un detective para que lo averigüe.

Como siempre Lubitsch hace honor a ser considerado como uno la los grandes de la comedia de todos los tiempos, tanto por saber siempre el sitio exacto donde colocar la cámara para lograr su propósito -«hay mil posibles sitios donde ubicar la cámara, pero únicamente uno válido», solía repetir-, como en la utilización de sus famosas elipsis narrativas que crearon la leyenda del 'toque Lubitsch'. Como ejemplo de lo primero, ha hecho historia un famoso plano secuencia en el que, partiendo de un plano general del interior de una oficina de correos, la cámara sigue en travelling a un empleado que cruza el plano hasta llegar a la parte posterior de un enorme panel con los apartados de correos y, desde ahí, acercarse hasta un plano detalle del casillero 237 que, a diferencia de las demás, está vacío. Por la parte anterior, la pequeña puerta del casillero se abre y vemos una mano envuelta en un guante que irrumpe para ir palpando el espacio vacío, como buscando el tacto del sobre ausente. La mano desaparece y tras ella vemos parte del rostro desolado de Klara, que, incrédula, inspecciona ahora con la mirada el casillero para finalmente bajar la mirada y cerrar abatida la puerta. Todo un recorrido que pasa de la ilusión y al desengaño en unos pocos segundos. Sin diálogos y todo en un plano. Magistral. El 'toque Lubistch' se descubre, por ejemplo en como el director nunca muestra a la señora Matuschek pese a su importancia en la historia, ni la vida de los personajes en sus hogares, pero logra a través de los diálogos que en pocos trazos rengamos claro cómo son y qué preocupaciones tienen fuera del trabajo. Al centrar la mayor parte de la acción en la tienda, Lubitsch logra que conozcamos de la vida privada de estos personajes a través de ese espacio.

Un fotograma de 'El bazar de las sorpresas'.

También Lubitsch hace gala una vez más de su excelencia en la dirección de actores. Supuso la consagración definitiva de James Stewart, siempre preciso, con el tono justo, y de una Margaret Sullivan encantadora y entrañable, de la que resulta imposible no enamorarse. Ella, durante el rodaje, mantuvo un romance con Stewart, que cambió, una vez finalizado el trabajo, por Henry Fonda. Los demás actores están al servicio de sus personajes, como Frank Morgan, el cornudo y desconcertado propietario del negocio o Pirovitch (Felix Bressart), el dependiente trepa, que no puede faltar en ninguna empresa. También la tienda, en la que transcurre la mayor parte del filme, funciona como un personaje más, un microcosmos familiar en la que los dependientes son la familia. Un recurso muy hábil que soslaya al resto de personajes que no tienen nada que ver en las dos líneas argumentales.

La película se estrenó en Estados Unidos el 10 de enero de 1940 en Philadelphia, con un mediano éxito, que iría aumentando con el paso del tiempo. El estreno español tuvo lugar el 31 de mayo de 1944, conociendo una inolvidable reposición en el cine Rosales de Madrid en los años 80. Curiosamente, pese a que la mayor parte de las comedias de Lubitsch eran de la Paramount, estudio que llegó a dirigir, siendo el único director en activo que dirigió uno de los grandes estudios de Hollywood, esta película la hizo con la Metro Goldwyn Mayer. La película se encuentra en Movistar plus+ (TCM), y en alquiler en Amazon Video y en Apple TV.

Temas

Cine