El equipo de rodaje de 'La fuga de Segovia', con un joven Imanol Uribe al frente.

40 años de la fuga de ETA que inventó el cine vasco

Una exposición y el Mikeldi de Honor a Imanol Uribe reivindican en Zinebi una película cuyo surrealista rodaje fue, según su productor Ángel Amigo, «el ensayo del proceso de paz»

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

La escena la habría firmado encantado Berlanga. Una caravana de Land-Rovers de la Guardia Civil desplazándose por las carreteras de Gipuzkoa con unos enormes carteles para salvaguardar su seguridad: «Somos de la película». Al volante, expresos de ETA político-militar que trabajan como técnicos o que se dan de tortas para salir de extras vestidos como miembros de la Benemérita que persiguen a los etarras fugados. Entre el equipo, guardias civiles reales del cuartel de Intxaurrondo, que custodian las armas y asesoran sobre su uso. Al frente del tinglado, un director de 26 años que afronta su primer filme de ficción sin saber que está inaugurando el cine vasco.

Hace cuarenta años, Imanol Uribe (El Salvador, 1950) desafió unos tiempos convulsos en su afán de demostrar que en Euskadi también se podía hacer cine de acción y aventuras, como en Hollywood. 'La fuga de Segovia' se rodó cinco años después de una de las huidas más espectaculares de la historia carcelaria española. Veinticinco miembros de ETA pm y cuatro del FRAP y otras organizaciones huyeron por un túnel excavado durante seis meses y camuflado con una tapa simulada de seis azulejos en los servicios. Fallaron los mugalaris que debían encontrarse con los fugados en Navarra y solo cuatro lograron escapar. Oriol Solé murió abatido por los disparos de la Guardia Civil. El resto se beneficiaría de la amnistía al año siguiente.

Mario Pardo, Imanol Uribe, Ramón Barea y Ángel Amigo en la exposición que conmemora los 40 años de 'La fuga de Segovia'. / Maika Salguero

«Éramos jóvenes y osados, pero también te digo que la situación política y el miedo eran el menor de mis problemas. Yo me enfrentaba a una superproducción, con escenas muy complicadas, en un rodaje de 14 semanas, algo insólito en el cine español», recuerda Uribe, que recogerá este viernes el Mikeldi de Honor en la clausura de Zinebi. El director no puede evitar sentirse asaltado por la nostalgia al recorrer la exposición que conmemora el 40 aniversario del filme, impulsada por la Asociación de Productores Vascos y que reúne fotografías de Jesús Uriarte tomadas en el rodaje y objetos en el Yacimiento del Antiguo Convento de San Francisco, en la plaza Corazón de María.

Los actores Ramón Barea y Mario Pardo se abrazan al realizador, al que hace décadas que no ven. Para Barea y el llorado Álex Angulo aquel fue su primer rodaje. El intérprete bilbaíno recuerda las carreras por el monte y el encierro en el colegio de los Escolapios de Tolosa, ya que las autoridades no dieron permiso para rodar en ninguna prisión. También se acuerda de Marisa Paredes en el estreno, felicitándoles al creer que eran etarras auténticos: «Vosotros, los presos, estáis muy bien». Mario Pardo todavía siente el frío de cuando caminaba por el río. Y la amenaza de que en cualquier momento se podía parar el rodaje con noticias como el asesinato del ingeniero José María Ryan.

Una escena del rodaje de 'La fuga de Segovia'.

«'La fuga de Segovia' fue un ensayo del proceso de paz», asegura el productor Ángel Amigo, que tenía conocimiento de primera mano del tema de la película: fue uno de aquellos 29 fugados de la prisión castellana. Su estreno como productor estaba abocado al desastre. Ningún día se cumplió el plan de rodaje y el presupuesto acabó multiplicándose por cuatro. Los permisos para usar vehículos y armas de la Guardia Civil se pidieron la mañana del 23-F. La oficina de producción estaba situada en el hotel María Cristina, en aquel tiempo en plena decadencia antes de su reforma. Uribe recuerda que le llamaron para decirle que Tejero había entrado en el Congreso. Se giró para contarlo y todos salieron corriendo.

'La fuga de Segovia' fue la primera película subvencionada por el Gobierno vasco y el inicio de una política de apoyo a producciones de la que saldría una nueva generación de directores que acabaron renovando el cine español... y yéndose a vivir a Madrid. «Demostró que se podía hacer Euskadi a través de las películas», alaba Ángel Amigo, que tan pronto apagaba fuegos con el general Galindo como lograba que la vajilla de plata sisada del María Cristina volviera al hotel. En aquel «clima extraño» del rodaje era posible que guardias civiles que habían perseguido a los etarras en su fuga acabaran exigiendo verosimilitud cuando se cacheaba o descendía de un vehículo. Amigo conserva una imagen: la compositora de la banda sonora Amaia Zubiria tocando coplas en una guitarra traída de Intxaurrondo y los agentes dando palmas...

Vídeo. Tráiler de 'La fuga de Segovia'.

«Fue una experiencia mágica», resume Imanol Uribe, que hace poco volvió a ver la película. «Ahora la rodaría de otra manera, pero creo que se defiende». Ángel Amigo tomó como eslogan una frase recogida por Jorge Oteiza de un manual inglés para conspiradores: «La aventura puede ser loca, pero el aventurero debe estar cuerdo». El productor recuerda que quedaba con Uribe para ver las colas que se formaban en el cine Astoria de San Sebastián. 'La fuga de Segovia' superó en Euskadi las recaudaciones de 'Superman' y 'La guerra de las galaxias'. Rebasó los 120 millones de pesetas y tuvo casi 700.000 espectadores. Muchos escucharon por primera vez el euskera en una sala de cine.

Ángel Amigo: «El ministro Rosón se tomó muy en serio la película»

Ángel Amigo en los tiempos de 'La fuga de Segovia'.

«Mejor que lo gasten en libros y películas en vez de en bombas y municiones». La frase se atribuye al ministro del Interior Juan José Rosón, que no solo dio luz verde a la película, sino que ordenó protección policial a las salas que la exhibían para evitar ataques de la ultraderecha, como había sucedido con 'Camada negra'. «Rosón se lo tomó muy en serio», recuerda Ángel Amigo. «Con la película lanzaba el mensaje de que podíamos hacer vida civil y contar nuestras batallitas», observa el productor, que justo después se metió en otro rodaje imposible: 'La conquista de Albania'.

Imanol Uribe: «Nuestra referencia era 'La fuga de Alcatraz'»

Una escena de 'La fuga de Segovia'.

«Si aquellas paredes del María Cristina hablasen...». Entre los mejores recuerdos de Imanol Uribe en el rodaje de 'La fuga de Segovia' está el gol de Zamora que le dio su primera liga a la Real Sociedad. Aquellos veinteañeros que inventaban el cine vasco lograron su objetivo. «Demostramos que podíamos hacer películas de aventuras como en Hollywood. Nuestra referencia era 'La fuga de Alcatraz'». Su debut con el documental 'El proceso de Burgos' ya había anunciado su obsesión con ETA. Tras 'La fuga de Segovia' llegaron 'La muerte de Mikel', 'Días contados' y 'Lejos del mar'.

Mario Pardo: «Es una película histórica, pero con sus protagonistas vivos»

El actor Mario Pardo en 'La fuga de Segovia'.

Mario Pardo ya era un actor con nombre cuando llegó al set de 'La fuga de Segovia': había trabajado en series como 'Curro Jiménez' y 'Fortunata y Jacinta'. El filme de Imanol Uribe le dio la oportunidad de «hacer una película histórica pero con sus protagonistas todavía vivos». Todos sabían que estaban enrolados «en algo importante». Y una de las principales preocupaciones era «ser fieles a la realidad». El actor echa la vista atrás y se da cuenta de la trascendencia de una cinta «fundamental en la vida de todos los que la hicimos, incluso por cuestiones metacinematográficas».

Ramón Barea. El primer rodaje de dos figuras clave del cine y el teatro vasco

A la derecha se puede apreciar a Ramón Barea (con bigote) y detrás de él a Álex Angulo.

«El del bigote era yo y el calvo era Álex Angulo». Se ríe Ramón Barea al recordar cómo hace cuarenta años los dos actores pisaron por primera vez un rodaje. Ni siquiera habían hecho un corto. Los dos amigos se pusieron delante de la cámara de Javier Aguirresarobe sin saber siquiera que en las escenas en las que hablaban en el patio daba igual lo que dijesen porque sus palabras no se grababan. Barea recuerda a los guardias civiles que custodiaban las veinte metralletas y treinta pistolas trucadas, la abundante munición y los diez cetmes de asalto en perfecto estado de funcionamiento.

Imanol Uribe y Juana Acosta en el rodaje de 'Llegaron de noche'.

Tras la memoria viva de Ellacuría

«Mi nacimiento en El Salvador, mi educación con los jesuitas y la admiración que sentía por Ignacio Ellacuría y su grupo están en el origen de 'Llegaron de noche'», enumera Imanol Uribe, que ha adelantado en Zinebi unas imágenes de su próxima película. El asesinato el 16 de noviembre de 1989, en plena guerra civil salvadoreña, de seis sacerdotes jesuitas, entre ellos Ignacio Ellacuría, es contemplado por el director desde la perspectiva de una testigo presencial, empleada de la limpieza, que echó por tierra la versión oficial.

Juana Acosta, Carmelo Gómez en su regreso al cine y Karra Elejalde en la piel de Ellacuría protagonizan un filme que a su director le ha llevado cinco años, con interiores rodados en Navarra y exteriores en Colombia. 'Llegaron de noche' se rodó con otro título, 'La mirada de Lucía', el nombre de la testigo que presenció la matanza sin que los asesinos repararan en ella. Elejalde es el sacerdote vasco que junto a sus compañeros de la Compañía de Jesús proclamaba la teología de la liberación dando voz a los más desfavorecidos, haciendo frente tanto a la guerrilla como a la férrea dictadura militar que gobernaba el país.

«Yo tuve la suerte de conocer a Ellacuría», descubre Uribe, que por culpa de la pandemia tuvo que suspender el rodaje justo cuando iban a empezar en Colombia. «Cuando leí la noticia de la matanza me impresionó muchísimo. Es una película que tenía que hacer, la que más me ha costado de toda mi carrera».

El guion de 'Llegaron de noche' cuenta con el visto bueno de la Compañía de Jesús, que ha asesorado a los productores tanto desde España como desde El Salvador. «Lo importante del proyecto es que nos invita a tener memoria. A no caer en el olvido de lo que ocurrió en 1989 y de lo que ha estado ocurriendo en muchos lugares de Latinoamérica y Centroamérica, que es la vivencia persistente de la injusticia y la violencia», apuntó el provincial de los jesuitas, Antonio España. El estreno del filme está previsto para el año que viene.