Alexander Skarsgard en 'El Hombre del Norte'.

Alexander Skarsgard: «Hay algo autodestructivo dentro de mí»

El actor sueco protagoniza 'El Hombre del Norte', una legendaria historia de vikingos dirigida por Robert Eggers

MARÍA ESTÉVEZ Los Ángeles

Los fanáticos de las historias de vikingos van a recibir una dosis extra con el estreno de 'El Hombre del Norte'. Firmada por el brillante director Robert Eggers ('El faro', 'La bruja'), la película cuenta con Alexander Skarsgard (Estocolmo, 1976) al frente de un reparto estelar. Basada en una leyenda medieval escandinava, la historia comienza cuando el príncipe vikingo Amleth (Skarsgard) presencia cómo su padre es asesinado. En ese momento arranca un viaje de venganza que le lleva a los límites de sí mismo. En el reparto estelar también figuran Nicole Kidman, Ethan Hawke, Anya Taylor-Joy, Björk, Elliott Rose y Willem Dafoe. El mayor de cinco hijos del matrimonio formado por el actor Stellan Skarsgard y la doctora My Skarsgard, Alexander creció en un barrio obrero de Estocolmo soñando con la interpretación. Cuando tenía siete años, un amigo de su padre, director de cine, le dio su primer papel en la pantalla grande, pero fue la serie 'True Blood' la que le otorgó fama internacional.

-En este filme se ve obligado a entrar en un espacio primitivo del ser humano. ¿Es posible quitarse de la cabeza un personaje de estas características?

-El día a día de la filmación fue una experiencia muy difícil porque me sentí cautivo del personaje. Vivir como un lobo fue catártico, porque me vi obligado a conectar con el lado animal que llevamos dentro. Para cualquier sueco ecuánime, como yo me considero, es difícil comportarse de una forma tan salvaje, pero fue una gran oportunidad de dejar escapar esas emociones escondidas que, al fin y al cabo, nos conectan con la naturaleza.

-¿Considera que 'El Hombre del Norte' es una representación real de la cultura vikinga?

-Hay escenas muy representativas. Creo que este filme es la visión de Eggers, y así es como debería entenderlo el público. La forma en que trabaja este director permite admirar la escena en su totalidad, porque no le gusta cortar. Deja que la cámara grabe desde varios ángulos con planos largos. Incluso esas secuencias violentas, que suelen estar más elaboradas, tenían que filmarse de esa manera.

Vídeo. Tráiler de 'El Hombre del Norte'.

-Sin duda, los vikingos están muy presentes en el Hollywood actual. ¿Cómo surgió esta historia?

-Este viaje comenzó hace casi una década, cuando Robert empezó a escribir el guion. Desde el principio, su idea fue crear una aventura épica sobre un capítulo de la historia escandinava que fuera representativo. No es un documento preciso, porque es un cuento que se ha ido transmitiendo de forma oral durante generaciones. Es imposible saber hasta qué punto lo que relatamos es real, pero hay muchos aspectos de la cultura vikinga que forman parte de mi identidad y aparecen en pantalla.

-¿Se siente representado por este filme?

-La ficción y la realidad se solapan, pero en la medida de lo posible queríamos transportar al público a la era vikinga. No es una versión moderna de una película vikinga. Nuestro objetivo siempre fue hacer algo que se sintiera fiel a las antiguas sagas islandesas, pero hacerlo a lo grande, para entretener al público. Nací y crecí en Suecia, sin embargo al investigar para 'El Hombre del Norte' me di cuenta de lo poco que sabía sobre los vikingos y la época en que vivieron. Me sorprendí al descubrir mi poco conocimiento sobre la relación de la mitología nórdica con los espíritus que los rodeaban. Fue fascinante profundizar en la comprensión de Amleth, hasta el punto de conseguir entender el mundo desde su perspectiva. Este filme me ha ayudado a creer y entender esa parte integral de mis orígenes.

-Dicen que Rob Eggers es muy exigente. ¿Cómo fue su relación con él?

-Cuando conocí a Rob, acababa de regresar de Islandia de encontrarse con Sjon y Bjork, con quienes escribió el guion de la película. Me sorprendió tanto su fascinación por la mitología nórdica que me rendí ante su oferta. Después de encontrarme con él, decidí ver 'La bruja' y me pareció absolutamente impresionante. Rob es un cineasta que presta atención al detalle y necesitábamos esa precisión para rodar una película histórica. Creo que su forma de trabajar es muy específica, agotadora y exigente, y le admiro por mantenerse fiel a sí mismo.

-La cinta tambien viene cargada de sexo.

-Es cierto. El público tiene la oportunidad de sentarse y disfrutar porque es una cinta que muestra muchos aspecto del ser humano.

-¿Le atraen las situaciones extremas?

-Sí, porque, como mi personaje, hay algo autodestructivo dentro de mí. Tengo cierta tendencia a buscar problemas y no debo acercarme demasiado a personas que, como yo, también son autodestructivas.

Una imagen de 'El Hombre del Norte'.

-Empezó a trabajar desde muy joven. ¿Siempre quiso ser actor?

-Las puertas siempre estuvieron abiertas para mí en la industria sueca y aproveché esa oportunidad. Crecí en Suecia, allí me eduque, no soy un actor de Hollywood que con cinco años ya quería ser una estrella. La primera película que hice surgió porque el director era amigo de mi padre y necesitaba un niño con mis características. Yo ni siquiera quería trabajar, pero cuando rodé la película me entusiasmé con la interpretación. Estoy contento con que mi padre compartiera su profesión conmigo, porque de otro modo yo hoy no sería actor.

-¿Es cierto que se inspiró en un documental de lobos para crear su personaje?

-Quedé fascinado con la manera en la que se comportan los lobos. Pensé que sería interesante mostrar a un hombre lobo, dejando que su misterio siempre estuviera latente.

-Se ha convertido en un símbolo erotico. ¿Le gusta la etiqueta?

-Me veo como una persona normal, tengo días buenos y días malos. Creo que mi imagen ha cambiado mucho desde que rodé 'True Blood'. Solo espero que el público disfrute con mi personaje en 'El Hombre del Norte'. No me interesan los personajes que están solo para lucir físico, siempre he tratado de buscar papeles que fueran reales, que tuvieran sustancia. Creo que es un suicidio artístico ser demasiado vanidoso.

-¿Qué echa de menos de Estocolmo en Los Ángeles?

-Crecí allí, para mí significa mucho. Allí sigue mi familia, mis amigos de la infancia y un estilo de vida muy diferente. Estoy contento en Los Ángeles, pero Estocolmo es maravilloso porque no necesito coche para ir de un lado a otro. El estilo de vida se desarrolla dentro de una comunidad y la vida es más espontánea. Aquí parece que uno vive dentro de una burbuja.