Del director

Tres apuntes para cerrar la semana

07/12/2019

Pendientes del pacto. El asunto de la gobernabilidad del país va cambiando de un día para otro. Casi al minuto. Cuando parecía que la investidura se demoraba hasta enero, los acontecimientos dan un giro y ahora ya se especula con una primera votación antes del día 20. De manera que casi en Nochebuena podríamos estar asistiendo al nombramiento de los integrantes del Consejo de Ministros. La incógnita sigue estando en ERC pero su silencio abona el terreno para pensar que acabará absteniéndose. Solo el hecho de que se mantenga la reunión de la próxima semana con el PSOE, y que la cita sea en Madrid, ya es otro indicador que apuntala esa tesis. Otra cosa es ver cómo llega a esas fechas Unidas Podemos y si el lío con los abogados despedidos es el principio de un Watergate en serio o en realidad otro escándalo menor convenientemente avivado para ver si se aborta el pacto con el PSOE.

Polémica televisiva. Entra en su recta final el reality de Telecinco en el que unos famosos -es un decir- conviven en una casa mientras las cámaras se encargan de contarnos sus inmitidades, sus diálogos y sus monólogos. El programa ha tenido que convivir esta vez con la polémica al conocerse detalles de la instrucción judicial a cuenta de una presunta violación cometida en una edición anterior. El escándalo ha hecho que un par de decenas de empresas hayan retirado su publicidad, temerosas de la reacción de los consumidores. Pero lo cierto es que Telecinco ve cómo la audiencia del programa en cuestión no solo no se resiente, sino que se incrementa. Es digno de diván de psicoanalista lo que está pasando en este país con los gustos televisivos. Y no se trata de volver a los tiempos de la censura, sino quizás de subir los niveles educativos.

Greta y el riesgo de la fama. La activista abandonó ayer la marcha celebrada en Madrid porque era tal el revuelo que generaba su presencia que se empezaba a convertir en un problema de orden público. Lo mismo sucedió por la mañana cuando llegó el tren procedente de Lisboa con la adolescente a bordo. La fama, unida a una polémica cada vez más agria, puede acabar devorando a esta chiquilla a la que no hay que quitarle mérito: ha conseguido conectar con los que en el futuro tendrán los resortes del poder y eso no es fácil. Y está consiguiendo sacar los colores a quienes ahora tienen mando en plaza. Pero un activista del siglo XXI corre el riesgo de que la fama se convierta en su peor enemigo.