Tirarse de cabeza

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Rocío Monasterio sabe movilizar a la izquierda. Poner en duda las amenazas recibidas por Iglesias es acabar el alboroto y empezar el tiroteo. Tampoco es lo mismo amenazar a gente con escolta que sin escolta. No sé si envidio a Monasterio la falta de filtros, el asilvestramiento. Que hable como si fuera ventrílocua, no. ¿Saben lo del espíritu de la escalera? Eso de que lo ingenioso se te ocurre cuando ya te has ido del sitio donde discutías. En el caso de Monasterio, su espíritu de la escalera es tirarse de cabeza siempre. Y hay quien lo aplaude. El desprecio con el que el día del debate Pablo Iglesias llamaba señora a Monasterio era tan evidente que no extraña lo que pasó ayer en la Cadena Ser. De despreciador a despreciadora, taconazo.

Después del lío con ese «Levántese y lárguese» de Monasterio, y después de que Iglesias se levantara y se fuera, el PP de Madrid publicó un tuit: «Iglesias, cierra al salir». Tuit borrado. Y lo que piensa ese PP lo piensan muchos. Monasterio sabe que a Iglesias lo odia mucha gente y se recrea. Le da igual el fingimiento de la democracia. Monasterio, cuando Iglesias se iba y Àngels Barceló intentaba impedirlo, le decía: «¿Es una moderadora o una activista?». Habrá gente aplaudiendo esas bravatas de pandillera, pero también hay quien cree que la pandilla trae el fascismo ese. Ayuso no fue. Sólo tenía un debate en su carnet de baile. Pero estará contenta con Monasterio. Incluso ella fue capaz de decir a Mónica García que la curva de contagios estaba como su boca, mustia. Y sonar más amable que Monasterio diciendo ayer a García que tiene cara de amargada. A ver si se acaba ya esto y llega el fascismo, el comunismo o la tuna, pero que se acabe.