Pedro Sánchez junto a sus vicepresidentas. antes de la remodelación del Gobierno. / EFE

Soldadas

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Mucha remodelación de Gobierno, pero dice soldadas. Cualquiera sabe que soldada es un sueldo. Menos Pedro Sánchez, que se dirigió en la base lituana a los «soldados y soldadas españoles». Hablaba Susanna Griso con una militar de alta graduación que había salvado a una señora de ahogarse. «¿Qué prefiere usted que le diga, capitán o capitana?». «Es que no existe capitana, es capitán». Muy amable. No era el tono de «La república no existe, idiota». En el Ejército se dice la soldado, la capitán, la general. 'La generala' es una zarzuela.

Sánchez ha conseguido que me acuerde de Marta Sánchez y su 'Soldados del amor' en Abu Dabi, en la fragata Numancia en 1990. Con el ministro Narcís Serra de testigo. Y con Raúl Sénder cantando un villancico (era Nochebuena) al ministro y pianista.

La gran Rosa Morena había ido a El Aaiún para animar a las tropas españolas en 1975. Ya saben, la Marcha Verde. Rosa Morena cantó 'Échale guindas al pavo' besando a esos tipos con bigote y dejándose besar. Marta dedicó la canción a las madres. «Que se coman el pollo tranquilas», gritó un soldado. Y ella le acercó el micrófono: «Yo quiero decir a todas las madres que estén tranquilas, que estamos muy bien aquí con Marta».

Ella sabía a lo que iba: «Más que nada van a ver a una mujer, porque allí creo que no se ve ni una. Les alegraré la vista». También habló un poco de guerra: «Visto desde un punto de vista humano es una ridiculez que esto ocurra en el año 1990. Yo lo atribuyo a la tontería de los que llevan el turbante, que de tanto llevarlo se les acaba calentando el cerebro». Qué felices éramos en 1990. Las mujeres podían ser objetos sexuales y no vicepresidentas/soldadas primera, segunda y tercera.