CRECIMIENTO AZUL

Plan de Acción de la Estrategia para el Mar

Esta coincidencia circunstancial debería estimular al Gobierno de Canarias a desarrollar y activar a la mayor brevedad posible su propia estrategia, además de potenciar y aumentar las posibilidades de cooperación efectiva en el Atlántico central en torno a los archipiélagos europeos

El pasado 25 de julio reseñábamos el acuerdo por el que el Consejo del Gobierno de Canarias aprobaba unos días antes (15 de julio), la Estrategia Canaria de Economía Azul para la década (2021/30). Señalábamos literalmente qué: «El documento merece la mayor y positiva consideración por cuanto, como se ha repetido reiteradamente, para poder aprovechar e impulsar las oportunidades que se presentan es necesario tener elaborada previamente una buena estrategia», así mismo, se indicaba «que las limitaciones/carencias de este documento no ponen en cuestión su valor y su pertinencia» y «es claro que la tarea inmediata y urgente es poner en operación esta Estrategia movilizando herramientas agiles o creándolas si es necesario». Para poder empezar a concretar acciones específicas, donde y cuando sea posible, máxime cuando se indicaba que la financiación necesaria para su desarrollo no estaba disponible ni planificada.

La necesidad y conveniencia de disponer de una Estrategia Marina y las circunstancias europeas e internacionales, han hecho coincidir el acuerdo del Gobierno de Canarias con el acuerdo del Consejo de Ministros de Portugal (4 de junio 2021), por el que se aprobó la Estrategia Nacional para el Mar 2021-2030 como un instrumento de política pública, con la finalidad de mejorar la contribución del mar a la economía del país, la prosperidad y bienestar de todos los portugueses y responder a los grandes desafíos internacionales en la Década de los Océanos.

La introducción del acuerdo recoge como primer argumento, que Portugal tiene jurisdicción sobre casi la mitad de las aguas marinas europeas, lo que en su contexto es una referencia de magnitud, que se corresponde a escala nacional a que en el entorno de Canarias se sitúa la mitad de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) española.

Como consecuencia procedimental, cualquier estrategia debe ser seguida de un plan de implementación/desarrollo que la materialice de la mejor forma posible, lo cual, efectivamente en el caso portugués sucedió el 1 de septiembre pasado, en el que el Consejo de Ministros portugués aprobó el Plan de Acción de la Estrategia Marina 2021/30, como hoja de ruta para su desarrollo y como documento de referencia, que ha de permitir su seguimiento.

Como ha señalado el ministro Ricardo Serrao, muy implicado personalmente y profesionalmente con Canarias en el contexto macaronésico, desde su puesto de director (durante muchos años) del Centro de Investigación de Oceanografía y Pesca (DOP) de Azores; este documento es clave para movilizar el Plan de Recuperación y Resilencia (PRR), que ya tiene una dotación establecida de 252M€ y la posibilidad de aumentar esta cantidad con fondos provenientes de los 6.600M€ de otros componentes del Plan.

La oportunidad de que el desarrollo de la Estrategia Canaria de Economía Azul se apoye y aproveche recursos en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) español, es igual de necesario y evidente, sin embargo, el tiempo que se tardó en redactar y aprobar la Estrategia Canaria, junto con la Estructura de Gobernanza de la que fue dotada, no favorecen el optimismo en cuanto a tener un plan que pueda aprovechar las circunstancias favorables actuales, considerando la limitación temporal para hacerlo. Es de señalar la voluntad portuguesa de hacer que las estrategias sean útiles y efectivas durante toda la década, lo que se refleja en la previsión por la que el Plan de Acción debe ser revisado periódicamente para poder ajustarlo a la realidad cambiante, buscando además, la estabilidad de forma específica, estableciendo que debe ser revisado al inicio de «cada legislatura» para incorporar las medidas que correspondan de cada programa de Gobierno.

El Plan de Acción portugués se articula en torno a 10 Objetivos Estratégicos, entre los que se distribuyen 185 medidas específicas, 30 de las cuales son señaladas como emblemáticas por su alcance potencial y por el conjunto de efectos multiplicadores que deben producir.

OE1 - Combatir el cambio climático y la contaminación y proteger y restaurar los ecosistemas.

OE2 - Fomentar el empleo y la economía azul circular y sostenible.

OE3 - Descarbonizar la economía y promover las energías renovables y la autonomía energética.

OE4 - Invertir para garantizar la sostenibilidad y la seguridad alimentaria.

OE5 - Facilitar el acceso al agua potable.

OE6 - Promover la salud y el bienestar.

OE7 - Estimular el conocimiento científico, el desarrollo tecnológico y la innovación azul.

OE8 - Incrementar la educación, la formación, la cultura y la alfabetización oceánica.

OE9 - Fomentar la reindustrialización y la capacidad productiva y digitalizar el océano.

OE10- Garantizar la seguridad, soberanía, cooperación y gobernanza.

La lectura tanto de la Estrategia como del Plan portugués, muestra que comparten muchos objetivos y aproximaciones con la Estrategia Canaria, muy difícil no hacerlo, al menos parcialmente considerando su visión y contenidos.

Esta coincidencia circunstancial debería estimular al Gobierno de Canarias a desarrollar y activar a la mayor brevedad posible su propia estrategia, además de potenciar y aumentar las posibilidades de cooperación efectiva en el Atlántico central en torno a los archipiélagos europeos, para lo que debe aprovechar y apoyarse en la experiencia de cooperación generada en los últimos años en el marco de europeo de cooperación interregional.

El actual Programa de Cooperación Interreg, financiado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional MAC 2014-2020, se encuentra en su último periodo de ejecución en su desarrollo (como consecuencia de las prórrogas derivadas del efecto del CV19), lo que ha deslizado paralelamente la puesta en marcha del nuevo Programa, además, esta iniciativa MAC se ha fortalecido en el marco europeo con la creación de un nuevo apartado específico (Interreg D), para la cooperación entre las regiones ultraperiféricas y los terceros países vecinos, «lo que consolida la singularidad de este programa, cuyo objetivo principal es la inserción regional de estos territorios alejados en sus respectivas zonas geográficas», aumentando el montante total de recursos disponibles hasta 283M€. Así mismo, Interreg MAC 2021-2027 ha ampliado su espacio anterior de influencia (integrado por las regiones europeas Azores, Madeira y Canarias con Cabo Verde, Mauritania y Senegal) a los que se añaden ahora Ghana, Costa de Marfil, Gambia y Santo Tomé y Príncipe.

La combinación de esta experiencia colaborativa, la disposición de estrategias bien elaboradas, de un marco de financiación muy potente y un escenario internacional amplio y favorable, abren una oportunidad probablemente única e irrepetible, para consolidar el Crecimiento Azul sostenible como soporte de economía y empleo en Canarias.