El partido por la mitad

Alba Carballal
ALBA CARBALLAL

En uno de mis vídeos preferidos de todo internet, la youtuber y arquitecta Ter define la 'performance' en los siguientes términos: «Una performance consiste en canalizar un único sentimiento de la manera más intensa posible para hacer un point -señalar algo-, sin matices y sin disclaimers -sin renuncias-». Uno de los primeros ejemplos que pone para explicar este concepto es el del rapero Kanye West, que ha conseguido despegarse por completo del plano de la realidad y se ha instalado a vivir en un ostentoso ático con vistas al mar de la fantasía. La traca final de los fuegos artificiales de Kanye, cuyo espectáculo de los últimos años incluye la fundación de una iglesia cristiana, el matrimonio con Kim Kardashian o más de una veintena de Grammys, llegó hace un par de días: el artista anunció, en una fecha tan simbólica para Estados Unidos como el 4 de julio, que se presentará a las elecciones presidenciales de noviembre.

Cualquiera que procese esta información desde un punto de vista racional saldrá escaldado, frustrado o rabioso; pero quien sea capaz de ponerse las gafas dadaístas y mirar 2020 desde fuera, se dará cuenta de que este giro de los acontecimientos es formidable. En cualquier caso, Kayne llega tarde a esto de postularse para dar el salto desde la música a la presidencia de un país. Aunque no lo llevó tan lejos, la Faraona también fantaseó con gobernar España en un temazo sobre las elecciones que le hizo perder el pendiente más famoso de la historia: «Que voten por Lola Flores para ocupar la gobernación, y Antonio con su guitarra ponga alegría en la reunión». Para ti esta lección gratuita de marketing político, Kayne. A lo mejor hasta te viene bien para la campaña.