Tabúes caducos

López Obrador, el desmemoriado

03/04/2019

Era una dialéctica que parecía haber quedado enterrada en las últimas décadas. Sin embargo, el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, resucitó con calzador y de manera surrealista un viejo axioma del imaginario nacional más recalcitrante: «Que España pida perdón por la conquista».

500 años después de la toma en escena de Hernán Cortés y 2 siglos después de la República, la petición del político oaxaqueño suena a música de pandereta. Aún más si cabe, cuando en 1836 ya se firmó el Tratado de Calatrava, un acuerdo «definitivo de Paz y amistad entre España y México» en el que se supuestamente se perdonaban todas las desventuras y tropelías realizadas en una conquista -como

en todas las de la humanidad-.

«El actual presidente de México reavivó cicatrices que desde el tratado de Calatrava de 1836 habían ido cauterizando poco a poco»

Es llamativo que Obrador reviva cicatrices del pasado, desviando curiosamente la atención en otros asuntos candentes en su país como la instauración del Tren Maya por la selva chiapaneca, todo un genocidio medioambiental, o la reducción del presupuesto para ayudas a los menores y mujeres víctimas de maltrato. Incluso la tan ponderada investigación de las 43 estudiantes asesinados en Ayotzinapa sigue diluyéndose como agua de borrajas.

Ante estos y otros miles de argumentos afilados contra su gestión, bien vale una reivindicación histórica para desviar tanto «argüende». Es curioso que, viniendo de una de las zonas más pobres del país, no haya enarbolado también el perdón a las culturas toltecas, zapotecas, mixtecas, mayas y nahualt por la conquista y sometimiento azteca, a la sazón el núcleo de su génesis fundacional.

Como contrapartida, la derecha española se ha animado al carro para contar un relato histórico alejado de la realidad: una conquista bucólica que nunca existió. Una pantomima ultraderechista que no entra ni con calzador, pero ya estamos todos mayorcitos como para creernos los cuentos de la lechera civilizadora así como para pedir penitencia peregrina.