Las venas abiertas

La Canarias pendiente

02/06/2020

Canarias celebró el pasado fin de semana el día grande de la autonomía. El primero en 27 años sin un gobierno nacionalista al timón del archipiélago. Sin embargo, siguieron repitiéndose los estigmas arraigados del proceso de aculturación que se propagó por las islas durante el dominio de Coalición Canaria.

Resulta complicado comprender cómo un partido, que presume de llevar en sus estatutos la tricolor de las siete estrellas verdes, ha criado generaciones para las que los mayores iconos de su identidad son una botella de refresco y una caja de ambrosías.

Más que concebir un modelo de país, orgulloso de sus raíces y de sus hitos intelectuales, se redujo la cultura a un círculo vicioso y clientelar de afectos al régimen y a sus propios intereses.

No se cuidó nuestro habla y se permitió su decostrucción con la colonización absoluta de modismos peninsulares que difuminaron las singularidades de nuestro carácter.

«Le toca al pacto de las flores proyectar una identidad que ahuyente los complejos»

Y se podría seguir enumerando todos los relieves que se han ido puliendo hasta eliminar la existencia de nuestras características. Mucho más ricas en contenido, aunque a veces seamos los primeros ignorantes sobre ellas, de lo que los que las limitan al tópico de la lava, la arena y el mar dejan ver.

Ya Coalición no está. Aunque ellos mismos sean los primeros que parecen omitir ese detalle, y es que debe ser difícil desprenderse de la arrogancia propia de tantos años de poder. Y ahora le toca al pacto de las flores respetar y proyectar una identidad que logre de una vez ahuyentar los complejos adquiridos durante tantos años de colonialismo.

El respeto a las raíces y a los que nos antecedieron. Defender que el hecho diferencial marcado por la geografía nos ha enriquecido y adelantado en muchas ocasiones a los del continente.