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Solo un minuto

A confesar bien

Francisco Martel

Sacerdote

Miércoles, 31 de enero 2024, 22:41

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Amigos lectores-as, recuerdo que alguna vez alguna persona me ha preguntado cómo hacer una buena confesión y con gusto le he dicho la forma ya que este sacramento es un gran regalo que nos dejó Jesús antes de marchar al cielo diciendo a sus apóstoles: «Vayan por el mundo y perdonen los pecados a aquellos que se arrepientan».

Les puedo decir que yo mismo me confieso con alguna frecuencia, y confieso a personas desde el año 1965 en el que fui ordenado sacerdote con 8 compañeros por el gran obispo D. Antonio Pildain en Agaete. Hombre, sé que a veces se pasa algún trago amargo al ir a confesar ya que existe algún sacerdote que se cree más juez que pastor, cosa que yo mismo experimenté una vez visitando Roma. Sí, me sucedió en la Basílica de Sta. María la Mayor que, al ver a un sacerdote en el confesionario, me acerqué a él y le dije que yo era sacerdote y que hacía estudios en Bruselas, en Lumen Vitae, y que entre mis pecados estaba el que yo mismo a veces dejaba de rezar el Breviario…

Amigos-as, aun recuerdo que, ante lo que yo le decía, él me paró y me dijo así: «Oiga, Ud. es sacerdote, y recuerde siempre que Ud. mismo prometió el día de su ordenación sacerdotal vivir fiel como sacerdote, y veo que no lo está haciendo...». Permítanme, amigos-as, decirles que aquella confesión tuvo su efecto, no por su forma, sino porque ella me enseñó a que yo no me sentase en el confesionario como un juez, sino como un buen médico y un buen pastor que sabe acoger a todo el que llega.

Por ello, amigos lectores-as, les animo hoy a practicar la confesión, sí, a recibir este gran regalo que Jesús nos ha dejado donde el sacerdote en nombre de Jesús siempre nos dice: «Yo te perdono de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo».

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