Primera plana

¿Vamos a defender Canarias?

10/05/2019

Se confirma lo que he ido apuntando tanto desde intervenciones en público como desde esta columna en los últimos meses: en esta legislatura que ahora arranca el factor territorial será determinante. Pedro Sánchez apuesta por Miquel Iceta para que presida el Senado lo que constituye, sin duda, un gesto al conflicto catalán. El líder del socialismo catalán que no excluye los indultos del Gobierno de Sánchez a los procesados en el Tribunal Supremo por el intento separatista, se iría a Madrid en aras de un impulso autonómico que está por definirse, pero que va a haberlo porque, de lo contrario, la legislatura se hará insostenible y se agotará antes de tiempo. Que no confunda la aparente calma que reina este mes y puede que en verano. Antes o después, volverá (y de qué manera) la confrontación. Las derechas mesetarias (Ciudadanos y Vox, especialmente) no tardarán en retornar a los ataques a bayoneta calada. Y la demanda catalana no se va a silenciar tan solo con los indultos.

¿Canarias liderará su propia respuesta y encaje en el diseño federal (o el que sea que esté por venir) o irá aletargada ante el resto contentándose con un tratamiento uniformizado? Este es el gran dilema que los distintos partidos, y en particular el nacionalismo canario en sus diferentes expresiones (NC y CC), deben plantearse. Las islas no se merecen un café para todos de segunda versión sino que debe abanderar la defensa de sus singularidades y su realidad como nacionalidad para que no sea carcomida por una inercia de homogenización que valdrá para otras latitudes del Estado pero no para el archipiélago.

«Cataluña no ha logrado la independencia pero sí ha estancado la vida política e institucional al tiempo que bloquea el sistema del 78»

Cataluña no ha logrado la independencia pero sí ha estancado la vida política e institucional al tiempo que bloquea el sistema del 78. La reforma constitucional se antoja inexcusable si, en realidad, se cosecha un remedio territorial que sofoque el reto soberanista. Y esto no va a ser un paseo de domingo por el campo primaveral sino que implicará una batalla política de primer nivel donde habrá que ofrecer argumentos en amparo de los intereses de cada uno, en nuestro caso el ámbito canario. Porque algo habrá que hacer cuando se constate que el tratamiento que reciba Cataluña en el futuro (pacto fiscal por ejemplo) trastoque los elementos esenciales de la organización territorial del Estado.

El PSOE isleño tiene la opción de absorber la ramificación apegada a la tierra para ejercer la defensa de Canarias en un frente de izquierdas en el que NC es un aliado y Podemos reluce sin sonrojo la bandera de las siete estrellas verdes que por último oculta CC o, la segunda posibilidad, el nacionalismo (NC y CC) rescata la reunificación o confluencia en un acto de generosidad mutuo para recuperar posiciones perdidas en el sistema de partidos de Canarias. Estos son, ni más ni menos, los parámetros actuales en los que se dirime la política en el archipiélago. Y más vale ir asumiéndolo cuanto antes. Si vamos a remolque de lo que suceda en Madrid, nadie preservará los intereses de Canarias. Se olvidarán de nosotros.