Editorial

Una censura con notables contradicciones

27/06/2020

La legitimidad de una moción de censura está fuera de toda discusión. Es un mecanismo democrático para el cambio de gobierno y que en el ordenamiento español lleva aparejada además la necesidad de que haya una candidatura alternativa, de manera que deriva automáticamente en un nuevo responsable de la administración afectada, para evitar así un vacío de poder. Así las cosas, nada que objetar desde el punto de vista de la legitimidad democrática a que Coalición Canaria, Partido Popular y una concejala de Ciudadanos recién llegada al pleno pacten una censura al equipo de gobierno en Santa Cruz de Tenerife. Otra cosa es si evaluamos la necesidad, la oportunidad, las formas y las razones de fondo, que siguen siendo un enigma porque los censurantes no han dado aún la cara para explicar los motivos de su iniciativa.

En cuanto a esas formas, al margen del secretismo, lo que más sorprende es que la censura sea posible gracias a una concejala que ya el primer día falta a su palabra. En la mañana en que tomaba posesión del cargo como integrante del pleno, Evelyn Alonso afirmaba públicamente que no era momento para estar con censuras. Lo mismo habían dicho dirigentes regionales y nacionales de su partido pero se esperaba oír su posición. Y descubrir que por la mañana dice una cosa y por la tarde ejecuta lo contrario no es precisamente la mejor tarjeta de presentación para un cargo público. Menos aún si estamos hablando de una concejala que, por lo que se ve, está llamada a asumir importantes cuotas de poder. Será en todo caso por el valor de su voto y no por la coherencia entre lo que manifiesta y lo que realiza.

Esa actuación es otro hito en la progresiva desintegración de Ciudadanos en Canarias. Sus pobres resultados en las urnas hace un año dieron paso a acciones poco edificantes, como el lamentable episodio de la diputada Vidina Espino tildando de «tamayazo» que compañeros de partido apoyasen a Patricia Hernández para la Alcaldía chicharrera. La misma Vidina Espino, por cierto, que ahora parece que prefiere no opinar sobre la actuación de Evelyn Alonso. ¿O es que este «tamayazo» le resulta más llevadero?

También deberá el Partido Popular explicar qué gana con esta operación. Convertirse en la muleta de Coalición Canaria no parece que sea la mejor estrategia para una formación política de ámbito nacional que solo puede crecer en votos en islas como Tenerife, donde CC ha sido históricamente un referente para el espectro de centro e incluso conservador, si se distancia de esa marca.

Esperamos, por tanto, que los artífices de la censura expliquen su programa y cómo quieren crear un grupo de gobierno fiable ayudado por una concejala que, a las primeras de cambio, ha demostrado que no lo es.