Frecuencia Modulada

Un buen fondo de armario

04/03/2019

Corren tiempos teñidos de pesimismo. El negro o, en el mejor de los casos, el gris azul oscuro lo impregnan todo. Sin casi darnos cuenta se ha encriptado bajo la piel la gélida pandemia de que todo va mal e irá a peor. Hay que reconocerlo: la crispación política, la eterna precampaña electoral y la falta de altura de los actuales líderes se ha impuesto a las buenas temperaturas con la que los mortales suelen mirar hacia el futuro. Aunque el termómetro se disfrace estos días de primavera aún quedan varios meses de duro invierno. No guarde el chaquetón ni el paraguas, téngalos a mano al menos hasta el 26M.

«La dispersión del voto convertirá en alcalde a aquel con prendas suficientes para encandilar a todos»

Desde ahora hasta entonces las bajas temperaturas políticas nos harán tiritar bajo nubarrones, ventoleras y fuertes chubascos que asolarán nuestros días todo un trimestre. El sol intentará salir pero volverá a casa corriendo tras otro mitin de Pedro Sánchez contra el ogro de la derecha, otra perorata de Casado sobre la usurpación de la Moncloa y el enésimo discurso de Rivera poniendo un veto al PSOE. Acostúmbrese, así está el pronóstico del tiempo y será imposible remar contra corriente mientras dure el temporal.

Pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Pese a la sensación térmica, todos los partidos saben que los resultados de las urnas darán paso a un anticiclón al que se adaptarán mejor aquellos políticos con un buen fondo de armario. La dispersión del voto que auguran los meteorólogos convertirá en alcalde, presidente de cabildo o jefe del Gobierno regional a aquel con prendas suficientes para encandilar a todos: un gastado vaquero apegado al estilo de Podemos, una chaqueta de pana modelo Felipe González si se trata de hablar con los socialistas o un polo de marca señorito andaluz a la hora se sentarse con el PP.

La puesta en escena será clave a la hora de negociar a tres, cuatro y hasta cinco bandas. Quizás por eso muchos partidos están diseñando sus listas electorales pensando en perfiles que faciliten la búsqueda de apoyos diversos, en personas capaces de cambiarse varias veces de ropa con la rapidez necesaria para llegar a tiempo a todas las citas. Esa búsqueda de perfiles camaleónicos explica la jubilación de líderes históricos, dirigentes de la vieja escuela a los que les costaría mucho cambiar de estilo a estas alturas de temporada. Incluso formaciones clásicas como CC asumen la necesidad de ir a la moda como parte de su oferta electoral: renovarse o morir.

Encasillarse no está de moda ni siquiera en la política. Una cosa es ser pesimista y otra muy distinta huír de las pasarelas cuando toca lucir palmito con garbo. Empieza el espectáculo.