...y los gatos tocan el piano

Un antes y un después

20/10/2019

El último informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) vuelve a dejar a Canarias como una de las comunidades con más ciudadanía malviviendo. Más de 700.000 personas viven en las islas con lo justo para no morir, y sus expectativas de mejora están cercenadas, pues ni logrando un puesto de trabajo consiguen salir de pobre, dado lo paupérrimo de los sueldos.

Las mujeres, además, sufren una situación peor, pues muchas de ellas son la única persona adulta de los miles de hogares monomarentales que subsisten en las islas: 40.000 más en 2018 que el año anterior. Esta situación contrasta con los discursos grandilocuentes de esa parte de la sociedad que ha logrado sortear su origen –la miseria se hereda– o la mala suerte –las amistades e influencias ayudan a sobrevivir en épocas aciagas–.

Como contraste, cada semana asistimos a la presentación del enésimo acontecimiento que cambiará nuestro destino, que marcará «un antes y un después»: una fundación dedicada a un escultor, que atraerá a millones de turistas y enriquecerá al pequeño empresariado local; un molino en el mar, un telescopio gigante en un paraje natural protegido o un festival de esto o de lo otro. Un acuario al que se exime de pagar el IBI; o, un centro al que le ceden terrenos públicos. Un jardín con agujeros en los que meter una bola al que se le condona la factura del agua e, incluso, un macromuelle desde el que la comunidad local podrá ver partir y llegar cruceros. No puede faltar la gira de la orquesta de turno por China o Alemania, donde ha sido invitada (con tal de que lo paguemos con dinero público), o una montaña reconvertida en sagrada, o un museo de bellas artes para que luzca la figura del político omni-inaugurador.

Ninguno de estos proyectos ha cambiado en nada la vida de la gente más vulnerable. En cambio, han mejorado la buena vida de los que ya estaban bien, aportando opciones de ocio a su apretada agenda de eventos sociales. Es el delirio de la clase ociosa de la que hablaba Thorstein Veblen.

A peor no se puede ir, por muy imaginativo que uno sea. Lo dice la propia EAPN: Canarias está a la cabeza de la pobreza en España desde hace ya una década. Con nacionalistas, con socialistas y con populares ocupando las poltronas de todas las administraciones durante décadas interminables. Vergüenza debería darles por su estupidez y codicia y a nosotros, también, por permitirlo.