Turismo a ritmo de 'Eye of the Tiger'

El turismo, asociado al Dúo Dinámico y a su 'Resistiré' de los balcones, sigue mostrándose como una actividad económica y social de máximo interés y atracción para el ser humano

David Morales
DAVID MORALES Las Palmas de Gran Canaria

Imposible no motivarse escuchando 'Eye of the Tiger', mítica canción del grupo estadounidense Survivor, y eternamente vinculada a Rocky Balboa (Sylvester Stallone). Ya saben, el humilde boxeador de un barrio pobre de Filadelfia, que resurge de sus cenizas preparándose duro y a fondo, con dicha melodía impulsando su lucha interna -y su preparación física- en su objetivo de llegar a ser el campeón mundial, tras haber sido previamente 'apaleado' en el ring por Apollo Creed.

Bastan los 50 primeros segundos instrumentales de la susodicha canción para pensar en apuntarnos en el gimnasio más próximo a casa desde el día 1 de enero, como siempre perenne propósito de año nuevo…hasta que lo descartamos la víspera de Reyes, a pesar del roscón.

Si de un combate pugilístico se tratase, en el rincón de la izquierda, con calzón rojo mexpando, Ómicron Aquímetienen; en el de la derecha, con calzón azul atlántico, Turismo Loresisto. Y ahí sigue nuestro Turismo levantándose de la lona, a pesar de los recientes noqueos provocados por este singular virus expansivo (como los presupuestos del gobierno de turno), detectado -que no originado- en Sudáfrica.

Mala metáfora cinematográfica aparte, todos sin excepción -yo el primero- apuntaba allá por septiembre a una excelente campaña turística de invierno, toda vez se empezaba a controlar al virus a través de la vacunación masiva, tanto en nuestro país como en el resto de Europa, cuna geográfica de nuestros principales mercados emisores. Hasta el punto de que las ocupaciones turísticas en Canarias, en octubre y noviembre, prácticamente alcanzaron niveles similares al otoño de 2019 anterior a la pandemia.

Turistas ansiosos por volver al archipiélago, recuperación de la conectividad aérea, capacidad de gasto en destino dado el ahorro forzoso de nuestros visitantes durante los confinamientos y restricciones colaterales, flexibilización de controles sanitarios, eliminación de cuarentenas obligatorias, etc., etc., fueron, sin duda, los factores fundamentales que nos devolvieron las mejores expectativas económicas, turísticas y laborales posibles para los meses venideros. Hasta que en dos muestras de coronavirus tomadas en Sudáfrica entre el 19 y el 23 de noviembre pasado se detectó la presencia de una mutación del Sars-Cov-2 desconocida hasta la fecha. De nombre -según el orden del alfabeto griego- Ómicron.

Basta con recordar los datos de turistas de noviembre de 2021 para entender que de verdad estábamos 'on the way to recovery' (en el camino de la recuperación): en Canarias, en dicho mes, recibimos un total de 1.145.000 turistas, frente al 1.289.000 de noviembre «de antes de la pandemia» (2019). Datos estadísticos extraídos de las encuestas de movimientos turísticos en frontera Frontur y del Instituto Canario de Estadística ISTAC. Y de los cuales claro que en la diferencia matemática entre ambas cifras aún existía un diferencial de turistas a recuperar de unos 144.000 visitantes adicionales. Pero sin olvidar todos de qué cifra veníamos: del 0 (cero) turístico más absoluto jamás imaginado.

Esa positiva tendencia constante al alza hacia la total recuperación turística se vio frenada -en previsiones de visitantes para el primer trimestre de este nuevo 2022- una vez Ómicron no tardó en propagarse cual alma que parte un rayo. Hasta el punto de que, en nuestra misma tierra, sólo en el final de año viejo e inicio del nuevo, se han contagiado más de 60.000 personas, casi la misma cifra de contagiados que…. ¡en los primeros quince meses de pandemia!, más allá luego de lecturas e interpretaciones diversas sobre ratios de población vacunada, hospitalizada, ingresadas en UCI, fallecidos, etc.

En cualquier caso, el parón y freno en la llegada de nuevas reservas para este inicio de 2022, con Canarias siempre como destino turístico líder invernal, no tuvo tanto que ver con la aparición de la nueva variante, y sí más con la decisión, tras el puente de diciembre, de imposición de cuarentena obligatoria al regreso de los turistas -especialmente británicos- a sus países de origen. Medida que, en el caso del gobierno de Boris Johnson ahora ha sido, por fin, revocada (además de suprimir también la obligatoriedad de test PCR, más caros, en favor de los de antígenos, muchos más baratos para las familias inglesas). Y cuya eliminación ha supuesto que, de golpe y porrazo, las reservas del principal operador turístico británico, JET2Holidays, se hayan incrementado en hasta un 150%, con España como destino principal. Estratégico operador y línea aérea que, referido a nuestro archipiélago, conecta Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife con las principales ciudades británicas.

El turismo, asociado al Dúo Dinámico y a su 'Resistiré' de los balcones, sigue mostrándose como una actividad económica y social de máximo interés y atracción para el ser humano. Y si bien es cierto que, en ocasión de pandemias, volcanes, atentados o guerras en zonas relativamente próximas, el negocio y el empleo turístico se ven impactados coyunturalmente, por otro lado, no deja de ser menos cierto que, tan pronto se estabilizan o desaparecen situaciones como las referidas, el turismo vuelve a rebrotar con fuerza. Cual pinos canarios en torno al volcán de Cumbre Vieja en La Palma donde, por fin, vuelve a asomar el verde de la esperanza.

Ejemplos de fortaleza y fe en el turismo los tenemos, sin ir más lejos en este arranque de 2022, en la celebración (presencial) en Madrid -en una misma semana- del VII Foro Hotusa Explora; el XI Foro de Liderazgo Turístico Exceltur; y, por supuesto, la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur). Y, ampliando el foco más allá de la temática turística, pero con claro impacto económico-turístico, en este caso para Barcelona, la celebración a final de febrero del Mobile World Congress de Telefonía.

Con eventos turísticos de calado como los reseñados, ¿cómo no seguir aupado al carro del optimismo, a pesar del máximo respecto al desarrollo y circunstancias actuales de la pandemia? Tuve la singular experiencia de verme sólo durante semanas, junto al Faro de Maspalomas, en el peor momento (por muertes) de la pandemia y en los momentos más severos del confinamiento. Y el silencio, la quietud y la soledad más absoluta que reinaba en uno de nuestros principales núcleos turísticos por el que, antes de la tragedia, transitaban y disfrutaban miles de visitantes, fueron, sencillamente, sobrecogedores. En lo anímico y mental. En lo individual y colectivo.

Pero ahora las coordenadas son otras. Hemos tenido un gran sub-temporada navideña, con ocupaciones que han rozado el 90%; con un destacado gasto en destino de nuestros visitantes (y el consecuente también importante incremento de recaudación de nuestro Igic, recursos fundamentales para las arcas públicas y los servicios a prestar a la ciudadanía, como seguro así refrendarán próximamente los datos estadísticos); y de nuevo Canarias ha sido la envidia de nuestros destinos competidores. Motivo por el cual, más allá del cierto retroceso en nuestra actividad turística en este arranque del '22, preocupémonos, pero, sobre todo, ocupémonos de y en lo que somos expertos: en turismo.

Puede que ustedes no lo sepan, pero Rocky Balboa, sí. El próximo 01 de febrero comienza y entraremos en el Nuevo Año Chino. El Año del Tigre. Período para el que se espera abundancia y prosperidad. El tigre como símbolo de la fuerza y de la valentía. El tigre, el mismo de 'Eye of the Tiger', de Survivor ('superviviente').

Ya ven, toda la terminología y simbología confluye para que este 2022 sea el año de la recuperación, aunque lo sea pausada. Preparados, pues, para superar, ilusionados, los Rocky Steps, los míticos peldaños de la escalera frontal del Museo de Arte de Filadelfia. Y cuando alcancemos la cima, recuerden: gesto de victoria con el puño al aire.