Turismo y los payasos de la tele

Ante el dramático escenario laboral del archipiélago, el objetivo es claro: regionalizar e, incluso, insularizar -sanitaria, estadística y turísticamente- nuestro producto

David Morales
DAVID MORALES Las Palmas de Gran Canarias

«¡¿Cómo están ustedes?!». Y gritamos mentalmente lo de «bieeen». Vendría a ser la tercera ley de Newton, el principio de acción y reacción, aplicada a nuestros felices recuerdos de nuestra infancia televisiva. Mismo proceso de reacción anímica manifestado, en forma de desconcierto individual, colectivo e institucional, tras el reciente final del estado de alarma.

El «Dale, Ramón, chuta más fuerte que eres todo un campeón» con el que nos obsequió el Presidente Sánchez al comunicar el final del estado de alarma en nuestro país, a partir del 9 de mayo, tuvo -en mi humilde opinión- un partidista componente discursivo más propio de la estridente pre-campaña electoral madrileña y de una interesada perspectiva política, que una científica decisión coral basada en criterios epidemiológicos que priorizara el interés general de la población.

Aunque Sánchez, cual Doc hablando con Marty Mcfly, haya proclamado que «el estado de alarma es el pasado. Hay que mirar al futuro que se llama vacunación», lo cierto es que ese futuro, sin estado de alarma y aún en plena pandemia, pinta bastos al fiarlo todo a las cartas de la responsabilidad social y de los ritmos de vacunación.

Un sorprendente final del estado de alarma sin alternativa jurídica sólida para las CC AA. Con las contradicciones de una oposición política que antes renegaba de las prórrogas y ahora clama por la continuidad de dicho estado. Con las incomprensibles celebraciones festivas en las calles de Madrid y Barcelona. Con la descompensación entre las demandas de las comunidades autónomas y los dictámenes fundamentados, pero contrapuestos, de los Tribunales Superiores de Justicia de cada región; …Todo un amargo mix de situaciones que ha descolocado hasta al mismísimo Fernando Simón: «Nadie sabe lo que pasará en España». Ahí, esta vez sí, lo ha clavado.

En turismo, en economía y en empleo, ya saben de la no consideración aún, por parte del Reino Unido, de Canarias como 'destino seguro'. No prohibiendo formalmente Londres a los británicos que se desplacen hasta nuestro archipiélago. Pero sí exigiéndoles tanto una severa cuarentena a su regreso, así como la realización de hasta tres tests PCR en Covid-19. Lo cual es en sí, en coste temporal y económico, una prohibitiva y traumática práctica para el bolsillo y la mente. Lo que supone dejar por ahora al turismo británico en 'stand by'.

En contraposición al todavía 'bloqueo' británico, en el lado positivo de la balanza nos desayunamos el día de San Pancracio (santo, entre otros, de los afligidos por la pobreza…) con que Alemania ha eliminado ya las restricciones y limitaciones de viaje a las personas vacunadas contra el Covid, entre ellas las de la exigencia de cuarentena a la vuelta de sus vacaciones. Rozando ya, nuestro segundo mercado turístico en importancia, los casi 30 millones de personas vacunadas con al menos una dosis, y unos 8 millones ya con la doble dosis recibida. Todo un acicate de esperanza turística y empresarial para los próximos meses. En especial para nuestro archipiélago.

¿Y en cuanto a iniciativas made in Spain para reactivar el turismo? La ministra de Turismo, Reyes Maroto, -que sigue creyendo que, en nuestro país, recibiremos más de 40 millones de turistas extranjeros en lo que queda de año, los mismos que en el segundo semestre de 2019-, lo fía todo a la manida carta de Bruselas. Confiando ella que, próximamente, la U.E. -la misma que sigue sin ponerse de acuerdo respecto al certificado sanitario o «pasaporte verde»-, revisará la recomendación comunitaria 912, relativa a la relajación de las medidas de control (no exigencia de tests PCR) para los viajes no esenciales procedentes del exterior de Europa.

Ante el dramático escenario laboral del archipiélago, el objetivo es claro: regionalizar e, incluso, insularizar -sanitaria, estadística y turísticamente- nuestro producto. Un archipiélago desligado de la España peninsular. Y cada una de las ocho islas pudiendo avanzar conforme a sus propios datos epidemiológicos. Que ni supone renegar de la Marca España, ni afecta a la solidez de la marca Islas Canarias, ni supone ser insolidarios…ni genera pleitos insulares -no al menos entre los canarios de a pie- dónde no los hay. Porque 10.000 parados menos en esta o aquella isla supondrán un avance real en la 'desescalada' más acuciante después de la sanitaria: la laboral.

Favorable situación epidemiológica regional y por islas que debería constituirse en el arma argumental de referencia, a la hora de desplegar la mayor defensa e interlocución institucional posible ante los distintos mercados emisores, especialmente ante el Reino Unido. Para defender y promocionar la activación de las que, desde nuestra asociación SKAL de Turismo, venimos planteando y denominando R.A.R.E., rutas aéreas de reactivación económica.

Rutas aéreas que cubren aviones, que son los únicos 'planes de recuperación' que realmente queremos ver materializados urgentemente en nuestros cielos. Para poder salir del agujero socioeconómico en el que nos encontramos. Y cuyo regreso, el de los aviones, no podemos permitir se dificulte aún más por la vía del (sic) «Impuesto sobre el uso del transporte aéreo. Gravamen cuyo objetivo es el fomento del uso de medios de transporte más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente», según reza en el documento remitido a Bruselas desde Moncloa.

Sin explicitar el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del 'España Puede' la excepción canaria que, ya en marzo de 2020 le trasladaba la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, al Presidente Torres, con aquel «… cuando se redacten las normas que regulen los impuestos planteados, la voluntad inequívoca de este Gobierno es excluir de su aplicación a las islas».

Aprovechando desde aquí para recordar a la ministra que, ya que hablamos de transversalidad, no sólo lingüística, sino también presupuestaria y de género, la conectividad aérea y la reactivación de la movilidad internacional supone, para Canarias, parar el paro.

Justificaba también estos días la Sra. Montero que las futuras clavadas impositivas -incluyendo la de los billetes de avión y tráfico aéreo-, recogidas en el documento presentado a la U.E. -incluyendo vienen a responder al objetivo de generar en nosotros un «cambio de conducta medioambiental y de salud». Deberían hacérselo mirar.

Qué buenos eran Gaby, Fofó, Fofito, Miliki y Milikito. Cuánta felicidad y sonrisas de un país. Con aquel rojo auténtico, el de su clásica vestimenta y el de sus narices, reflejo de ilusión y alegría. «Entremos al túnel, por el túnel pasarás, la bocina tocarás, la canción del pipipí, la canción del papapá»