Turismo se escribe con 'tu'

La única opción de recuperar algo de actividad turística (y puestos de trabajo) en los próximos meses pasa, irremediablemente, por mantener nuestros bajos niveles de contagios

David Morales
DAVID MORALES

Con 'tu'de tu empleo, de tu familia, de tu proyecto de vida. Porque sin Turismo no hay... tu tía. Al menos no en nuestras islas, en las que los cimientos de nuestra estructura socioeconómica van a terminar por colapsar -en lo que al mix salvar vidas y salvar empleos se refiere- si la Dirección General de Salud Pública estatal no añade a su resolución del pasado 11.11 la coletilla de «también serán válidos los tests de antígenos como también será de obligación el presentar dichos tests por los viajeros nacionales». Si no publicado en el BOE, aunque sea con un tu-it.

Como tampoco se van a salvar empresas turísticas y de sectores complementarios, así como trabajadores autónomos y por cuenta ajena, si a unas y a otros se les siguen aplicando cargas impositivas y recibos sociales a pesar de estar facturando o ingresando....0 euros, a cambio, para más inri, de...0 servicios.

De la anosmia a la hiposmia (pérdida total o parcial del olfato) turística va un pestañeo. Sucedió cuando, de un absoluto 0 turístico al desatarse la pandemia, pasamos en las islas a 'oler' algo de turismo -y optimismo- en los meses de verano, reforzados posteriormente en aquella rendija a la esperanza económica y laboral que supuso el fin de los vetos a los viajes a Canarias por nuestros tradicionales mercados emisores de turistas. Rendija cerrada, o más bien, portazo recibido días después, en la consideración de que el problema sanitario no lo teníamos en las islas, sino más bien...ellos mismos allende nuestras fronteras.

Y en el devenir de todo este tiempo transcurrido, que si vuelos y corredores seguros (...)Túnez, Turquía, Tutankamón (Egipto),..., también se escriben o empiezan por 'tu'

Y en el devenir de todo este tiempo transcurrido, que si vuelos y corredores seguros; que si fortaleza; que si laboratorios ¡y hasta algún observatorio!; que si planes de resistencia y resiliencia; que si una póliza de seguro para imprevistos de turistas con Covid; que si ERTE ahora de nuevo ante el filo de la navaja; y tests. Muchos test. Porque por intentarlo, que no haya sido. Máxime en un escenario de pandemia sanitaria (occidental) mundial por el que ninguno de los que tenemos la suerte de seguir contándolo, nunca antes habíamos transitado.

Canarias no huele a pólvora. Pero que la mecha social, económica y hasta institucional, sí que está encendida pantone rojo hirviendo con siete estrellas verdes, de eso no hay duda. Porque si algo concita absoluta unanimidad en nuestra isleña sociedad -de uno a otro de sus extremos, con independencia del credo político, del desempeño profesional, o del rol social de cada cual-, es el enérgico enfado y rechazo absoluto respecto a singulares actitudes que vienen emanando desde determinadas áreas del mando central. Áreas, o carteras, en las que hubieran confundido la expresión 'coles de Bruselas' con 'goles de Bruselas'. Que es lo que nos han pretendido meter a los canarios. 'Goles', con el estilo inconfundible del bruselense Manneken Pis, mano a la cintura, y vestido para la ocasión cada vez que el muchachito de bronce evacúa sus riñones-. Y nosotros, debajo.

Que Interior descarta el traslado a la península de inmigrantes irregulares (sic) «por la política de la Unión Europea», allá que sale Bruselas a recordarle a España que «ninguna legislación de la Unión» prohíbe que un estado miembro y soberano pueda redistribuir solidariamente a los inmigrantes por su territorio.

Que Sanidad emite la resolución relativa a la ya obligación para cualquier viajero extranjero de presentar un test PCR negativo a su llegada a España, no aceptando los tests de antígenos (sic) «porque la Unión Europea no los homogeneiza», y allá que Bruselas recomienda dichos tests rápidos como alternativa de control sanitario a los PCR.

Que Turismo impide a Canarias -desde la reapertura de fronteras allá por el mes de julio- blindarse sanitariamente estableciendo controles sanitarios en puertos y aeropuertos en las llegadas de viajeros (sic) «porque Bruselas no lo contempla al afectar a la libertad de movimientos en el espacio Schengen», allá que Madeira - región ultraperiférica europea R.U.P. como nosotros- lo aplica, incluso a portugueses. Sin Madeirexit forzado a la vista.

Revirarse a lo presidente Torres acerca de la inmigración que algunos pretenden acumular y perpetuar en nuestros muelles de piche, campamentos de barro y complejos de todo incluido, debiera ser sinónimo fónico y gestual de contundente, inmediata y colectiva respuesta social, empresarial e institucional canaria ante el desastre económico y laboral que ya nos acaricia con garras de uñas largas.

La única opción de recuperar algo de actividad turística (y puestos de trabajo) en los próximos meses pasa, irremediablemente, por mantener nuestros bajos niveles de contagios; porque dichos bajos niveles se produzcan tanto en la península como en Europa; porque la obligatoriedad de tests en SARS-Cov-2 contemple tanto los PCR como los de antígenos; porque dicha obligatoriedad de test incluya también a los viajeros peninsulares, no sólo extranjeros; y porque los agentes turísticos sigamos aplicando con rigurosidad, como hasta ahora, los protocolos sanitarios establecidos.

Sin olvidar, por supuesto, que Canarias debe dejar de ser noticia promocional en países y medios de comunicación de toda Europa, tanto respecto a la situación de las miles de personas inmigrantes que, huyendo de terribles desgracias, acaban viéndose hacinadas en un minúsculo muellito canario de cierta dificultad pronunciatoria. Como dejar de ser latest news respecto al dislate de dar cobijo permanente a estas personas en alojamientos turísticos por la simple dejación gubernamental de no adecuar dignas instalaciones públicas. Que opino deberían dejar de llamarse CIEs (Centros de Internamiento de Extranjeros), que suena a presidio para turistas, para ser denominados CAIs (Centros de Acogida de Inmigrantes).

Se vislumbra diciembre, y la posibilidad de que mercados emisores como Reino Unido y Alemania flexibilicen sus prohibiciones y/o restricciones de viajes al exterior está cada vez más cerca. Incluso con reducción o eliminación de cuarentenas impuestas.

Túnez, Turquía, Tutankamón (Egipto),..., también se escriben o empiezan por 'tu' y se refieren a nuestros tradicionales competidores turísticos en temporada de verano. Enclaves geográficos del Mediterráneo que, a su modo y en sus capacidades, ya se están preparando para hacerse con la parte del pastel turístico que puedan y que esté disponible una vez la vacuna genere como efecto secundario la exaltación del viaje como múltiple denominador común por toda Europa.

Los coyunturales referentes políticos e institucionales de quita y pon olvidan dos cuestiones fundamentales. La genético-biológica: que, como la momia guanche de Tenerife, en Canarias no tenemos ni un pelo de tontos. Y la lingüística: que tu voto también se escribe con 'tu'.