Dar testimonio de la verdad

Tribuna Libre
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El 13 de octubre de 2019 tuvo lugar en Roma la canonización de un británico que siendo pastor en la Iglesia anglicana pidió entrar en la Iglesia católica en 1845. John Henry Newman era teólogo, profesor, intelectual, escritor y educador. Entre 1854 y 1858 fue también el primer rector de la Universidad Católica de Irlanda que luego se convertiría en University College de Dublin. El libro de Mariano Fazio titulado: Contra corriente… hacia la libertad, cuya última edición ha salido recientemente a la luz, considera el legado de tres autores ingleses: Tomás Moro que sufrió el martirio por su defensa de la fe, G. K. Chesterton y John H. Newman, ambos conversos al catolicismo. Los tres, en palabras del autor, «navegaron contra corriente porque entendieron que lo más digno en el hombre, es ser leal a lo que en una conciencia bien formada se presenta como la verdad».

El capítulo dedicado en el libro de Fazio a Newman se titula: Dar testimonio de la verdad. Estas fueron las palabras de Cristo cuando declaró ante Pilato que había «venido al mundo para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37), y ese es precisamente el lema de nuestra universidad: «Testimonium perhibeam veritati».

Cuenta Fazio que Newman en sus predicaciones dominicales en la iglesia de la universidad se oponía «a los que querrían que el conocimiento vaya contra sí mismo y que la verdad contradiga a la verdad; querrían también persuadir al mundo de que, para ser religioso, debes ser un ignorante y, para ser intelectual, deberías no ser creyente». En 1859 publicó The Idea of a University, donde desarrolla su visión de la universidad. «Una auténtica institución universitaria ha de ser un ámbito de diálogo e interdisciplinariedad».

El libro de Fazio invita al lector a reflexionar sobre el legado de Newman para la universidad y la educación. Comparto el comentario de la profesora Martín del Pozo, quien encuentra en J.H. Newman dos ideas inspiradoras. Primera: la búsqueda de la verdad. Newman buscó la verdad y se comprometió con ella. Segunda: Cor ad cor Loquitur, su lema cardenalicio, el corazón habla al corazón. Un estilo educativo personal y personalizador se fundamenta en una concepción integral y verdadera del ser humano, inmune a las ideologías que han propiciado la desnaturalización del concepto de persona y, consiguientemente, la transformación radical de los derechos del hombre. Gregor Puppink expone en su libro Los derechos del hombre desnaturalizado, qué ha cambiado para que prácticas que antes se consideraban contrarias a la dignidad humana, sean ahora fomentadas como nuevos derechos del hombre.

Esta transformación tiene su origen en una ideología que contempla a la persona como un simple individuo en el sentido existencialista: Sartre afirmaba que «no se puede recurrir a una naturaleza dada…el hombre es libre, el hombre es libertad… El hombre sin ningún apoyo ni socorro está obligado a inventar a cada instante al hombre». Esta es la misma idea que expresó Machado en forma poética: «no hay camino: se hace camino al andar»; o la que subyace en una pintada con la que me tropecé recientemente y que decía: «Yo tampoco se vivir, estoy improvisando».

El ejemplo del Newman nos motiva a enseñar a nuestros alumnos, en palabras del santo rector, «a ver las cosas tal como son, a ir derecho al núcleo, a enderezar un nudo de pensamiento, a detectar los sofismas y a eliminar lo irrelevante». Un universitario auténtico «sabe cuándo hablar y cuándo callar, es capaz de conversar y de escuchar, puede hacer una pregunta pertinente, y aprender una lección oportuna cuándo él no tiene nada que impartir». La universidad es un lugar para hablar, para dialogar con afecto y respeto, sin el tono de bronca que se ha instalado en la vida pública.

Miguel Ángel López Lozano

Universidad del Atlántico Medio