El test que te dice quién eres

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

Intentar hoy informarse a través de fuentes fiables resulta una tarea compleja. El peligro no son solo los famosos bulos y las teorías conspiranoicas, que ya es de traca. Las trampas las encontramos por todos lados. Las noticias de 'clickbait' abruman. Y si no fuera poco verlas en cada página web, las ofrece tu propio navegador antes de que abras una aplicación.

Entre ellas, unas de las más llamativas y reiteradas son las de los test de personalidad. Dime qué ves y te diré cómo eres. Obviamente, pinches donde pinches, si ves tres conejos y un pato o el fondo de color azul, siempre, siempre eres inteligente, tienes curiosidad, eres una persona imaginativa y creativa y de una personalidad arrolladora.

Pero la alegría dura poco. Al momento siguiente te aparece el test definitivo, porque el anterior solo era un ensayo sin aval científico. Este próximo, en cambio, está avalado por la universidad de esto y de lo otro. Así que a empezar de nuevo.

Quizás el asunto es que el test definitivo sea precisamente la existencia de los test definitivos. Es decir, quizás lo que nos revela la existencia de estos test y su éxito -si no lograran que picara la gente ya hubieran desaparecido sustituidos por el siguiente engodo- es la necesidad de tantas personas de hablar de sí mismas. Personas que, a lo que parece, no han desarrollado su «verdadera personalidad» y, especialmente, que el resto no las valora.

El narcisismo que esto revela solo es comparable a la pobreza intelectual en la que nos hemos instalado. La sociedad, en su conjunto, parece no saber unir la línea de puntos. Entender que impuestos y servicios sociales van de la mano, solo parece asequible a mentes privilegiadas de otras galaxias, porque en esta, en la que vivimos, nos despista cualquier cosa.